VALENTÍN CABER
Catedrático de Análisis Regional Geográfico.
Universidad de Salamanca.
Al venir hacia aquí, tras tres horas de clase en la Universidad de Salamanca, me acordaba de tres momentos que conviene recordar para entender las Montañas Galaico Leonesas y para entender sus formas de vida y sus tragedias, porque las montañas están llenas de vida pero también de esfuerzo ligados a la adaptación del hombre a un medio difícil. Me acordaba de cuando el Parlamento español, en la República, envió a una misión en 1933 para conocer la situación de las aisladas montañas españolas. Concretamente, el informe que elaboraron fue sobre Ancares, La Cabrera leonesa y Sanabria, diciendo que eran injustas las condiciones en las que vivían aquellas gentes. A continuación, en 1934, fue enviada una misión pedagógica a Sanabria, concretamente a San Martín de Castañeda, donde descubren las condiciones de vida difíciles, arcaicas -en el sentido negativo-, de sus habitantes y las acercan a las culturas de ese momento. Años después, un informe levantado por la Diócesis de Astorga sobre La Cabrera repite prácticamente los mismos parámetros.
A principios de los años sesenta, concretamente en 1962, marcha el primer emigrante de La Cabrera a Alemania. No tenían carreteras hasta ese momento ¿En el medio qué ha ocurrido? Una ruralización y un aislamiento mayor de las montañas. Unos años antes, en 1959, había ocurrido una gran catástrofe en Ribadelago -desbordamiento del embalse y ruptura de la presa de Vega de Tera- (Zamora). Las generaciones actuales tienen que recordar estos datos para entender los modelos de ocupación histórica o los modelos de dominio de las montañas por agentes externos. 1933-34, 1959 y 1962-63 son fechas claves para entender las Montañas Galaico Leonesas.
Hay unos versos que dicen: «Noceda y Saceda, Castrillo y Marrubio, cuatro lugares donde Cristo no anduvo», que hablan del aislamiento histórico de las montañas de La Cabrera baja. Otro dato de esta soledad lo aportó Unamuno cuando escribió en San Martín de Castañeda ‘San Manuel Bueno, mártir’ y describe el lago de la localidad como «espejo de soledades».
Las montañas en general y éstas en particular han pasado por tres grandes fases: 1) Las montañas olvidadas: las de la época histórica y de la postguerra. Hay que pensar que la primera carretera que se hace a La Cabrera la hicieron los presos del penal de Astorga en la Guerra Civil en condiciones pésimas. Estas son las montañas olvidadas, que dan lugar a una emigración violenta en el momento que tienen apertura. 2) Las montañas conquistadas: cuando los recursos estratégicos de las montañas se convierten en una necesidad colectiva, como el carbón, el wolframio… Esas montañas conquistadas siguen hasta ahora, pero se han convertido en 3) las montañas preservadas y administradas, en gran medida desde el exterior a través de una legislación que muchas veces los habitantes de esas zonas no comprenden y que deben asumir.
Desde el punto de vista terminológico, me gustaría introducir una apreciación. Es muy distinto una cordillera de un macizo, de una montaña, de una sierra, de una macroestructura, de una megaestructura… a mi me gusta hablar de Montañas Galaico Leonesas -luego veremos que es un macizo y hablaremos del macizo de Trevinca y del macizo de Catoute en el sentido de integración de toda una serie de sierras y de cordillera cuando hablamos de la unión de diferentes unidades macizos o sierras comunitarias-. El término sierra ya indica una concepción respecto al de montaña. El de montaña tiene un sentido más alpino y el de sierra un sentido más mediterráneo.
Voy a hablar de macroestructuras desde el punto de vista geológico o geomorfológico.
Si hay algunas sierras en España que corresponden a un espacio rural profundo y periférico son éstas. En toda la Península y en todos los documentos históricos las sierras y las montañas más aisladas históricamente, pero con una vida propia y con una identidad muy fuerte enlazando el norte con el sur y el este con el oeste, son las Montañas Galaico Leonesas.
Sobre todo a partir de la revolución de las comunicaciones modernas, cuando éstas montañas quedan aisladas y fragmentadas de todas las comunicaciones que atraviesan las grandes vías de comunicación o el ferrocarril, de tal forma que los datos de endogamia y consanguinidad más extremos y los datos de mayor aislamiento se producen después de la Guerra Civil Española, siendo mucho mayores que en el siglo XIX -antes de la revolución de las comunicaciones- y muchísimo más elevados que en la época moderna.
A esto hay que añadirle un dato del máximo interés, es un área fronteriza de montaña y de contactos. Hay una cultura común y problemas comunes. Aquí estaríamos ante las montañas fronterizas del viejo Reino de León que son Tras os Montes y que bajan hasta el río Duero, hasta la sierra de Mogadouro, y bajan esta sierra desde la frontera española formando un gran arco que llega hasta la Cordillera Cantábrica en la sierra de Gistredo y en la sierra de Ancares. Ahí se produce un gran contacto entre las montañas del interior de Galicia, que forman parte de este mismo ámbito cultural, y las montañas más litorales de Galicia, la separación con Cabeza de Manzaneda a partir del valle del Bibei. Todo esto estaría vinculado a estas montañas de contacto cultural, de contacto ecológico y de divisoria del agua.
Para entender las montañas la divisoria del agua es clave entre el gran colector del río Sil, el Miño y el Duero. Además hay otro elemento de conexión: los ríos fronterizos que mueren en las montañas de Sanabria y van modelando todas las montañas del norte de Portugal.
Desde el punto de vista de los usos del suelo y de los elementos de adaptación histórica ¿Cuáles serían las bases?
1. La complejidad física y la riqueza ambiental
· Las bases del relieve: una tectónica de plegamiento antigua y un rejuvenecimiento alpino.
Cuando uno mira a estas montañas -venga por Sanabria, vaya por La Cabrera, La Omaña o La Maragatería…- se encuentra ante unas montañas primero plegadas del paleozoico, con unos elementos claves que son la alternancia de pizarras y cuarcitas, que crean paisaje y crean nombres. Cuando nos encontramos con unas montañas de cuarcita, como peña Trevinca, el Teleno, Catoute, Vizcodillo… aparece rápidamente un topónimo que está ligado a una palabra latina como peña o picón. Estamos ante montañas de cuarcita muy resistentes; cuando estamos ante montañas onduladas de pizarra aparecen los topónimos de riñón, lumbar o loma. Esta toponimia refleja riqueza desde el punto de vista del lenguaje. Este planteamiento enlaza con una riqueza clave como son las pizarras de techar, una riqueza que está ahí y que tienen que venir los franceses a descubrir. Si se observa el mapa geológico de España, si se prolonga la Sierra de la Culebra, si se llevan sus grandes pliegues hacia Galicia, Estaca de Bares y el cabo Ortegal y se prolongan hacia Europa veréis que la pizarra va a parar a La Bretaña francesa; ambas estuvieron unidas geológicamente y las mismas pizarras que hay aquí, están allí. Junto
a esa tectónica está la ruptura del plegamiento alpino y el levantamiento de bloques. Ahí aparecen las otras unidades montañosas que van a modificar esas estructuras como la fosa de El Bierzo, el hundimiento de Laciana, el levantamiento de la sierra Segundera o la fractura en el valle de Requejo. Además, tenemos elementos geomorfológicos claves, actividades mineras como la riqueza del oro, del hierro o del wolframio que supuso, en un determinado momento, un cambio radical.
· Una red fluvial con una incidencia decisiva en la configuración geográfica. Muchos de los ríos que fueron en su tiempo al Duero son capturados por erosión remontante por los afluentes del río Sil y eso da lugar a una acción que va modelando de forma muy abrupta las montañas que miran hacia al Sil, mientras que las que miran hacia al Duero tienen todas un relieve mucho más suave. Cuando uno se asoma en Peña Trevinca, en el Picón, en Vizcodillo… se ve ese efecto de la erosión remontante de los afluentes del Sil. Eso da lugar a un fuerte contraste en esa divisoria de agua y a que queden una serie de ejemplos que no se dan en otras zonas de España: valles colgados, collados -El Carvajal en la Cabrera, Peña Negra en Corporales, Manzanal…- todos son viejos valles que cambiaron de curso. Es el mejor laboratorio geomorfológico. De tal forma que, junto a las montañas, hay que tener en cuenta ese valor científico de los hechos físicos, no solamente el aspecto más espectacular. Con inteligencia se aprovecha la situación de estos valles colgados históricos y se crea el primer trasvase de la historia de España en El Teleno, entre la cuenca del Duero y la cuenca del Sil. En la cabecera del río Eria, desvían el nacimiento del río a través de los canales hacia Las Médulas, aprovechando un collado de un viejo curso fluvial. Esto da idea de cómo se ha ido utilizando el relieve y los elementos físicos.
· En la montaña galaico leonesa tenemos los ejemplos más frescos desde el punto de vista ecológico, físico y como hecho reciente, de morfología glaciar que están en la vertiente norte del Teleno, en la vertiente norte de la sierra de La Cabrera, en Ancares, en el macizo de Peña Trevinca y, sobre todo, en la Sierra Segundera. Esta sierra no sólo es el lago de Sanabria, que es el lago glaciar más grande de España, el que tiene mayor perímetro, el que tiene mejor conservadas las morrenas frontales, las morrenas laterales más expresivas, elementos asociados de zonas de lagunas de morrena y los mejores ejemplos de conos pluvioglaciares en la morrena de San Martín de Castañeda. Además, en la Península Ibérica no hay ningún modelado de alternancia de rocas cóncavas y formas convexas como aquí, con toda una serie de ejemplos de evolución de las lagunas glaciares. Es un laboratorio. Estamos ante unas huellas de una riqueza que va más allá del propio lago de Sanabria.
· La transición climática y ecológica: estas montañas son transición cultural, climática y ecológica y tenemos dos ejemplos: los soutos y los zufreiros en los valles bajos encajados.
· Contrastes topográficos y de vertientes, solanas y abesedos, terras frías y terras cuentes. Dan lugar a los paisajes de mayor diversidad de policultivo en esta área. Son ejemplos que no volvemos a encontrar en otras zonas, comparables en belleza a zonas de Italia y Grecia. Son nichos ecológicos.
2. Los ámbitos diferenciados: unidad y diversidad
· Si nos adentramos en estas montañas tenemos que distinguir entre sierras y cumbres, valles y depresiones, puertos, collados y portillas… Es muy importante no cambiar los nombres si no se sabe lo que significan y qué diferencia hay entre unas cosas y otras, porque ahí están los elementos de identidad comunes y los elementos de identidad diferenciales.
· Estas son las montañas más altas de todo el noroeste de la Península Ibérica y de Portugal; desde que dejamos el Pico de Almanzor en Gredos no encontramos unas montañas tan altas como estas hasta llegar a la Cordillera Cantábrica, en Peña Ubiña. Hay que saber dónde queda el macizo de Catoute (2.117 metros), que es la encrucijada en la que está la cultura fósil de los mitos del Camino de Santiago; hacia el sur tenemos El Teleno (2.188 m.), la cumbre tutelar de todas las montañas del noroeste con un doble sentido: de romanización y de lo astur.
· Antes hablé de los sacrificios históricos y la muerte en la vida de las montañas y ahí está el Paso del Morredero -relacionado con morir bajo las nieves o las heladas cuando se venía de los mercados de Ponferrada, hay testimonios de ellos en el siglo XIX en los libros de difuntos-.
· En la sierra de La Cabrera hay otros elementos culturales: Peña Trevinca (2.143 m.), el macizo donde se unen la Sierra de Eixe, la Sierra Segundera, la Sierra de La Cabrera, Vizcodillo (2.143 m.), Peña Negra, donde las montañas dejan de serlo para convertirse en sierras que van a morir a orillas del Esla o del Duero. Bajamos de la Sierra Segundera y las montañas empiezan a descender en altitud por dos razones: por la fuerza tectónica de hundimiento de bloques desde el Duero hasta Galicia y por la fuerte erosión de la red afluente del Duero, que ha ido ‘mordiendo’ y convirtiendo en planaltos -tierras altas- esas montañas. Aparecen términos como el Planalto Mirandés, que formaba parte del viejo Reino de León.
Los valles y depresiones -El Bierzo como modelo ejemplar- son los espacios de atracción, se convierten en los articuladores y eso da lugar a pequeñas diferencias. Los valles y las depresiones.
· Los puertos, collados y portillas son lugares de paso, claves para entender estas montañas, porque son los vínculos entre el litoral y el interior gallego y la meseta; son claves porque gran parte de la cultura de la modernización viene a través de ellos: Puerto de Carvajal, Puerto de Peña Negra en La Cabrera, Puerto de Manzanal, Puerto de la Magdalena… En estos puertos los habitantes del interior de Galicia decían que llegaban a la raya de Castilla o de León porque entraban en otro tipo de paisaje. A partir de estos puertos es donde se puede entender el paso de los gallegos en busca de trabajo, el paso de los canteros y el de la tradición de los buhoneros, que pasaban piel y tejidos, pequeños artilugios, joyas, seda, etc. Los buhoneros han modelado las montañas, han acudido a los mercados locales de Astorga, La Bañeza, también por las grandes fiestas. Luego muchos se transformaron en comerciantes de tejidos y joyeros en Oviedo o en Madrid, tras su caminar a través de los portillos y collados. Tenemos que entender el paso del Camino de Santiago y los distintos caminos de Santiago, la subida de las cañadas ganaderas y el viejo camino de los gallegos.
· En los bordes de las montañas aparecen las somozas, una palabra que procede del latín y significa «al lado del monte, bajo el monte o bajo la montaña» y las hay en El Bierzo y en los montes de León. También figuran las cepedas, como la comarca de La Cepeda al lado de Astorga, y las requejadas, zonas hundidas y húmedas. Además, sobre esos bordes de las montañas empiezan a aparecer elementos de transición importantes, como los bosques de castaño y los bosques húmedos.
· Por supuesto, hay que subrayar todos los espacios comarcales y subcomarcales a los que dan lugar estas unidades, que están a punto de perderse. Esos nombres subcomarcales que lógicamente no tienen vigencia en una economíamoderna -tienen una economía cada vezmás dependiente de lo urbano-, cuentan con un factor educativo y cultural y, a partir de algunos ejemplos, se pueden plantear acciones de desarrollo local que identifiquen esos territorios.
Estas comunidades comarcales y subcomarcales de las montañas galaico leonesas están llenas de matices. Los bosques de Toledo o las montañas extremeñas no tienen estos matices porque sus elementos culturales son más homogéneos. También las montañas del Sistema Ibérico tienen otros elementos, pero esta riqueza fronteriza, de contacto, de divisoria entre aguas y de pervivencia de elementos prerromanos, lo tienen estas montañas y, por eso, tienen un alto grado de biodiversidad y sobre todo diversidad cultural. Hay además un área de gran complejidad como es El Bierzo. Es una palabra que en sí misma expresa la morfología geográfica porque significa «lugar entre montañas». Es una unidad más grande que la provincia de Vizcaya o la de Guipúzcoa y el conjunto de estas montañas ocupan muchísimo más que muchas provincias.
3. Las raíces fundacionales y culturales. Los rasgos comunes
· Los pueblos del noroeste tienen rasgos comunes: la adaptación del cultivo de centeno en zonas marginales, el tipo de aprovechamientos concejiles que evidencian lo comunal y el tipo de hábitat, que queda representado por una arquitectura semirredonda muy bien adaptada.
Los ejemplos más arcaicos están en Sanabria y en Portugal.
· La herencia de la romanización está en la base de estas montañas y el ejemplo más clásico son Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad. Los nombres de esta zona de montañas son nombres romanos, algunos de los cuales pervivieron en la cultura popular -Emilianos, Maximinos, Livias…- y así lo refleja los libros de bautismo. También se nota la herencia de la romanización en los nombres de los pueblos con la raíz castro o corpo.
· La presencia de los vaivenes repobladores. Estas montañas eran el punto de partida de las repoblaciones. Cuando se repobló Astorga en el siglo X estas montañas suministraron gente hacia el sur, incluso Sierra Morena se repobló con población de estas montañas en el siglo XVI.
· Los caminos históricos de peregrinación, de trabajo y de semovientes -ganados que trascurren por las cañadas ganaderas-.
· Una vertebración religiosa común: la Diócesis de Astorga. Un dato fundamental que se olvida es el papel religioso. Aquí se da la circunstancia de que estas montañas galaico leonesas están presididas casi todas por la Diócesis de Astorga, una de las más primitivas de España.
El cristianismo se instala a partir del siglo III y las diócesis crean un tejido. Es interesante porque todas las montañas históricamente están sacralizadas.
4. Aislamiento,marginación ymodelos de supervivencia
· Valles silenciosos, como por ejemplo, el Valle del Silencio, y valles de «fondo de saco», como el Valle de San Cipriano, que es un magnífico ejemplo de cuenca de recepción. Durante mucho tiempo estos valles estaban incomunicados y se comunicaban con un gran esfuerzo.
· La organización del terrazgo de la base económica: cultivos permanentes y temporales (las bouzas y cultivos sobre cenizas, las senaras). Es una tradición desde épocas seculares; los cultivos permanentes, que eran la clave de la pervivencia de los pueblos, forman parte de la cultura popular desde las montañas de la Sierra de Gistredo hasta las montañas portuguesas de la Sierra de la Estrella. Los campos cercados y domésticos están al lado de los campos temporales o las bouzas. Están presentes con tres términos: las bouzas, cultivos sobre cenizas o las senaras, como en la Sierra de Ancares, que responden a la tradición de quemar el monte para cultivos concejiles. Duró hasta los años 60 o 70. De hecho, la última bouza la vi hacer en La Cabrera en 1968. Esta práctica ha modelado el paisaje de forma definitiva y ha quedada grabado en sus topónimos. Por eso en la cultura de las montañas un tema que clave es recuperar la toponimia y para esto hay que hacer investigaciones, recuperar los textos primitivos
y los trabajos de algunos geógrafos.
· Tenían además prados de siega y prados de altura; linares, que son sustituidos cuando llega el cultivo de la patata; viñedos marginales; sotos; el arraigo de lo comunal y lo concejil; el complemento ganadero (las veceras) con toda una serie de ordenanzas…
· Pero casi todas estas montañas, esos valles silenciosos, tenían un problema: el aislamiento. Sobre todo después de la Guerra Civil, esta situación llevó a la endogamia y la consanguinidad grave. Era un problema social, genético y cultural que dio lugar a exclusiones sociales, como la gente que aparecía con el nombre del fato, ‘el fatu del pueblo’, que es un término muy habitual en estas montañas y quería decir lo inevitable, la fatalidad y la pobreza.
· Si había una emigración gallega que atravesaba estas montañas, también había otra emigración temporal hacia las zonas de mayor demanda. Por ejemplo, los sanabreses emigraban andando a trabajar a las minas de Riotinto en Huelva en la época invernal y volvían por San Juan para segar la hierba. Después se marchaban cuando recogían las castañas y el magosto.
5. La modernización y el dominio externo de los recursos naturales
· Estas montañas pobres tienen muchos recursos culturales, mineros, de agua… esta riqueza dio lugar al dominio externo de los recursos naturales por parte de aquellos que veían en estas montañas el arcaísmo y la pobreza más absoluta. Os cuento una anécdota. La modernización puede tener varias caras: una trágica -como la de Ribadelago, la de la destrucción-, otra positiva, cuando aporta innovación, no puramente conquista, y otra de tragicomedia, como cuando unos curas y gobernadores civiles querían modernizar esta tierra a base de elementos puramente simbólicos: quitarse el pañuelo de la ropa, vestir de forma más colorida, introducir elementos musicales ajenos… Hay un gobernador civil al que ví inaugurar tres veces el mismo sitio y las mismas cosas, -el puente, el asfalto y un jardín-; aparecía en un balcón y decía: «mujeres, quítense esos vestidos tan tristes, alégrense porque ha llegado la modernización a estas tierras». Aprovechando aquellas visitas, el gobernador dejaba abierto el maletero de su coche y le metían un cabrito, un jamón y otros productos de la zona. Esto ocurría sobre todo en el mes de junio.
· 1918 es una fecha clave para el cambio en todas estas montañas, ya que ese año se instala en Ponferrada la empresa privada más importante de la minería española hasta esas fechas, la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), y se construye el ferrocarril de vía estrecha Ponferrada-Villaseca de Laciana-Villablino. Comienza la apertura de las grandes minas y la conquista del carbón. Estas fechas coinciden trágicamente con la peste, con la última crisis demográfica fuerte. En 1918 la gripe española era el mal de moda y mueren más de mil personas que trabajaban en el ferrocarril. Es una modernización costosa. Otras fechas claves fueron 1948, por la construcción del embalse de Moncabril, y 1949, por la llegada de Compostilla 2 y la térmica moderna. Se produce así:
– El dominio de los recursos carboníferos.
– La explotación de los minerales metálicos y estratégicos. Como el wolfram, el hierro o el uranio en otras zonas.
– El control de los recursos hídricos: embalse de Barrios de Luna, embalse de Bárcena en el Sil, embalse de San Sebastián, de Bibei…
– El valor e impacto de las pizarras de techar. Más tardío (1971) pero clave. Se instalan empresas de capital francés.
– La transformación de las bases económicas y el éxodo rural.
– El descubrimiento del paisaje. El único plan que se ha hecho de ordenación paisajística en España, que dio lugar a las bases para la creación del Parque Natural del Lago de Sanabria. De 1973 a 1975 se redactó el mejor plan de ordenación paisajística del lago de Sanabria y su comarca por un equipo interdisciplinar, un plan como después no ha vuelto a haber.
6. Las dinámicas actuales
· Estas montañas son las más desplobladas de España, las que sufrieron después de siglos un vaciamiento rapidísimo (Fonfría). Después de más de ocho siglos de vida desaparecen en diez años.
· También se produce un fenómeno de polarización en las capitales de provincia, la pérdida del papel de las ciudades medias y núcleos. Aparece algo que ya se preveía, queda la tierra de nadie, en términos jurídicos ‘terra nulis’, y sobre ella pierden el control los habitantes con grandes costes ecológicos, pero con grandes intereses de nuevas sociedades anónimas que se están apropiando del terreno poco a poco.
· Conservación y preservación. Aparece como una meta sostenible. Cada vez empiezo a ser más escéptico en algunas figuras de protección si no tienen una presencia notable de la zona y si no tienen una mínima base crítica de control de decisiones y de participación.
· Asistimos a dos tipos de fracturas en la sociedad de estas montañas: las fracturas sociales o fracturas endógenas, que son la ruptura entre jóvenes y viejos, la falta de renovación generacional y la falta del sector clave para el mantenimiento de las culturas de la montaña, que son las mujeres. En todas estas montañas se reunía el concejo o se iba a hacer la facendera y asistían los cabezas de familia. Eran las mujeres las que recordaban las cosas que había que hacer y cómo hacerlas. Hay una frase muy interesante que recoge Concha Espina en la ‘Esfinge maragata’, que dice «hace la mujer en León del hombre la obligación».
· Fracturas territoriales: cuando esos vacíos se convierten en un elemento generalizador y cuando los núcleos intermedios no tienen ninguna capacidad de decisión. Las decisiones sobre el agua, los bosques, la fauna, la flora, sobre los recursos, se toman lejos… por eso en cualquier política de montaña que se establezca hay que dar protagonismo a los núcleos intermedios en la toma de decisiones y, por su puesto, en las propuestas de ese desarrollo sostenible que empieza a banalizarse.
