MESA REDONDA
COMUNIDAD HISTÓRICA DE ALBARRACÍN
En el siglo XIII, la organización de los territorios reconquistados necesitaba pobladores, por lo que se otorgaba a los nuevos habitantes una serie de privilegios para que se instalasen en estas zonas fronterizas. El punto de partida es por tanto la repoblación que toma como modelo la comunidad de villa y tierra ajustado a un fuero que concede amplias libertades a los pobladores, pero a la vez especifica el dominio de las villas sobre las aldeas. El fuero no supone una creación de comunidad, sino que el único municipio es la villa. La autonomía se fue consolidando poco a poco hasta conseguir competencias judiciales.
La sierra deAlbarracín se caracteriza en un principio por contar con reducidos asentamientos de población. Sus habitantes se dedicaban a la actividad pastoril, que necesitaba amplios territorios frente a la actividad agrícola que necesitaba más mano de obra para poner en cultivo amplias extensiones de tierra. Además, la agricultura entrañaba otras dificultades debido a lo abrupto del terreno. El señorío de Albarracín concedió a sus habitantes un peculiar conjunto de libertades unido a una serie de excepciones fiscales con las que pretendía atraer a nuevos pobladores. La dispersión de la escasa población por la sierra de Albarracín requería la aplicación de una fórmula que era la Comunidad de Villa y Tierra como mejor medio para aprovechar los recursos de esta zona.
Las causas que propician la creación de las comunidades son diversas. En primer lugar, el deseo de independencia judicial frente a la villa que limitaba su poder. Los fueros establecían una gran diferencia entre los habitantes de la ciudad que no pagaban impuestos y los aldeanos que estaban sujetos a todo tipo de imposiciones. Por otro lado, requerían una organización para repartir y planificar el trabajo y regular los aprovechamientos de pastos y bosques. En su origen y desarrollo también se encuentra el apoyo de los monarcas ya que, pasado un primer momento de luchas contra los árabes, querían recortar poderes a las villas porque se encontraban temerosos de los nobles.
La Comunidad de Albarracín quiso varias veces lograr la independencia frente a la ciudad de Albarracín y en base a que ciudades como Teruel o Calatayud lo lograron, en el siglo XVII logró la separación. La ciudad de Albarracín no se integró en la Comunidad hasta principios del XX. El origen de la Comunidad de Albarracín obedece a temas administrativos y fiscales. Su demarcación territorial estaba dividida en cuatro agrupaciones que aglutinaban a varias aldeas cercanas entre sí. No son ningún órgano del gobierno, sino que se trata de un concepto geográfico y territorial.
Como actividades económicas, la Comunidad de Albarracín ha tenido siempre una gran preocupación por el bienestar económico de la población de la sierra, por lo que surgieron diversos proyectos para su desarrollo. En un primer momento, la actividad económica giró alrededor de la actividad ganadera y más concretamente de un producto que era la lana. Los pastizales de la sierra son de una gran calidad y proporcionaban una lana muy fina, una parte de la cual se exportaba al mercado italiano. En la segunda mitad del siglo XVII la Comunidad decidió crear un monte de lanas con sede en Albarracín cuyo objetivo era comprar y vender lana a los ganaderos de la sierra. Incluso el monte llegaba a ofrecer préstamos a los ganaderos que estaban pasando un mal momento. Al igual que en el resto de España, el sector textil entra en crisis a mediados del siglo XVII.
Otro proyecto surgido en Torres de Albarracín fue la herrería de Torres, en 1648, promovida por la ciudad de Albarracín y la Comunidad. Ambas instituciones acordaron pagar a medias los gastos y repartirse también a partes iguales los beneficios. Tanto el monte de lanas como la herrería surgen en el siglo XVII, en unos años de estancamiento y de crisis económica, por lo que se puede decir que la Comunidad, desde el principio, intentaba reactivar la economía de la zona. En cuanto a la ganadería, las posiciones geográficas de los territorios de la Comunidad hacían que no fuesen apropiados para la agricultura, así, la ganadería se convirtió en un pilar básico de la economía de la localidad y el uso colectivo de los pastos fue muy importante en la ganadería serrana. Los vecinos de la sierra podían llevar a pastar a sus rebaños a las tierras de todas las aldeas de la Comunidad salvo las fincas particulares de las dehesas. La ganadería de la sierra practicaba en general la trashumancia, lo que suponía trasladar el ganado en otoño para pasar el invierno en los pastos de Andalucía y del litoral mediterráneo. Gracias al apoyo de la monarquía, los vecinos de la Comunidad gozaron de bastantes privilegios que les permitieron aprovechar condiciones ventajosas en los pastos valencianos y castellanos. Los ganaderos de la sierra constituyeron la mesta de Albarracín para defender sus intereses, pero no alcanzaron la fuerza que tenía la mesta castellana.
En cuanto a la masa forestal, los montes de la sierra de Albarracín no sufrieron el deterioro por la mano del hombre gracias a las ordenanzas proteccionistas que surgieron de los municipios.
Las actividades económicas de la sierra giraban en torno a los pastos y a los bosques.
Así, los montes proporcionaban alimento para sus animales, madera, protección… Los ciudadanos debían ser por tanto respetuosos con los bosques porque de ellos dependía su propia supervivencia. Los principales ataques a los bosques se dieron del siglo XVIII en adelante ya que la población se encontraba en este momento en amplio crecimiento y demandaba tierras para sembrar. Estas necesidades provocaron enfrentamientos entre los habitantes y la comunidad que defendía los bosques y los pastos comunes. Se consideraba así a la Comunidad de Albarracín como una entidad defensora de los derechos de los ganaderos trashumantes. La deforestación fue también una consecuencia de la tala de árboles para conseguir la madera necesaria en las explotaciones mineras, ya que éstas precisaban una gran cantidad de madera. A partir del siglo XIX comienza a ser frecuente la subasta de los pastos. El problema es que estas subastas eran ganadas por grandes ganaderos que a su vez subarrendaban los pastos, por lo que los pequeños ganaderos acababan en la ruina.
El patrimonio común indiviso ha sido a lo largo de la historia muy importante para la Comunidad. Es un patrimonio natural de primer orden y es susceptible de explotación mediante las vías convencionales y también sobre nuevas formas de desarrollo sostenible, como el aprovechamiento de la biomasa forestal. En la actualidad los montes de la Comunidad de Albarracín dominan 43.000 hectáreas. Sólo hay un monte de esta sierra que es exclusivo de la Comunidad, no así de la ciudad, que es un monte de 200 hectáreas conocido como la dehesilla de las monjas. En cuanto a los aprovechamientos de madera, de caza y apícolas, hay que señalar que los ingresos son obtenidos por la Comunidad y los ingresos los hace la ciudad de Albarracín por razones de eficacia. Posteriormente transfiere los ingresos a la Comunidad, que destina el 15% a las mejoras, un 42,5% a la ciudad de Albarracín y el restante 42,5% va transferido a la propia Comunidad de Albarracín. En los últimos cien años la Comunidad ha efectuado una serie de actividades como pavimentación de calles, construcción de escuelas, creación de pistas forestales y carreteras, instalación de tendido eléctrico o, incluso, subvención de edificios de la propia ciudad de Teruel como el Colegio Universitario… Como hoy en día las maderas tienen un bajo valor y estamos en un periodo de crisis económica, reivindicamos la Comunidad de Albarracín como un estamento que tiene que garantizar su supervivencia. Ahora mismo recibimos subvenciones públicas que son necesarias para seguir realizando nuestra labor. Tenemos en marcha un proyecto que es la creación de un parque zoológico de 24 hectáreas entre Tramacastilla y Torres de Albarracín que se trata de una pieza importante dentro de los servicios que la Comunidad quiere ofrecer. El proyecto se inició en 2002 y lo que se quiere es tener un parque que sirva para investigación, formación, entretenimiento y conservación de especies.
ASOCIACIÓN GANADERA AGROJI
Agroji nació como asociación en 1999 y la idea partió de varios ganaderos que tenían la intención de preservar una raza ovina que está localizada en la provincia de Teruel y que abarca una zona limítrofe con Castellón. De hecho, en Castellón sólo tenemos una ganadería.
El resto están localizadas en las comarcas de Matarraña, Bajo Aragón, Maestrazgo, Cuencas Mineras y Andorra.
En cuanto a las características de la raza ojinegra, diré que es muy diferenciable por la pigmentación negra que tiene alrededor de los ojos, la boca y las orejas. Es una raza de tamaño mediano o pequeño, no muy grande, que produce una lana de gran calidad. Es una raza rústica en cuanto al terreno, por lo cual está muy adaptada a las condiciones climatológicas de la zona. Esto supone una gran ventaja comercial frente a las otras razas, aunque también son más sensibles a la hora de criar, ya que sufren mucho más la escasez alimenticia que se pueda producir en las zonas donde habitan. En 2003 la raza se clasifica como raza en fomento en el Catálogo Oficial de las Razas de Ganado de España y cuenta en la actualidad con un censo de unas 30.000 cabezas. La carne que produce es ternasco y lechal.
La asociación está ligada al club del pastoreo. Pero no es un pastoreo como el que se practica en la sierra de Albarracín, en el que se hace uso de los pastos, sino que ésta está ligada al pastoreo de zonas cerealistas. Por tanto, se produce un cierto enlace entre agricultura-ovejas y ovejas-agricultura, que garantiza la supervivencia de ambos. En cuanto a la carne que se produce, está catalogada como ternasco de Aragón.
La edad media de los socios que trabajan en la asociación es de 45 años, aunque nos encontramos con el problema de que no hay relevo generacional. Los jóvenes de 20 ó 25 años prefieren emigrar y no suelen quedarse en la zona porque no ven futuro a este tipo de negocios, ya que son actividades muy ligadas al medio rural, que ellos identifican con pueblos pequeños. Es muy difícil por tanto que la gente joven se quede y no sabemos cómo hacer para que se involucren en la asociación para poder tirar adelante.
Uno de los problemas con los que nos hemos encontrado es con la necesidad de mostrar la trazabilidad de nuestros productos. Esto surgió a raíz del mal de las vacas locas y obligó a todos los ganaderos a tener que cambiar su forma de trabajo. Por eso, en la asociación nos pusimos a pensar cómo podíamos resolver este problema. Fue entonces cuando creamos Cenro, que es una asociación paralela que cuenta con unas naves en las que hemos instalado un centro de selección, cría e inseminación para que los ganaderos puedan tener nuevos sementales, se insemine para que puedan hacer fácilmente la trazabilidad de la carne y de los animales, hacer una mejora genética, etc… Esa asociación Cenro fue posible gracias a un esfuerzo de las entidades, entre las que se encontraba el Leader Plus que aportó el 10%, el Instituto Aragonés de Fomento (IAF) que aportó un 30% y también el Ayuntamiento de los Molinos, que nos dio el sitio para poder empezar a trabajar. De este modo, la asociación se instaló en dos naves en las que estamos trabajando con el plan de mejora y nos falta de terminar el laboratorio y la recogida de semen para remitirla a los ganaderos.
ASOCIACIÓN PARA EL DESARROLLO DE MONTORO DE MEZQUITA
Somos una asociación bastante modesta porque representamos a una población de quince habitantes. Quizá el nombre de desarrollo pueda parecer prepotente, pero es que no podía ser de otra forma. No podía ser una asociación cultural, ni de amigos, ni de vecinos… Hace diez años en Montoro no había nada. Sólo teníamos alcantarillado y agua, pero no había luz ni teléfono, por lo que era absurdo pensar en hacer una asociación cultural. Hacía falta algo que incidiese en el tema de infraestructuras. Nosotros consideramos que las infraestructuras básicas para cualquier habitante de cualquier sitio tendrían que estar garantizadas.
Actualmente no puede haber ningún municipio sin luz, sin teléfono. Aún hay sitios, las masías de Villarluengo, que no tienen luz. Nosotros hace diez años comenzamos a luchar contra eso.
La luz estaba en proceso, pero tardaba mucho en llegar y el proceso administrativo era muy lento. Allí estuvimos nosotros y no sé si influyó o no nuestra protesta, pero el caso es que se aceleró el proceso. El teléfono llegó después. Fue una lucha contra Telefónica, una empresa privada, pero intervino el rey y funcionó. Hay que tener contactos y nosotros hemos utilizado todos, ya no hemos podido ir más arriba.
Estas fueron las actuaciones importantes, las que nos dieron un mínimo, pero luego vinieron otros pequeños logros que para los habitantes son imprescindibles. Un ejemplo muy claro es el autobús, el que va de Cantavieja a Alcoriza y vuelve. En Montoro entra dos veces por semana y hace diez años entraba sólo en horario de tarde, es decir, en el recorrido de Alcoriza a Cantavieja. Nosotros hablamos con transportes y solicitamos que también entrase por la mañana, en el trayecto de Cantavieja a Alcoriza, porque podía haber gente a la que le pudiera interesar, sobre todo ancianos, bajar a Alcañiz a comprar y volver en el mismo autobús. La respuesta fue clara: se estaba subvencionando ese servicio para que entrase mañana y tarde, simplemente alguien decidió que por las mañanas no entrara. Esto nos abrió los ojos, ya que nos dimos cuenta de que hay que estar detrás de las administraciones y detrás de las empresas para conseguir algo. A partir de entonces, evidentemente, el autobús comenzó a entrar por la mañana y por la tarde. Con un pasajero, con dos o con nadie, pero entra mañana y tarde.
Nuestra experiencia es que cuando las reclamaciones las presentan personas individuales las administraciones y las empresas no hacen nada o hacen muy poquito, pero si las hace una asociación, entonces te tienen más en cuenta. En estos diez años ha habido unos efectos colaterales de la existencia de la asociación y el hecho de que estemos ahí, de que mandemos escritos a todas las administraciones reclamando que nos arreglen la carretera, que nos pongan luz, que nos pongan telefonía, que nos pongan de todo… De este modo se nos conoce y eso obliga de alguna forma a la administración a actuar. Aparte, ha habido un cambio radical en la tendencia de los propietarios de las casas. En Montoro hace diez años todas las casas se estaban cayendo o estaban en ruina. Los que veníamos puntualmente intentábamos mantener la nuestra. Sin embargo, esta tendencia ha cambiado, y no porque exista la asociación, sino que es una tendencia que estamos observando en el resto de pueblos del estado. Es una tendencia que ha venido unida a la existencia del parque cultural, a que ha habido publicaciones de renombre, un Leader. Hay una tendencia que nosotros hemos aprovechado y que ha hecho que en Montoro y en otras poblaciones la rehabilitación de casas sea muy grande y creo que es algo que está a la vista, porque es llegar a los pueblos y ver que están cambiando en ese sentido. Evidentemente es un sentido muy estético porque la gente está arreglando las casas, pero creo que también puede influir en el fondo. Actualmente en Montoro tenemos luz, teléfono, internet rural, hay un local social, una zona recreativa, una serie de servicios como médico, correos, transporte que hace unos años eran impensables. Y lo que creemos que es más importante, hay dos casas de turismo rural abiertas todo el año. Aunque fundamentalmente lo que interesa es la tendencia, porque hace veinte años los que vivían allí y los que íbamos de forma regular veíamos que aquello se hundía, y hoy hay un pequeño repunte.
Quiero destacar también que la palabra desarrollo que antes calificaba como de prepotente por nuestra parte también es muy ambigua. Para unos es desarrollo y para otros es destrucción y en eso la junta directiva de nuestra asociación tiene un amplio compromiso medioambiental y tiene una forma particular de entender la palabra desarrollo. Eso también ha hecho que nos hayamos personado en procedimientos administrativos bastante conocidos como la piscifactoría de Aliaga o más recientemente una cantera. Creemos que no hay elementos que nos aseguren que podemos evitar un desarrollo como el que ha sucedido en las playas o en el Pirineo, en el que ha habido mucho crecimiento inmobiliario. Por eso, cada vez que pedimos algo pensamos que puede ir en nuestra contra. Llegamos al punto de que es lamentable tener que solicitar infraestructuras sabiendo positivamente que su ejecución va a ser agresiva para el entorno. Nosotros consideramos que el entorno es fundamental. Creemos que esto es un paraíso despoblado, que podemos estudiar por qué ha llegado esa despoblación, y que debemos saber que no estamos a salvo de sufrirla nuevamente. Y que también podemos hacer intervenciones que no supongan atraer mayor población pero que signifiquen acabar con la parte de paraíso que aún tenemos. Por eso creemos que tenemos que estar alerta, tenemos que seguir solicitando cosas.
Asumimos cosas que se hacen y se hacen mal. Evidentemente cuando hace diez años nos pusieron el tendido eléctrico nadie dijo «no nos pongáis el transformador a la entrada del pueblo ni a cinco metros de una vivienda por muy ilegal que sea». Cuando nos han puesto el teléfono nadie ha dicho vamos a enterrarlo, porque quedará muy bonito como en Albarracín.
No puedes solicitar que te hagan ciertas cosas cuando estás pidiendo lo básico. Nos gustaría haber llegado un poco más allá. Nos gustaría que las cosas que se hagan tengan eso en consideración, pero es muy difícil tanto para la administración como para la empresa privada.
Evidentemente la empresa privada no lo va a hacer y a la administración no la podemos convencer habitualmente porque entendemos que eleva mucho los costes y retrasa bastante las obras. Aunque sí que nos da un poco de pena que el desarrollo se esté asociando a una serie de actuaciones que están yendo en contra del entorno. La carretera es algo que llevamos demandando desde hace años. Enviamos escritos hace seis años a Carreteras de la DGA intentando que la carretera que comunica Julve con Cantavieja, además de arreglarse se hiciese una mejora para que circular por ella no fuese peligroso. No estamos pidiendo una autopista, no pretendemos tampoco una carretera que en todo su recorrido tenga grandes arcenes, pero lo que es impresentable es que la carretera hoy en día esté llena de baches. El tema es que es muy difícil encontrar el equilibrio entre solicitar algo que ayude al desarrollo y no lo destruya o traiga otras cosas que a lo mejor no se desean. Casualmente Carreteras respondió a nuestros escritos y nos comunicó que sí estaba previsto realizar una mejora de la vía por tramos. Los tramos más conflictivos simplemente se van a reparar, porque tienen un coste elevado y en otras zonas se hará una carretera nueva haciendo lo que se tiene que hacer. De alguna forma se ha conseguido que se haga algo integrado en el paisaje.
El tema de la carretera es uno, pero podríamos estar haciéndolo con otros muchos servicios que podrían mejorar. Nos da miedo hacerlo con el repetidor de telefonía móvil, el repetidor de televisión… Cosas que Montoro todavía no tiene, porque sabemos que llegará un día alguien y nos plantará ahí en medio una antena y lanzará un tendido aéreo eléctrico por encima para darle servicio y tenemos que dar las gracias, evidentemente, porque nos han traído la telefonía móvil. Entendemos que hay opciones, que se pueden estudiar las cosas y hacerlas de otra forma, pero aún estamos en un nivel en el que no podemos pedirlo todo.
Centrándonos en la situación actual de Montoro podemos decir que es uno de los pocos municipios que ha experimentado un aumento de población, pero tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo. Ha crecido por jubilados que se quedan más tiempo en la población porque ésta les ofrece ciertos servicios y, además, han arreglado sus casas. Hay dos casas de turismo que mantienen a dos familias fijas todo el año, hay esperanzas de que nuevos propietarios arreglen casas y se instalen. Sobre todo gente relacionada con el mundo de los oficios artesanos. En el Maestrazgo, si buscamos un herrero, un albañil o un carpintero lo encontramos porque se ha potenciado estos sectores, pero los plazos son increíbles. Hay esperanzas no obstante de que alguna de las personas que vuelven de la ciudad se instale y monte algo.
La vuelta de la ciudad que llevamos años escuchando que se va a producir, no acaba de llegar pero nuestro objetivo es poner unas infraestructuras básicas para que se pueda hacer.
Si alguien quiere venir a trabajar por internet que lo pueda hacer. Vendrán o no, depende de decisiones personales. Tampoco creemos que sea algo que se tenga que conseguir ya. El cambio de tendencia acaba de empezar aún y llevamos poco tiempo con él como para saber si se va a estabilizar o no. Podemos tardar tiempo todavía en recuperar la población o en que poco a poco vaya viniendo gente. También entendemos que el que viene tiene que ser totalmente libre y venir porque sabe lo que tiene y le gusta. Traer gente puntualmente para que dentro de unos años se vayan no tiene mucho sentido.
También hace falta un cambio de mentalidad en la administración. Tienen que cambiar los baremos. No puede ser eso de que a más población más inversión y que en localidades como éstas el lograr inversiones sea una lucha constante. Este cambio de mentalidad, además, se tiene que extender a la gente. Sabemos que se da la ley del que se ha quedado. Son personas que han estado luchando durante muchos años, se han quedado solos en sus zonas e imponen su ley en esos territorios con todo el derecho. No obstante, nosotros tenemos ahora conflictos abiertos entre la gente que se ha quedado y los que vienen nuevos, que quieren arreglar sus casas o bien, que quieren abrir una casa de turismo. A esas personas se les considera forasteros y esas son mentalidades que tenemos que cambiar. Y a lo mejor no es algo que se pueda conseguir en diez años o en veinte, pero en la tendencia nosotros somos optimistas. También es verdad que se han unido una serie de entidades como el Parque Cultural, la comarca o el Leader para promover actividades. En estos momentos parece que Machado está de moda y esto ayuda a que la gente venda sus casas o las arregle, ya no las deja caer como antes. Eso en Montoro, que es un pueblomuy pequeñito es algo fundamental. El llegar y ver que las casas están arregladas da una imagen que hace revivir al lugar.
Durante estos años nos hemos centrado en el desarrollo, pero queremos tender hacia la variable cultural. Estamos organizando cada dos años las fiestas, porque pensamos que es bueno celebrar fiestas para que la gente nos reunamos, pero seguimos reclamando infraestructuras porque creemos que mientras no haya un mínimo en todos los sitios, la despoblación va a estar presente. Hay que procurar que no vaya amás y la recuperación vendrá. Demomento las bases están sentadas y nosotros somos optimistas.
ABRAZA LA TIERRA
Es un proyecto que ahora está compartido por 15 grupos de desarrollo local acogidos a los fondos Leader y Proder. El proyecto Abraza la Tierra básicamente se puede explicar a través de sus oficinas de acogida de nuevos pobladores emprendedores. Normalmente estas personas acuden desde un medio urbano al medio rural, sean retornados o no. La persona que necesitamos que venga al medio rural es alguien que lo vea en positivo, que quiera cambiar esa visión negativa del medio. En cuanto a los antecedentes, se encuentran las jornadas que se celebraron en el año 2000 en La Fresneda y que trataron sobre los retos de integración de los nuevos pobladores en el medio rural; y también la creación de la Asociación de Municipios contra la Despoblación (proyecto Aner) en 2001. Además, se ha empleado como base teórica el libro «Estrategias de recuperación de la población en zonas rurales».
Lo primero que debemos hacer es un diagnóstico de la realidad social que existe en el medio rural para luego estudiar las causas y las tendencias. Para ello se contó con todos los ayuntamientos y entidades locales de las zonas con las que trabajamos. En primer lugar, nos dimos cuenta de que la mayoría de la población del medio rural ve como su población desciende de forma alarmante. Las personas que abandonan el medio rural lo hacen buscando una mejor vida que asocian con la ciudad, donde encuentran más posibilidades de ocio, vivienda y educación.
Se contó con experiencias cercanas y nos inspiramos en los nuevos negocios que estaban apareciendo en estas zonas y que se veía que tenían posibilidades de futuro. Luego, como los grupos de desarrollo trabajan con fondos que apoyan en su mayor parte a emprendedores y emprendedoras que quieren mejorar o comenzar un negocio, se desarrollaron nuevas vías a través de los programas Leader Plus y Proder para colaborar con las personas que tenían un proyecto empresarial propio.
En cuanto a los desafíos a los que nos enfrentamos, se encontraban la necesidad de aplicar políticas activas que faciliten el que nuevas parejas de jóvenes quieran quedarse a vivir en el pueblo. Entre las medidas a tener en cuenta se encuentra la necesidad de facilitar el acceso a la vivienda, la apuesta por un empleo femenino de calidad o la construcción de guarderías que ayuden a conciliar la vida laboral y familiar. Además, se pretende que los recién llegados, una vez integrados, se comporten como los nativos. Por otro lado, se deberá considerar la singularidad de cada municipio como símbolo de su identidad y se tendrá que estudiar la predisposición de la población y de los ayuntamientos. Finalmente, habrá que definir si la estrategia debe ser de apoyo o de intervención según el perfil y se deberá adaptar la misma a la oferta y la demanda.
A la hora de arrancar el proyecto, se mantuvieron reuniones vecinales para que supiesen que Abraza la Tierra se iba a poner en marcha. En estos encuentros se planteó la pregunta de si consideraban que la despoblación era un problema. Como todos acordaron que sí, se les cuestionó acerca de si veían como buena solución la llegada de nuevos pobladores.
Finalmente, se hizo un resumen de los principales problemas a los que se enfrentan esos nuevos pobladores. Las dificultades con las que se encuentran los nuevos pobladores emprendedores que quieren vivir en las zonas rurales no son pocas. El 33% de ellos asegura que el principal escollo es la falta de trabajo; el 25% cree que el mayor problema es el precio de la vivienda, mientras que el 17% afirma que es la falta de servicios. Por detrás se encuentran los que tienen dificultades de adaptación (16%) o los que reclaman servicios específicos para desarrollar su actividad.
Uno de los primeros servicios que implantó el proyecto Abraza la Tierra fue la oficina de acogida de nuevos pobladores emprendedores. En este espacio, se proporciona información y ayuda a todas las personas que desean instalarse en la comarca para desarrollar su proyecto de vida.
Por otro lado, los objetivos del proyecto se dividieron en dos ramas: generales y específicos. Los generales incluían la necesidad de participar y colaborar en la definición de un plan de acogida de nuevos pobladores. También se señalaba la colaboración en la concreción de los perfiles de los nuevos pobladores, garantizar la información y la acogida que recibían éstos y garantizar y supervisar la acogida y el proceso de integración de los nuevos habitantes.
Entre los específicos se encuentra facilitar a los nuevos pobladores la obtención de un trabajo o el desarrollo de su proyecto laboral-comercial-productivo. También facilitar el acceso a la vivienda y garantizar su asentamiento. Asimismo, es necesario coordinar a los colaboradores del proyecto y disponer de una base de datos con información sobre los recursos de la zona (viviendas libres, posibles empleos…). La acogida deberá ser rápida, por lo que habrá que ejercer acciones para agilizar esta acogida.
Entre las labores que desempeñan nuestros técnicos se encuentra la realización del inventario de recursos, que exige identificar las viviendas disponibles, identificar puestos de trabajo reales o potenciales… y que debe estar actualizada periódicamente. Asimismo, apoyamos las iniciativas empresariales, e identificamos incentivos específicos.
Otro de los trabajos que llevamos a cabo es la preparación de la acogida de los nuevos pobladores en su nuevo entorno. La oficina se encarga de informar del proyecto al propio pueblo y al exterior. Además, analiza la disposición de la población y del Ayuntamiento a la llegada de estos nuevos pobladores y la puesta en marcha de las iniciativas empresariales.
Igualmente, efectuamos campañas de sensibilización tanto en televisión como en prensa, radio, talleres y charlas… Finalmente, se está creando una red de apoyo en cada pueblo donde tutores hacen un seguimiento especial de cada proyecto.
Abraza la Tierra es un grupo de Cooperación Interterritorial en el que participan 15 grupos de Acción Local. Su principal objetivo es preparar las condiciones para que se pueda acoger a nuevos pobladores-emprendedores creando un observatorio que fomente la transferibilidad de las buenas prácticas. Las regiones que participan en este proyecto son Castilla y León, Cantabria, Aragón y Madrid. Todos estos territorios coinciden en que viven la despoblación como un gran problema y han afrontado y colaborado en la acogida de nuevos pobladores-emprendedores.
Los objetivos finales del proyecto son fomentar la transferibilidad de las buenas prácticas con la creación de un observatorio sobre los procesos de asentamiento de población en zonas rurales. También se pretende la puesta en marcha de una red de oficinas de acogida de nuevos pobladores-emprendedores cuya principal función es adecuar la oferta y la demanda entre el municipio de acogida y los nuevos pobladores en base al conocimiento de los recursos y las necesidades del entorno. Finalmente, se busca realizar funciones de intermediación, preparando la acogida de los nuevos pobladores-emprendedores, promoviendo la sensibilización de la población local y la coordinación interinstitucional.
El perfil que tiene el nuevo poblador que busca el proyecto es el de una persona que se integra y se fusiona en el medio en el que va a vivir. Una persona que se convierta en vecino y que participe activamente en la vida del pueblo. Se busca a gente que vaya a vivir un tiempo prolongado en la zona rural y que trabaje allí, para así lograr un enriquecimiento mutuo entre el proyecto personal y el pueblo. Por otra parte, los emprendedores deben tener iniciativa propia, ser personas creativas que propongan ideas originales y que tengan posibilidad de invertir dinero, ideas y tiempo en el proyecto. No debe faltar tampoco la ilusión, la capacidad económica y un proyecto que sea viable en el que el trabajo y el riesgo estén ajustados.
La persona que abandona el medio urbano para instalarse en el medio rural busca por lo general diversos valores que la ciudad no le ofrece. Entre ellos se encuentra el poder ofrecer a sus hijos una educación en un medio menos saturado, lograr una mayor tranquilidad, tiempo, espacio, seguridad y cuidado de si mismo, así como una mejor salud integral debida a la relación con el entorno natural y a una mejor calidad de la alimentación. Asimismo, el medio rural posibilita una mayor cercanía en las relaciones interpersonales y la capacidad de encontrar vivienda a mejor precio, logrando así vivir mejor invirtiendo en otras cosas.
Finalmente, los nuevos pobladores también se ven atraídos por la autenticidad que les ofrece el medio rural.
Entre los resultados que espera obtener la población de las localidades rurales en las que trabaja el proyecto se encuentra el incremento paulatino de la población en esas áreas, que supondrá un aumento en la calidad de vida y un aumento del peso político de las zonas rurales. Igualmente, se quiere dinamizar el territorio con la puesta en marcha del proyecto y la integración activa de las poblaciones locales en los procesos de acogida. Finalmente, se buscará la mejora de la formación en temas de convivencia y el debate público sobre la despoblación y sus causas en el medio rural.
Abraza la Tierra promueve el reequilibrio territorial al interior de las zonas rurales.
Promociona la zona y revaloriza el estilo de vida rural. Por último, se mejoran las políticas generales y los incentivos para el mantenimiento de la población en el medio rural.
Los resultados que esperan obtener los nuevos pobladores-emprendedores de su relación con el proyecto es el poder acceder como personas salariadas o emprendedoras a oportunidades de empleo y residencia en zonas rurales que hasta el momento no están suficientemente promovidas. Estas personas participan de un proceso de acogida contrastada que les garantiza una solución adaptada. Finalmente, los nuevos pobladores esperan que el proyecto les dote de herramientas que faciliten su integración en el medio rural.
