JAIME IZQUIERDO
Coordinador de la Estrategia Española para
el Desarrollo Rural Sostenible en Zonas de Montaña
En esta primera parte de mi intervención haré unos comentarios sobre las montañas del Estado, sin entrar en muchas profundidades. En la segunda comentaré algunos aspectos generales que hay que contemplar para planificar el desarrollo sostenible en esas zonas de montaña. Todas las montañas son islas, porque ciertamente son espacios con una situación diferente con respecto al valle y que históricamente han tenido comportamientos, manejos y formas de entender la relación con el entorno muy particular. Haremos un repaso y algunos comentarios de cada una de ellas.
La montaña Pirenaica
Es el modelo de los europeos con respecto a lo que se entiende por montañas. Cuando a los europeos se les habla de montañas entienden escenarios de este tipo, como las montañas alpinas. Escenarios cubiertos de nieve gran parte del año y con unos aprovechamientos de valle vinculados a ganadería y al sector forestal y ahora sustituidos por otros patrones económicos vinculados al turismo y a disciplinas como el esquí. Se puede ver en estas zonas una arquitectura de montaña con un patrón claro vinculado a la ganadería de ovino, aunque esto empieza a ser excepcional, ya que hay una regresión de las actividades vernáculas y con problemas ecológicos asociados. El Instituto Pirenaico de Ecología ha decidido llamar la atención sobre la deriva de la montaña pirenaica hacia la perspectiva exclusivamente forestal, pero no por vocación, sino por abandono, y los riesgos que eso puede implicar en el futuro si no hay manejo.
El Prepirineo
Bajando del Pirineo nos encontramos con el Prepirineo, un lugar en el que existen las estibas, un lugar dedicado a los pastos estivales que nosotros llamaríamos puertos. En el Prepirineo hay lugares como la Peña Montañesa, un espacio que tiene dos historias importantes, una vinculada a la Guerra Civil y otra escrita por un geógrafo que da clases en Sabiñánigo, Severino Pallaruelo, que durante tres años estuvo acompañando a José, que era el último habitante de la Peña Montañesa, el último pastor de la Peña y el último portador de todos los conocimientos. Severino acabó haciendo un libro entre la antropología, la etnografía y la cultura campesina. De esta manera, si quisiéramos volver a manejar la Peña Montañesa deberíamos ir al libro de José. Esta Peña, al menos, tiene un libro de instrucciones. No todas las montañas tienen libro de instrucciones.
Los ciclos de la montaña
Muchas veces se dan problemas en las montañas cuando queremos hacer cosas sin observar los ciclos. Tendemos siempre a pensar que los fenómenos geológicos o geográficos están en una escala temporal que nosotros no vamos a percibir, y a veces se nos manifiestas y en ocasiones con gran brutalidad como en el accidente que costó la vida a muchísimas personas en un camping de los Pirineos hace años. Fue como intentar hacer un camping en el lomo de un tigre, a nadie se le ocurriría, pero estas cosas a veces suceden.
Reservas de agua
Las montañas del Pirineo tienen otra característica, fueron el objeto oscuro de deseo de los años sesenta como reservorios de agua y ese fue uno de los motivos importantes del despoblamiento en la montaña, no fue el único, se sufrieron los problemas comunes de despoblamiento, con las oportunidades que había en otros centros, pero influyó en la zona la aparición de los grandes embalses. Algunos sitios, como Jánovas, desaparecieron bajo la amenaza de un embalse sin que luego llegara a construirse. Se expropió el pueblo, se echó a los vecinos, pero nunca se construyó el embalse y ahora hay una discusión importante entre los antiguos propietarios que quieren volver a recuperar sus propiedades y la maquinaria del Estado que no contempla una reversibilidad en la expropiación. Cuando pasas por el pueblo, puedes ver unos carteles que han colocado los vecinos y que cuentan la historia. En cualquier caso, también habría que preguntar a los antiguos propietarios, ¿qué quieren ahora? quizás no estemos tanto ante el regreso a una arcadia feliz como ante la manifestación de unos intereses inmobiliarios. En todo caso, hay una fricción, y donde hay fricción puede suceder algo.
No sé finalmente cómo se resolverá el tema de Jánovas, pero lo cierto es que con los carteles colocados por los vecinos el lugar se ha convertido en un centro de atracción turística, la gente se para a leer los carteles y a conocer lo que sucedió. Todos los antiguos vecinos viven fuera y están desvinculados de las actividades tradicionales.
Movimientos sociales
Hay mucho movimiento social sobre las montañas, el Pirineo Vivo, Salvemos las Montañas, Movamos las Montañas, hay un debate entre todos sobre que está pasando en las montañas. En Navarra ha habido manifestaciones por un Pirineo Vivo, aunque hay que observar que también las inmobiliarias te pueden llegar a plantear una manifestación a favor del Pirineo vivo. En cualquier caso, hay movimiento importante en torno a estos asuntos.
El ejemplo de Isaba
Los habitantes de Isaba, cabecera del Valle del Roncal, en Navarra, son gente de la montaña con su propia concepción. Políticamente son independientes, se les conoce como los independientes de Isaba y funcionan casi como un concejo abierto. Tienen concepto de montaña y quieren definir su propia estrategia en la montaña. No quieren por ejemplo, tener un Isaba casco viejo y un nuevo Isaba, quieren cerrar el pueblo en la tipología del asentamiento tradicional. Tienen una unidad de producción de madera y si desaparecen los cuatro ganaderos que hay en la zona a lo mejor la responsabilidad empieza a ser del conjunto de los vecinos de la población de Isaba. Están pensando en clave del siglo XXI pero no para hablar de urbanismo, sino para hablar de ordenación de las actividades económicas en la aldea. Lo importante es que hay reflexión en la ordenación, en el urbanismo, en el juego de tu pueblo en el conjunto del territorio, y lo deciden los vecinos de Isaba. Y a la vez, tienen perspectiva de valle, comprenden que Isaba juega un papel y el resto de localidades juega otro y están haciendo ese tipo de dinámicas. El propio valle decide, no es el gobierno de Navarra, son ellos en proceso de reflexión sobre cómo quieren que sea su futuro.
País Vasco: las montañas Periurbanas.
Todos los valles del País Vasco tienen una gran actividad industrial, un gran movimiento vinculado a las producciones industriales, están en reconversión permanente, no tienen sectores estables, su único objetivo es la innovación. En Mondragón, desde 1980, han vivido cinco grandes reconversiones, están permanentemente vivos en una economía globalizada, y cuando se acaba un mercado comienzan a fabricar otra cosa. Pero a la vez, tienen pensamientos sobre el pastor. Los vascos han montado una fundación y han colocado al frente de ella a Atutxa, que fue presidente de su Parlamento. Y están trabajando sobre el concepto de pastor, porque los vascos mantienen una política muy identitaria sobre sus hechos culturales y hacen proyecto político sobre esos hechos culturales, y ellos han sido pastores. Y básicamente han sido pastores, el hecho elemental de los vascos es el pastoreo. Hombres que han trabajado en el manejo ganadero trabajan también en los centros tecnológicos en Arkaute sobre estrategias de pastor y están buscando soluciones tecnológicas para el pastor. Y hablas con un chavalete de 25 años con el pelo azul y con piercing y el tipo sabe un montón de soluciones para el pastoreo. Esto es sorprendente. La mayoría de los centros tecnológicos están en el diseño del futuro, pero no están en la revisión inteligente del pasado. En el País Vasco uno se puede encontrar con tecnólogos de 26 ó 27 años que saben un montón de quesos y claro, se están produciendo unos mestizajes culturales que hacen que lo tradicional y lo vernáculo se incorpore a la modernidad.
Las montañas vacías: Teruel
La gran deserción de Teruel tiene lugar vinculada a los movimientos industriales que se producen en el entorno de Zaragoza, Bilbao, Barcelona, Valencia y Madrid. Teruel se vació de manera casi explosiva, de hecho hay un centro que estudia los fenómenos de despoblamiento y se sorprenden al comprobar cómo se vacía Teruel nada más se inicia el plan de estabilización, a finales de los cincuenta. En pocos años, Teruel se despuebla. En Andalucía el fenómeno es más lento, no había las comunicaciones de ahora, mudarse a Cataluña era complicado, no había los enlaces, no tenías familia receptora, en cambio Teruel se vacía de golpe porque aparecen buenas oportunidades en los alrededores. En Teruel no sabemos muy bien que pensar, tiene un hábitat absolutamente sorprendente, muy fragmentado, con difíciles comunicaciones, y está en una especie de hueco de tierra de nadie complejísimo.
Los invernaderos
Hay montañas que no son nada sin el valle. Hay zonas de montaña, los extremos de la trashumancia, que no son nada sin el valle. Uno de los extremos de la trashumancia son las montañas de la Sierra de la Demanda, el Macizo Ibérico, el triángulo que hay entre Burgos, Logroño y Soria, ahí hay uno de los grandes extremos de la trashumancia con un paisaje merino, todo son pastos de oveja de merina de verano, pero que no son nada sin los invernaderos. Para conservar esta montaña como gran reservorio de oveja merina tenemos que actuar también en Ciudad Real, en el Valle de Alcudia. Esto que antes hacía la Mesta lo hemos dejado de hacer y tenemos montañas que no podemos recuperar si no ecuperamos otros sitios distantes. Las estrategias de desarrollo local aquí, los alcaldes de esta zona, tendrían que estar viéndose permanentemente con los del Valle de Alcudia en Ciudad Real. En términos de manejo de diversidad y de manejo de paisaje, si estamos pensando en tratar de manejar con merina, debemos hacer una estrategia complementaria. Son montañas también muy despobladas, con otra particularidad, el gobierno de La Rioja mira más para el vino que para sus montañas, está volcado con el tema del vino y es totalmente ajeno al tema de la montaña. En las montañas de León también aparecen los pastos de merino abandonados. Estas montañas ya no tendrán su función si no se vinculan al gobierno de Extremadura y a los invernales de Extremadura.
El caso asturiano
Montañas con una estrategia ganadera casi al cien por cien, con una pequeña agricultura de subsistencia. Los espacios cubiertos por las nieves en invierno son los pastos de verano. La aldea es el cerebro de la montaña, y como desaparezca ese cerebro se desmonta la montaña.
Si queremos que este espacio funcione, un espacio que por ejemplo se ha declarado Parque Natural, tienen que funcionar los patrones de manejo ganadero que funcionaron siempre. De lo contrario, tendremos un paisaje de abandono, todo el monte cubrirá la montaña y entonces habremos perdido la diversidad, porque en cualquiera de los pastizales es donde hay más biodiversidad, puede haber doscientas especies diferentes, frente a un bosque de abedul que puede tener cuatro o cinco. Lo ideal, por tanto, es tener pastizal, bosque y matorral. Y tener una interacción de unos animales, que son los que nos proveen de fertilización, y sus excedentes son aprovechados por la gran fauna silvestre. Los osos de Somiedo, han vivido siempre de los excedentes de la arriería, del plan renove de burros, caballos y mulos, han comido su carroña. Tenemos una gran discusión con muchos biólogos que quieren analizar el oso en su contexto, y que están más pendientes del radio tracking y de los movimientos de dos o cinco kilómetros que de las circunstancias, porque los osos, lo mismo que nosotros, son ellos y sus circunstancias, y sus circunstancias son campesinas. Los osos son vecinos del pueblo, se meten en zonas de refugio aprovechando el ecotono de la fricción con el movimiento campesino. La clave es esa, ¿quiere conservar esta montaña con todas sus propiedades? Entonces debe conservar su cerebro. Conserve el manejo, sino, no conservará la montaña.
Espacios de altura: los pastores de Picos de Europa
Su trabajo estaba perfectamente regulado a través de ordenanzas y la síntesis final es la elaboración de queso, de hecho en esta zona lo único a lo que llaman renta es el queso.
Se utiliza la expresión entre pastores “¿vas a subir a hacer renta este año?”. Era lo único que podían comercializar. Yo critico al Icona y a la política de Parques Nacionales por lo que no han hecho, ¿cómo pueden estar ochenta años gestionando un Parque Nacional y no haber hecho ningún estudio sobre los sistemas de manejo tradicional del territorio vernáculo?, ¿cómo es posible ese desenfoque, esa falta de mirada? Este es uno de los territorios de pastoreo más alucinantes, que estuvo en pie hasta los años sesenta y setenta. La Majada del Redondal (Andara) es el desplome de una gran ladera, se deploma un bloque y como las lagartijas, en los intersticios de los grandes bloques, los pastores hacen sus cabañas y corrales. Yo me imagino el espectáculo en los años veinte o treinta, como los cíclopes salieron del interior de la tierra, ver salir ovejas y cabras del interior de la tierra, debía ser un espectáculo extraordinario.
Son paisajes del hambre. Desde un punto de vista funcional hoy tiene poco sentido la rehabilitación como elemento de manejo del territorio, pero sí tiene mucho interés como rehabilitación etnográfica. Es la explicación de un mundo que era así, el mismo mundo que encuentran los árabes. Esto tiene que ver con el mito de la batalla de Covadonga: los árabes cuando ven este tipo de territorio y de manejos se retiran, ni la Virgen de Covadonga, ni Pelayo ni los godos, los árabes no tenían ningún tipo de interés en este territorio, ¿qué iban a hacer aquí? Ni los romanos. Los romanos habían detectado algo de mineral de cobre, pero vieron las dificultades para poder sacarlo y lo abandonan. Ni siquiera los curas, estos territorio no fueron manejados ni siquiera por órdenes monásticas. Durante siete mil años estuvieron a su aire y van elaborando un sistema de manejo que se sintetiza en el queso. Hasta que llega un marqués y decide que eso es un parque Nacional y que hay que echarlos de ahí porque tiene que volver la naturaleza salvaje. Y como eso lo dijo el marqués, durante ochenta años hemos ido creyéndonos el dogma de la conservación hacia el mundo salvaje y la conservación como la detención de los flujos y ahora estamos en el desasosiego total, tenemos cada vez más turistas, cada vez menos pastores y ninguna reflexión sobre hechos culturales trascendentes para el territorio. Nadie ha investigado ecología de pastor, nosotros hemos hecho un trabajo que se titula ‘Marqueses, funcionarios y políticos’ donde se denuncia esta falta. El editor no estaba muy convencido de que pudiese tener éxito un libro sobre este asunto. Lo compraron mayoritariamente los pastores de los Picos de Europa que por fin se vieron reflejados en un libro y se agotó en apenas dos meses.
Los últimos pastores
Rubén es el último pastor de los Picos de Europa, tiene ahora 16 años. El es de Cangas y se ha echado una novia de Ribadesella, donde están las pijas; los marqueses siempre veranearon en Ribadesella. Rubén nos cuenta que se echado esta novia y le preguntamos si le ha dicho a lo que se dedica. El responde, “¿qué quieres, que me deje?”. Le oculta que es pastor.
Candido es uno de los pastores que aún se dedica a hacer quesos. Parques Nacionales le impidió poner una escalera por el impacto ambiental. Es un escándalo y yo no me corto en absoluto con el despotismo ignorante de la gestión burocrática del territorio. Estamos buscando llegar al concepto de conservación cultural, no estamos en contra de los Parques Nacionales, pero creemos que hay otra forma de hacer cosas y estamos aliándonos con los pastores y dándoles información y entonces se nos ve como una mala influencia. Les decimos a los pastores que son la clave del territorio, los verdaderos gestores, y ellos crecen a la vez que decrecen los funcionarios. A ver si convencemos a la novia de Rubén y logramos que se haga pastora. Yo creo que vamos a perder, pero al menos vamos a dar una batalla por este asunto.
Los Asprón son una familia que majadean desde hace tiempos que no se conocen, llevan siglos allí. Y lo mismo las ovejas, son generación tras generación de aquella tierra, muere la madre pero vive su hija, y luego la hija de ésta y están toda la vida pasándose información.
Uno de los pastores de los Asprón es Alberto. Utilizaba el móvil, pero para poder cargarlo tenía que caminar durante dos horas hasta llegar a un sitio donde se lo cargaban. Así fue hasta que llegó un tecnólogo que le instaló una pequeña placa solar. Alberto, el pastor, quedó encantado y le regaló un queso. Cambiaron tecnología por un queso, la placa costaba 90 euros y el queso de Alberto podría costar unos 150 euros. El tecnólogo era un chico que pasaba por allí, pero parece mentira que tenga que pasar ese hombre para solucionar los problemas de los pastores en las majadas.
La periferia de la gran ciudad
Hay espacios abandonados en la periferia de la gran ciudad, como la sierra de Madrid. Son espacios ganaderos que podrían estar, si somos capaces de reorganizarlos, abasteciendo de carne de altísima calidad y de queso a un mercado potencial de cuatro millones de personas y están ahí, son espacios abandonados que podrían ser objeto de rehabilitación, no por las familias campesinas, sino por formas de inteligencia territorial probablemente vinculados a parroquias o unidades de control como ayuntamientos que quieran jugar a este tipo de planteamientos. Podría haber rebaños de miles de cabezas, en ecológico, a pasto todo el tiempo, como las había hace 40 ó 50 años. Y podemos tener este territorio de tal manera que nos proporcione alimentos y biodiversidad. Tenemos que organizarnos, pero las bases productivas están ahí y los mercados están muy próximos. Es una cuestión de no dar por finiquitado el modelo. La Sierra de Gredos es otro ejemplo de lo mismo.
Las montañas del Sur, las montañas de los árabes
El día que echamos a los moriscos de las montañas perdimos mucho, sobre todo por que luego repoblamos con cristianos que estaban vinculados al secano, frente a los árabes que manejaban frutales, huerta y pastoreo. Las montañas del sur, las montañas de más alta insolación, están vinculadas a la producción de cultivos de invernadero. Estas montañas, como las de las Alpujarras, están muy vinculadas a los sistemas que dejaron los árabes. De hecho, cuando se hace la reconquista, ingenuamente el rey pretende dejar una familia de moriscos en cada aldea para que les cuenten como funciona el libro de aguas. Cada aldea de los árabes tenía una constitución que recibía el nombre de libro de aguas, en el que se explicaba absolutamente todo el manejo. Al llegar los castellanos y los cristianos no conocen esa tecnología y piden que quede una familia de moriscos. Pero, claro, les prohibían sus rezos y su cultura y los moriscos acaban de mala manera.
En Almería hay paisajes muy similares a los de la Gomera en el tipo de cultivo. Hay algunos tipos de aprovechamientos aquí como los molinos en cascada de regadío creados por los árabes. Se utilizan de mala manera, pero podrían ser una oportunidad de desarrollo rural y de biodiversidad. Si nosotros aprovechamos y rehabilitamos estos molinos, podemos generar una oportunidad para una producción ecológica vinculada a las semillas de los árabes, por tanto se convierten en museo botánico, vendiendo esa producción a determinados sitios, con una red de venta directa, podemos explicar la historia de esos procesos a través de un centro de interpretación y este oasis se convierte en refugio de toda la avifauna. La activación de un modelo de desarrollo haciendo exactamente lo mismo que hacían los árabes es una oportunidad de desarrollo en el siglo XXI, una oportunidad para la biodiversidad y una oportunidad para la alimentación de alta calidad. El territorio está esperando a que nosotros nos organicemos.
El territorio está tan atónito como las ovejas, que nosmiran y nos preguntan “¿Qué coño estáis haciendo?”, “¿pero adónde vais?”.
Campesinos del futuro
Yo trabajo en un instituto de investigación agraria y le dije al director el otro día “tenemos que ir a hacer extensión agraria a Oviedo, a la ciudad”. Los campesinos del futuro no están en el campo, están en las ciudades. Hay un montón de gente que viven en la periferia de la ciudad, la ciudad se ha hecho difusa, que tienen algo de terreno. Hay que explicarles que pueden tener una huerta y que pueden tener alimento de calidad y que pueden hacer un ejercicio que no es jugar a golf. Pero la gente no lo sabe, la gente ha perdido el vínculo con el campo y por tanto nuestro esfuerzo de extensión agraria debe hacerse en la ciudad.
Arquitectura integrada
Los de Parques Nacionales tienen un gran desfase, yo cuando ví el centro de interpretación del Parque Nacional en la isla de La Palma creía que era el núcleo de hormigón de una central nuclear. Los funcionarios que están dentro se encuentran como castigados, con unos ventanucos como los de Alcalá-Meco, una cosa horrorosa. Frente a cualquier oportunidad de hacer un centro de interpretación aprovechando arquitectura colonial o de otro tipo se han ido a un tópico y han hecho un edificio como un volcán. Pero es que la gente no vive en los volcanes, la gente vive en unas casas con un arquitectura determinada, hay que darle más matices, habla con la gente de César Manrique, ya verás como te dan otras opciones. Pero no, viene un arquitecto de Madrid, al que dan una clave sobre la isla de la Palma: volcanes. Y entonces, diseña un volcán.
2ª PARTE
Algunas ideas previas y generales de aplicación en la mayoría del territorio nacional:
1. La naturaleza vive en el campo: no se puede conservar la naturaleza como un objetivo de gestión separado de los manejos del campo. Si queremos naturaleza tenemos que manejar campo, salvo zonas excepcionales o zonas que queramos dejar de reserva, pero como excepción y no como norma.
2. La conservación tiene que ver más con la visión de un fisiólogo, debe conocerse el funcionamiento del territorio, que con la del taxidermista, que es la que tenemos ahora, la detención de los flujos.
3. Cada territorio tiene su cultura campesina asociada, en algunos casos, como el caso canario, la definición de la cultura campesina asociada es muy compleja. En los últimos 500 años han sucedido tantas cosas… pero sí sabemos que hay algunos elementos vernáculos, asentados en el territorio. Otros han cambiado. Tenemos que detectar esos elementos vernáculos y ver cómo podemos jugar con ellos. En el caso de los Picos de Europa no hay duda, ahí hay sólo una cultura vernáculamuy afinada desde el punto de vista ecológico y económico que era capaz de sintetizar los excedentes de pasto en un producto de alta calidad altamente competitivo: el queso. La lana la hemos sustituido por otras fibras, la carne puede proceder de otro sitio, pero el queso tiene su mundo y su particularidad, es imposible reproducir el mismo queso en condiciones ambientales diferentes, cualquier producto que fermente está tan condicionado por las variables locales que da un sabor o da otro. De hecho hay diferencias entre las propias majadas, un queso que se hace a mil metros es diferente de otro hecho a mil doscientos. Y el que se hace en una cueva que tiene una determinada orientación es diferente al de otra. Por lo tanto hay muchísima variedad, casi milimétrica. La ventaja de esos pastores es que manejan un producto que dentro de cinco mil años seguirá vigente. Son productos muy estables y de esos no hay muchos. Los buenos vinos, los buenos quesos, los buenos embutidos pueden posibilitar la existencia de culturas campesinas que pueden ser muy rentables si las canalizamos.
4. Las culturas campesinas vernáculas están en peligro de extinción: y no lo hemos visualizado.
Hemos tenido ojos para el somormujo lavanco, el oso, etc., pero los procesos culturales no los hemos identificado. En los Picos de Europa, si en lugar de los once últimos pastores estuviéramos hablando de los once últimos osos, habría 17 fundaciones y muchísimo dinero para preservar su salvación. Y en cambio el peligro de las culturas campesinas no lo estamos visualizando como un problema grave.
5. Los campesinos han sido gestores de la naturaleza.
Las culturas campesinas
En este proceso que iniciamos en Somiedo sobre las culturas campesinas me han ayudado tanto los que me han ayudado como los que me han perseguido. Un alto cargo del gobierno se preguntaba ante esto, ¿desde cuando los campesinos eran cultos? A los que tienen que tomar decisiones hay que explicarles la cultura campesina.
Una definición de cultura campesina puede ser “el conjunto de operaciones, tecnologías y conocimientos desarrollados a lo largo de la historia por las comunidades rurales para propiciar una relación de manejo de los recursos naturales basada en explotación diversificada de los mismos, observación de los ciclos naturales y mantenimiento de procesos de renovación biológica”.
De esta cultura campesina depende la biodiversidad, que puede ser definida como la “organización de los canales de información genética, taxonómica y ecosistema del territorio”, pero que en el caso del medio rural español hay que añadir un cuarto nivel de información que es la información cultural de la que dependen las formas de interrelación de los otros niveles y los contingentes de las otras informaciones.
Por tanto, debemos definir en cada territorio el código campesino local. Nos hemos empeñado en definir donde vive la paloma tórtola y ya conocemos su hábitat y sus costumbres, definamos también en cada territorio un código campesino, pactemos los códigos campesinos, como los códigos genéticos. Y debemos estudiar, además, como se pueden relacionar con el mercado, porque “si no entra el dinero por la puerta, el amor sale por la ventana”. Los campesinos no harán biodiversidad si no ganan dinero.
Y sepamos que el Estado español mantiene altísimos niveles de culturas campesinas.
Precisamente cuando uno llega a las islas Canarias se encuentra con estas particularidades. Los campesinos canarios son probablemente los más cultos del mundo, porque los pastores de los Picos de Europa saben hacer lo suyo, pastoreo, y saben plantar cuatro cosas, pero no saben plantar piña tropical, no saben pescar, no saben hacer guarapo, coger castañas… la cantidad de cosas que sabe un campesino en las islas es impresionante porque maneja permanentemente todos los niveles de información del territorio, es algo sorprendente. Estaba hablando el otro día con un hombre que tenía ovejas y sabía perfectamente cuando iba a entrar el bonito, cuando el pámpano, cuando florece la piña, los ciclos del trigo y me parecía un compendio, lo sabía todo, es algo espectacular.
Los riesgos
Los riesgos del abandono hay que ponerlos también en la agenda: los incendios, por ejemplo, no son otra cosa que la explosión del desorden, desde el punto de vista forestal. Es una explosión por enfermedad, y de repente hay una rebelión y explota el territorio. Esa explosión nosotros la podemos canalizar si somos capaces de aprovechar esa energía con otros procesos. Debemos volver a entrar en el monte para manejar, porque si no tendremos incendios y tendremos muchos incendios, y cada vez serán más gordos y más complejos, porque tenemos los tres elementos fundamentales para hacer un incendio: el aire, el combustible y la chispa. El aire lo tenemos y cada vez más calentito, vamos hacia un ciclo de precipitación muy irregular, altas temperaturas y momentos críticos para el bosque. Respecto al combustible, tenemos más biomasa que nunca, tenemos todos los montes abandonados y tenemos una cantidad de combustible enorme en el monte. Y la chispa puede venir de cualquier sitio, antes no había tantas posibilidades de producir chispa, pero ahora pones los coches, las barbacoas, las urbanizaciones, las líneas de conducción, más los que no contrataron los de Tragsa y están resentidos, el tipo que se mosquea con la declaración de Hacienda, etc. Hay una tipología de lo más diverso para propiciar el riesgo.
El papel de la ciencia
Tenemos una ciencia que no nos sirve tampoco, absolutamente fragmentaria, vertical, el tipo que sabe de microbiología de quesos no sabe nada de etología de pastor y por tanto está en su mundo. No tenemos un pensamiento cosido al territorio. Las ciencias sociales, las ciencias biológicas y las técnicas y las ciencias agronómicas deben aliarse entre ellas y buscar en cada sitio los sistemas de conocimiento local para buscar soluciones de futuro. Y hacemos esto o tendremos siempre información fragmentada. Las universidades son aldeas, cada departamento es una aldea aislada. Uno va al departamento de biología y se encuentra a unos tipos haciendo algo que viven en una aldea, una aldea de información vertical que saben mucho de eso pero no se conectan con el resto de la información. Y este es un problema grave en el diseño de la ciencia.
La ciencia no tiene capacidad para hacer reflexiones holísticas del territorio o le cuesta mucho.
Las culturas campesinas manejan clave orgánica, clave renovable y clave de energía solar, elementos que están en los discursos de la modernidad, de la construcción del territorio en la sociedad postindustrial, caminamos hacia eso. Bueno, pues es que los tenemos ya, están ahí, sólo hay que rehabilitarlos.
Por último, tres ideas:
1. No se pueden conservar las montañas si permitimos que se extinga la cultura económica ecológica que ha existido históricamente en las comunidades campesinas.
2. Los campesinos han ejercido históricamente un control ecosocial del medio y nunca se lo hemos explicado ni hemos trabajado en esa perspectiva, que tienen unas estructuras de organización, ordenanzas, técnicas y conocimientos locales, códigos, que deben ser estudiados, conocidos, reconocidos y rehabilitados en un contexto postindustrial. Las ordenanzas de las parroquias de hace siglos son verdaderos planes de ecodesarrollo, está perfectamente regulado lo que hay que hacer y lo que no. Lo que en verdad no se entiende es que los gestores de los Parques no hayan contemplado los planes de ecodesarrollo que hacían las parroquias.
3. Prioridad por conservar estos sistemas campesinos inteligentes: empecemos por estudiarlos, empecemos por tener el libro de instrucciones de cada uno y luego veremos la forma de rehabilitarlos. Se nos dice que pertenece al pasado, que se ha extinguido, que ya no vale, eso nos dicen los que están gestionando la naturaleza. En Picos de Europa intentamos poner en marcha un plan que se llamaba “Pastores 21” y tuvimos que desistir porque la norma te impide el manejo mínimo de la majada, la majada tiene que quedar detenida en la historia, fosilizada, tiene que estar como en el siglo XIX, no puedes colocar una placa solar, no puedes colocarle ningún elemento de confortabilidad, no puedes colocarle un baño a un pastor. En cambio, uno se va al despacho de uso público y encuentra los aparcamientos, los retretes para los turistas, todos los elementos, y a los gestores del territorio se les prohíbe lo más básico.
Cuando reconozcan esto se podrá empezar a trabajar, y entonces se darán cuenta de que con sesenta rebaños, con sesenta pastores, manejamos los Picos de Europa de arriba abajo sin necesidad de andar desbrozando con Tragsa, y tenemos un control del territorio magnífico, conservamos los pastizales de montaña, conservamos el quebrantahuesos, conservamos la biodiversidad y, por si fuera poco, nos bajamos con unos quesos y con unos cabritos de cine.
Hay que conseguir una gran alianza con el mundo urbano, las montañas no son algo ajeno a las ciudades, son complementarias, sin las montañas en perfecto estado de revista y funcionando, el desarrollo urbano no tiene sentido. Hay que conseguir una gran alianza con el pensamiento político, que está en la ciudad. Pero no queremos ni condescendencia ni subordinación, ni que nos declaren Parque Natural y contraten a unos funcionarios para que estén allí, no, queremos ser complementarios en la ciudad, con nuestra forma de ser, con nuestra cultura identitaria y con nuestro código de manejo.
