Tipificación de las zonas rurales de Tenerife y encuesta rural de Tenerife

MIGUEL FEBLES RAMÍREZ
Geógrafo y consultor en la empresa Geodos

En el año 2001 nos encargó la Consejería de Agricultura empezar a trabajar en un programa que se llamaba ‘Programa de Desarrollo Sostenible en las Medianías de Canarias’ y uno de cuyos objetivos era empezar a esbozar una tipificación de las zonas rurales. Para ello se utilizaron una serie de criterios territoriales, definiendo nuevas entidades territoriales sobre las que poder volcar toda la información estadística, ya que la estructura municipal del territorio no nos permitía conocer la realidad rural de Canarias. El objetivo era llegar a una tipificación estadística que nos permitiera poder establecer un debate. Eso se quedó en un cajón, nunca llegó a evolucionar a nada, salvo que el Cabildo de Tenerife se interesó por esta idea y nos planteó realizar el trabajo con el objeto de definir políticas agrarias. Nos planteó que intentáramos hacer una tipificación de las zonas rurales de Tenerife. Para desarrollar este trabajo se han utilizado básicamente dos fuentes de información fundamentales, que son el mapa de cultivos de Tenerife y, a raíz de la primera tipificación que se hace, se obtiene toda una muestra para hacer una encuesta rural que sería el complemento cualitativo a ese primer intento de tipificación.
Algunas de las cuestiones que considerábamos que eran importantes del análisis en el medio rural:

1. Es evidente que el medio rural, tanto en Tenerife como en todas las Canarias es bastante heterogéneo, tiene espacios diferentes con estructuras diferentes, estructuras comerciales diferentes, como son los mercados de exportación, los mercados interiores y demás. Aparte de esto hay una serie de condiciones territoriales que también provocan ciertas diferencias interiores y que nunca responden a una realidad municipal como normalmente nos ofrecen las estadísticas, que son condiciones territoriales de altitud, condiciones territoriales de vertiente de la isla.
2. Por otro lado, otro de los temas que nos parecía fundamental era entender era el concepto de abandono: la presión sobre el uso del suelo: la presión, básicamente, desde un punto de vista residencial. Esa presión residencial a su vez estaba creando un nuevo modelo social en el medio rural, el medio rural entendido como algo más que lo exclusivamente agrario. Hasta el punto de quemuchas de las decisiones territoriales y espaciales que se toman en el medio rural se toman con pensamientos urbanos.
3. Por último, nos parecía fundamental, teniendo presente lo anterior, intentar entender las condiciones de vida de la población agraria, que no es lo mismo que población rural, para ver cual podrían ser las soluciones que se podrían aportar para mejorar esa situación.
Con lo cual entendíamos que:
La viabilidad de la actividad agraria no depende sólo de consideraciones económicas sobre la viabilidad empresarial de los cultivos, sino que también se ve condicionada por la estructura demográfica (el relevo generacional, por ejemplo), y las estrategias familiares (costes de oportunidad) y otros condicionamientos territoriales (presión sobre los usos del suelo) Esta amalgama de aspectos agrarios y rurales nos llevaba a intentar dotar de instrumentos de medición estadística y análisis que permitan ir más allá de las estadísticas agrarias existentes, que se centran en una estructura territorial basada en el municipio y que faciliten el conocimiento de la realidad socioeconómica de las familias que habitan en el medio rural.
El objetivo del trabajo que nos marcamos con el Cabildo era contribuir a la detección de los mecanismos que determinan las diversas transformaciones a las que se ha visto sometido el mundo rural en Tenerife. Y básicamente desde una perspectiva agraria porque era el objeto que nos habíamos fijado.
Desde ese punto de vista, entendíamos que para intentar acercarnos a la realidad se debe trabajar desde tres niveles: un análisis estadístico que nos permita definir indicadores básicos sobre los que poder definir políticas y poder evaluar esas políticas. Que esté a su vez complementado con una investigación de campo que permita dotar de una cierta información cualitativa que no tienen estos análisis estadísticos y es necesario un conocimiento cercano por parte de expertos que conozcan realmente el medio rural y que puedan completar este nivel de análisis.
Partimos de unas actuaciones previas que ya en su momento planteábamos en el Programa de Desarrollo de las Medianías: 1- Una tipificación de la ruralidad de las áreas comarcales agrarias por el Ministerio y que no ha sido revisada que yo sepa hasta la fecha. Estas comarcas agrarias, por poner un ejemplo, suponían en algunos casos islas completas y en el caso de Tenerife sólo había dos comarcas agrarias, una al norte y otra al sur. 2- El Gobierno de Canarias, a su vez, a través de la Consejería de Agricultura, hizo el estudio “Ruralidad y retraso económico en Canarias” (1994) también vinculado al Leader sobre ruralidad y retraso económico en Canarias, pero sigue basándose en la información estadística existente que tiene la limitación de que se centra en la escala municipal y no permitía delimitar espacios territoriales evidentes como eran las Medianías de Canarias. 3- Las delimitaciones Leader, que se adaptan a las exigencias de las zonas elegibles de la Iniciativa Comunitaria.
Básicamente, en la primera tipificación de zonas se realizan análisis estadísticos básicos que se basan en meter un número estadístico dentro de cada recinto y relacionarlos entre ellas de forma que te agrupen las zonas que se parecen más unas a otras, un análisis multivariante.
El resultado era una zona que denominamos en su momento rural alejado, otra zona que se denominó rural pueblo, un suburbano incipiente y un suburbano avanzado. Dejamos fuera de análisis todas aquellas zonas que por densidad demográfica se podían considerar que eran más cercanas a lo urbano.
Este es básicamente el proceso que se ha hecho, por un lado se ha cogido información sociodemográfica, por otro se ha cogido información agraria, faltaría una tercera pata que es una cierta variable de información territorial y todas esas se combinan en un proceso gráfico que es meter toda esa información dentro de las entidades de población. A partir de ahí, se hace un proceso estadístico básico y sale un resultado de los subgrupos de análisis que nos dan una gradación de las zonas rurales de Canarias. Las variables que se han utilizado son nueve variables agrarias, diez variables sociodemográficas, básicamente aquellas que se suelen utilizar en todos los programas que definen lo que es ruralidad para intentar ver cómo casaban con la realidad, y también cinco variables de territorialidad, para condicionar en la medida de lo posible los dos aspectos anteriores.
La zonificiación rural que nos sale se divide en zonas urbanas, suburbanas y ruralidad.
Aparecen cosas evidentes, los parques rurales son lo más rural de la isla de Tenerife, es evidente, pero también se detectan otras zonas de las que no teníamos la percepción de que existieran. Los nombres de la tipificación resultante se dividen en doce grupos. El primero es la capital y el resto son entidades urbanas, suburbanas y pueblos tradicionales, entidades costeras con cultivo de plátano e interés residencial, áreas que consideramos abandono agrario e interés residencial, áreas de intensidad agraria, medianías de papas y cereales que aparecen bastante bien reflejadas en el análisis multivariante, las medianías de viña, espacios rurales alejados y no protegidos de baja intensidad agraria, que son aquellos donde hay más conflicto real, espacios rurales alejados no protegidos y de baja intensidad demográfica, espacios protegidos, que básicamente son los parques rurales y, por último, espacios sin poblamiento.
Lo interesante quizás de este análisis es que rompe la barreramunicipal, empiezan a verse zonas que estadísticamente son homogéneas y que no tienen nada que ver con una distribución artificial del territorio a través de líneas administrativas. A partir de aquí y a través de ese trabajo de tipificación se define como debe ser la segunda parte de este análisis, que es lo que se está haciendo ahora en la encuesta rural de Tenerife.
Básicamente, los grandes temas que se nos plantearon eran: 1. conocer los costes reales de producción y los cuellos de botella, 2. conocer las razones explicativas del abandono, 3. entender las estrategias familiares que favorecen la toma de decisiones en varios aspectos significativos y caracterizadores del espacio rural, 4. intentar acercarnos a un estudio sobre la viabilidad de la actividad agraria en la actualidad, entendida como un concepto amplio y, por último, 5. el conocimiento de las ayudas.
Se definió la encuesta con varios bloques, a) unas variables identificativas y de enlace que nos permitirían después casar con toda la tipificación rural que se había hecho y casar con el mapa de cultivos realizado, y b) Un segundo bloque de preguntas sobre la parcela y la explotación, en aquellas que estaban en producción habitualmente, c) un bloque para las parcelas abandonadas, d) un bloque sobre datos personales y e) un bloque sobre las condiciones de vida de la familia rural.
Se definió una muestra de 2.500 parcelas según el catastro de rústica, yo creo que es una de las encuestas más grandes que se va a hacer en toda España, y se hizo una asignación proporcional de encuestas a parcelas cultivadas, parcelas abandonadas y parcelas dedicadas a explotaciones ganaderas. A su vez la muestra se distribuyó entre los distintos tipos que después nos permitiría constatar si el análisis estadístico estaba contando realidades o la realidad está distorsionada por elementos que no conocemos.
Básicamente queremos llegar a crear una única base de datos que permita vincular las dos dimensiones, tanto la agrario-territorial del mapa de cultivos como la socio-territorial de la encuesta rural. La explotación de dicha base de datos permite múltiples criterios: en función de cultivos dominantes (con información del tejido social vinculado), en función de criterios de agricultura a tiempo completo o tiempo parcial, en función del tamaño de las parcelas…
Otro objetivo que tenemos con todo este proceso es llegar a una batería de indicadores estadísticos básicos que permitan un análisis de la ruralidad y definición de propuestas evaluables y que por supuesto esté mucho más cercano a la realidad de las islas.
En todo caso, reconocemos que hay posibles mejoras en este método, sabemos que la encuesta, aunque extensa, es limitada y necesita otros estudios sociológicos, económicos y geográficos que la complementen. Es necesario completar con información sobre las decisiones territoriales que se toman en Canarias, tanto en la ordenación del territorio como en desordenación del territorio, aquella cosas que no se hacen legalmente pero que todo el mundo asume que se deben hacer. Además, habría que incorporar información estadística sobre la diversificación de la economía rural y sobre la presión urbano-residencial.
La ley de desarrollo sostenible del medio rural establece una definición de lo que es el mundo rural en España que dice que “son áreas y municipios con continuidad territorial que tengan una densidad no superior a los cien habitantes por kilómetro cuadrado y con menos de diez mil habitantes”.

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