Rehabilitación de la identidad en la arquitectura popular: Los Oscos

SALUSTIANO CRESPO RODRÍGUEZ
ARQUITECTO ASESOR EN MATERIA DE ARQUITECTURA DEL LEADER PLUS OSCOS-EO

INTRODUCCIÓN
La comarca Oscos-Eo, se sitúa en el extremo noroccidental de Asturias, alejada geográficamente del área central de la región e históricamente de la administración regional en Oviedo.
La Comarca está integrada por los concejos de Castropol, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, Villanueva de Oscos, San Tirso de Abres, Taramundi y Vegadeo.
En el año 1985 en la Comarca Oscos-Eo se inicia un ambicioso proyecto de desarrollo rural, coincidiendo con el inicio de la implantación de la gestión autonómica política y administrativa.
La difícil situación comarcal se identifica con el envejecimiento de la población, las carencias de infraestructuras y servicios, los bajos niveles de renta media, etc. Ante esta situación se diseña y pone en marcha el Programa de Desarrollo Integral Oscos-Eo, con una duración de diez años, que pretende mejorar las condiciones de vida de esta comarca rural.En el Programa se fijaron una serie de objetivos:
– Mantener la población
– Conseguir un desarrollo económico para mejorar la calidad de vida de los habitantes.
– Dotar a la comarca de servicios públicos similares a la media asturiana.
– Creación de infraestructuras y conservación del medio ambiente.

Para conseguir estos objetivos se trabajó en tres ejes:
» Desarrollando unas infraestructuras mínimas, es decir dotando a la población rural de caminos de acceso, electrificación rural, abastecimientos de agua, redes de saneamiento, telefonía, acceso a radio y televisión….
«Creando y mejorando servicios públicos y comunitarios como los centros de salud, centros culturales y bibliotecas, centros escolares,…
«Trabajando por el desarrollo de la actividad económico: concentración parcelaria de fincas para la mejora de explotaciones ganaderas, promoción y ayuda a actividades de diversificación como el turismo rural, apoyo a pymes, artesanía, …
El Programa Oscos-Eo invirtió, en ese período 85-95, entorno a 144 millones de euros, incorporándose en el último período de ejecución las actuaciones y la financiación de la Iniciativa Comunitaria LEADER I , promoviendo complementariamente la generación de actividades económicas diversificadoras promovidas por particulares, prolongándose con el LEADER II (1996/2000) y el actual LEADER PLUS, apoyado desde el año 2003 con un Plan de Dinamización Turística con actuaciones de inversión pública y de apoyo a la calidad y a la comercialización del turismo en el territorio, gestionado todo ello por una asociación sin ánimo de lucro promovida por los Ayuntamientos de la comarca e integrada por un número significativo de entidades representativas del tejido económico comarcal, como sindicatos agrarios, asociaciones de empresarios de turismo y comercio, cooperativas, etc.,…
Desde el inicio del Proyecto de Desarrollo Rural, hace 20 años la Comarca Oscos-Eo ha superado la situación de precariedad en accesos rodados a núcleos rurales, suministros eléctricos, telefónicos y carencia de dotaciones, con ocupaciones en el sector primario superiores al 70% de la población y rentas inferiores al 60% de la media asturiana, habiéndose ejecutado bajo un evidente efecto diferenciador respecto a las actuaciones genéricas de inversión pública en otros territorios rurales a través del diseño de su gestión y la capacidad de coordinación y de hacer participar e ilusionar a la población de la zona.
Para el desarrollo del Proyecto se crea un Comité de Coordinación con representación de las tres administraciones, Central, Regional y Local y de los vecinos de la Comarca a través de las Asociaciones de Montaña, como la implantación de una sede comarcal para la gestión con la dotación de un equipo técnico para desarrollar tareas de animación y de seguimiento de los proyectos. Esta gestión próxima y el acercamiento a la realidad comarcal le dio credibilidad y confianza al Programa entre los vecinos.
El modelo aplicado en el desarrollo de turismo rural, siguiendo las pautas de la actuación singular llevada a cabo en Taramundi, se inicia el trabajo en proyectos piloto y demostrativos, promoviendo la recuperación de patrimonio dentro de su integración en el medio y la diversificación económica bajo criterios de sostenibilidad, promoviendo la autoestima de la población y la valoración del propio territorio, paisaje, arquitectura, artesanía, etnografía.
Junto con otras actuaciones Oscos-Eo ha sido una comarca precursora en el desarrollo rural, y en la aplicación de muchos de los principios y modelos que se generalizarían más adelante con las Iniciativas LEADER Y PRODER.
Seguramente esta situación de precursora es la causa de que actualmente los responsables políticos regionales y municipales se hayan mantenido como miembros activos en el seguimiento y gestión del Programa de Desarrollo.
De todos modos Oscos-Eo sigue siendo una comarca rural, entendiendo así que en ella se siguen manteniendo los problemas que afectan a la casi totalidad de estos territorios.
Población envejecida, éxodo de los jóvenes, sector primario intervenido por políticas generales y externas al territorio, «monocultivo» de vacuno, sector forestal no resuelto, periferia regional, carencia de nuevas infraestructuras y telecomunicaciones, desigualdad de oportunidades, etc.
Las iniciativas LEADER y PRODER disponen unos recursos limitados y la situación de las áreas rurales es compleja y requiere soluciones mucho más amplias en educación, servicios sociales, transporte, vivienda, política forestal, etc. Por otra parte los Ayuntamientos tampoco disponen de suficiente capacidad financiera dada su pequeña dimensión.
Como conclusión de esta introducción, debe evitarse la incertidumbre sobre el futuro de la comarca rural.

REHABILITACIÓN DE LA IDENTIDAD EN LA ARQUITECTURA POPULAR
Si bien podríamos referirnos a la totalidad de la comarca Oscos-Eo, en esta comunicación nos centramos en la subcomarca de los Oscos, constituida por los tres Ayuntamientos de San Martín, Santa Eulalia y Villanueva de Oscos, en el extremo occidental de Asturias, colindante con la provincia de Lugo, entre cotas de algo menos de 200 a casi 1.200 m., delimitándose sobre un ámbito con marcadas características de identificación que la diferencian del resto de las comarcas asturianas.
Esta diferenciación se ofrece, en primerlugar, desde el territorio, con una suave topografía montañosa que acoge múltiples y pequeños valles, constituida por esquistos y afloramientos calizos, con dominio de monte bajo, praderías y bosque autóctono, encontrándose actualmente la ocupación de los tradicionales
cultivos cerealistas y huertas muy reducida.
Sobre este territorio se distribuyen 98 pequeños asentamientos de población que van desde la casería o quintana a las agrupaciones de las capitales municipales que nunca superan los 200 habitantes.
El patrimonio cultural edificado se presenta en las primeras colonizaciones con los castros, a los que se han ido añadiendo las múltiples construcciones de valor etnográfico y arquitectónico de usos específicos distribuidos por el territorio, como capillas, iglesias, palacios, casas con corrada, hornos, hórreos, paneras, cabazos, mazos, batanes, molinos, ferrerías, forjas, cortines, eiras, cierres de chantos, etc.
El número de materiales utilizados en las construcciones conlleva una mayor delimitación tipológica. Piedra, pizarra y madera son los tres únicos elementos que se presentan en la totalidad de estas arquitecturas, con la inclusión de herrajes y la moderna incorporación del acristalamiento en las ventanas. Por otro lado, la igualdad de características de estos materiales procedentes del propio lugar confiere las mismas texturas, colores y tonos, dominando la pizarra negra y los esquistos ferrosos, que a su vez se presentan en el paisaje.
Los antiguos teitos son actualmente excepcionales y en mal estado de conservación.
Las limitaciones constructivas condicionadas por los obligados aparejos del material así como la exigida funcionalidad confieren el tradicional carácter de austeridad en la adecuación
de los medios materiales y técnicos que es común en las arquitecturas vernáculas. Los muros de mas de 60 cms. de anchura se aparejan con piedra con proporción alargada, cortada a plomo en ambas caras del muro, exterior e interior, tomada con cales y arenas, en los que se abren puertas y ventanas, habitualmente recercadas con piedras calizas labradas, dinteles también de piedra o madera y alfeizares y soleras de puertas conformadas por una sola pieza de piedra. En el remate interior de la cabeza de los muros se disponen durmientes de madera para recoger vigas, cabrios y pontones, sobre la que vuelan respecto del haz de fachada losas de pizarra a modo de alero. En los casos mas elaborados estos aleros se construyen con el recrecido de falsa media bóveda que puede recubrirse con yesos. Las cargas exteriores son escasas, vinculadas a las casas grandes, en los aleros y no en todas las fachadas, constituyendo pequeñas excepciones dentro de la masa general de los muros de piedra negros y rojos ferrosos que han perdido por la erosión, en la mayor parte de los casos, los restos de su rejunteado.
En el interior de las construcciones, escasas cargas de morteros o cales en paredes, con espacios únicos bajo cubierta para la cocina, alrededor del fuego, la larerira, acompañada de escaño y espacio para labores cerca de la lumbre, muchas veces sobre el terreno, fuera ya del techo de la cuadra avanzando sobre el terreno al aprovechar la pendiente del terreno.
Alrededor de la cocina, habitaciones con suelo de madera, castaño por regla general, y un falso techo, también de madera, que se va incorporando cuando se ofrece la oportunidad económica. La carpintería de madera enrasada al exterior con contraventanas interiores o exteriores de corredera, y las puertas partidas en tablero inferior y superior, para permitir la iluminación y ventilación e impedir la entrada de animales y reducir el paso del aire.
La ubicación de las construcciones en sus emplazamientos se realiza con la misma economía de medios, de modo que se sitúan condicionadas al lugar respetando los suelos fértiles y adecuando la geometría  e su planta, disposición en altura y accesos a la topografía de su ocupación.
En las aldeas las edificaciones parecen dispuestas como si de una única parcela se tratara, en la que se ordenan los volúmenes, cerrados, abiertos y vacíos, construcciones, espacios porticados y techados y patios y antojanas, ofreciendo una continuidad adecuación a las geometrías del terreno, adaptándose a
recorridos a lo largo de las curvas de nivel que facilitan la comunicación aprovechando en punto de encuentro entre la pendiente del monte y la del valle.
Territorio, aldea, casas de corrada, casería o quintana y la casa son distintas escalas de una misma y completa organización funcional referida a las necesidades inherentes a la vida humana, cobijo y alimento, y en lo que estas se desarrollan, labores de producción, transformación y consumo.
La descripción de una casa resulta elemental, si bien la tipología se adapta a las circunstancias de la ocupación y del entorno próximo, la planta terrena se dedica al ganado, con una puerta de acceso y pequeñas aperturas verticales de ventilación en sus muros; y sobre esta, con acceso mediante escalera exterior o directamente desde el terreno, la vivienda, con acceso bien a través de la cocina o de la sala, distribuyéndose pequeñas habitaciones, dos o tres, con acceso a esta sala o al pasillo separado por un tabique de tablas verticales de madera. La incorporación de aseos no se produce hasta bien entrada la mitad del siglo XX, a partir de los años 60. Resulta común el adosado a la casa del horno circular en pared exterior semicircular con boca desde la cocina. Se añaden, además de otros anexos agropecuarios, para cerdos y gallinas, la leña, etc., parras y otros elementos tanto en la antojana como en los caminos públicos. En las casa con corrada todos esos elementos se encuentran dentro de recinto cerrado con muros de mas de dos metros de alto donde la incorporación del hórreo no encuentra otro lugar que el propio acceso principal, mostrando así la antigüedad de estas agrupaciones autárquicas.
Desde el punto de vista de la rehabilitación funcional de este patrimonio, debe de atenderse a la escala de las construcciones, adaptadas tradicionalmente y ergonómicamente a las funciones que se desarrollan, así las dimensiones de ocupación en planta, además, tienen su relación con los largos habituales y disponibles de las maderas estructurales que separan los niveles interiores o cubren la edificación.
Deben recibir especial atención las alturaslibres entre los forjados, dado que aún cuando no resultan invariables, resulta imprescindible su conservación, pues una vez alterada esta altura se vulnera toda la proporción de los volúmenes, destruyéndose el interés arquitectónico.
Actualmente, se acepta la adaptación de las normativas a los condicionantes volumétricos de las construcciones de interés patrimonial, por lo que no puede justificarse ningún tipo de intervención que conlleve alteraciones sobre las alturas de la edificación en las labores de su rehabilitación funcional.
Las adaptaciones que se han producido en la rehabilitación de construcciones para turismo rural han provocado, en algunos casos, la destrucción de las proporciones de la edificación original y al mismo tiempo, casi constantemente, la destrucción de las tipologías de distribución en planta. Estas actuaciones consideradas en su contexto histórico y socioeconómico podrán ser aceptadas al constituir las primeras iniciativas de actuación en los parajes en los que se ha producido, en aras de evitar su total despoblamiento y ruina inminente.
Sin embargo, una mínima apreciación cultural, superadas aquellas intervenciones «urgentes», habrá de requerir un mayor respeto a la conservación de las distribuciones originales, de modo que se generen soluciones alternativas a los requerimientos funcionales de las respectivas legislaciones turísticas o residenciales manteniendo la estructura fundamental de las construcciones. La incorporación de técnicos y arquitectos al asesoramiento de los programas comunitarios y a los promotores se manifiesta en la adopción de criterios que permiten la evolución de mejora en las intervenciones constructivas y funcionales, allí donde la direcciones técnica y política se muestran receptivas a un incremento de calidad en el resultado de las promociones tuteladas.
En todo caso conviene discernir proporcionadamente en las capacidades de carga funcional de cada elemento, sin que la función residencial y turística sea la única opción de rehabilitación, especialmente para anexos a la vivienda o exentos agropecuarios que pueden cumplir expectativas de calidad residencial y de uso complementarias. Deberá de mostrarse la relación y adaptación mas generosa de las superficies destinadas a los diversos usos.
Resulta evidente que allí donde se ha forzado el número de habitaciones o se ha esquilmado el espacio residual se produce un rechazo por el usuario que acaba condenando al fracaso la actuación y el esfuerzo realizado por el promotor.
En el Principado de Asturias la Administración regional en colaboración con los Ayuntamientos está provocando la intervención y colaboración en la conservación y rehabilitación patrimonial a través del desarrollo de nueva legislación referida a esta temática.
Por una parte la Ley 1/2001de Patrimonio Cultural, el Decreto 30/04/2003 de elaboración del Catálogo de los Núcleos Rurales y el nuevo Texto Refundido de la legislación del Suelo (DL.1/2004), así como la nueva redacción de Planes de Protección y Rehabilitación en núcleos rurales.
La Ley de Patrimonio Cultural, además de establecer las categorías y el régimen jurídico de protección de los Bienes de Interés Cultural, y de los incluidos en el Inventario del Patrimonio Cultural, así como de los patrimonios arqueológico, etnográfico, históricoindustrial, documental y bibliográfico, establece la obligatoriedad de incluir en la tramitación del planeamiento urbanístico municipal la referida a los Catálogos Urbanísticos en los que han de recogerse todos los elementos de los patrimonios señalados, así como aquellos que sean incluidos por el equipo redactor por entender que presentan elementos de interés para su conservación. En el mismo sentido se señala la obligatoriedad de este documento en el Texto Refundido de la Ley del Suelo asturiana, que recoge, además, la elaboración del documento de ordenación territorial regional denominado Catálogo de Núcleos Rurales.
Paralelamente a la elaboración de dicho Catálogo de Núcleos Rurales se han comenzado a redactar Planes de Rehabilitación y de Protección de Núcleos Rurales en varios municipios asturianos, y entre ellos los tres municipios Oscos, Taramundi y Castropol.
Ante estas oportunidades se puede adoptar una actitud mas allá de la mera referencia de la relación de bienes y organización de una base de datos, que resulta imprescindible pero requiere, como consecuencia inmediata del Catálogo Urbanístico, que se formule una propuesta estratégica de recuperación del patrimonio contenido en el documento y su puesta en uso, mediante la presentación de una alternativa de actuación y financiación sobre la jerarquización de calidad y oportunidad de cada una de las intervenciones.
Para la redacción de los Planes de Protección y Rehabilitación se están creando, también, equipos multidisciplinares que no se limiten a la redacción de normativa de obligado cumplimiento para adopción de medidas constructivas en la edificación y urbanización en aras de la rehabilitación patrimonial, sino que conlleven, asimismo, una estrategia de actuación tanto en la ordenación del núcleo rural como de su entorno, estableciendo opciones funcionales y propuesta de destinatarios, buscando la diversidad socioeconómica y todo ello bajo el criterio de complementariedad con el resto de asentamientos del municipio y su consideración comarcal, ponderando la ocasión de proponer decálogos que armonicen las intervenciones bajo criterios basados en la constatación de los invariantes de la realidad patrimonial, sin eludir la adecuación funcional moderna de las instalaciones, respetando la imagen pública sin eludir la acomodación interior mediante la practica de la construcción moderna al servicio de las necesidades actuales compatibles con la recuperación patrimonial de cada intervención. Por último resulta necesario señalar que la apreciación medioambiental que debe justificar la elaboración de planes con incidencia territorial (Ley estatal 9/2006) esta provocando mediante la tendencia de una mayor documentación territorial el establecimiento de condicionantes que favorecen la protección no solo del medioambiente sino por extensión del patrimonio cultural, dada la imbricación de uno en otro.
Y en consecuencia a todo ello, la identidad patrimonial histórica podrá pervivir como cimentación sólida para la creación de nuestra propia identidad contemporánea.

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