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Micología y regulación

ARSENIO TERRÓN ALFONSO
Profesor Titular de Botánica.
Universidad de León.

micologia_0El hecho de que este año haya sido espléndido desde el punto de vista micológico ha puesto de manifiesto, especialmente a través de la prensa diaria, que ha sido también un año tremendamente peligroso. La diversidad de especies y la abundancia de cada una de esas especies ha hecho que gente que nunca le había prestado atención a este mundo se haya decidido a salir al campo con una cesta, en el mejor de los casos, y con una bolsa, en el peor, a recoger ejemplares sin tener absolutamente ninguna formación. Los resultados han sido negativos en todo el territorio nacional y especialmente en Castilla y León, donde un caso terminó con la muerte de un individuo y otros dos han estado cerca de perder sus vidas.
¿Cómo surge en los últimos años la relación entre el hombre y estos seres vivos un poco extraños? Donde nos encontramos, en el cuadrante noroccidental de la Península Ibérica, e incluso en todo el occidente peninsular, los hongos y el hombre nunca han tenido una buena relación. Siempre hemos vivido distanciados de este recurso. Sin embargo, con la llegada del hombre moderno se produce un cambio sustancial en la relación. Aparece a mediados de los ochenta, cuando las condiciones de vida mejoran notablemente y el hombre cuenta ya con suficientes recursos económicos como para no estar necesitado de consumir una dieta altamente energética. Es entonces cuando se puede permitir el lujo de comer este producto que raramente forma parte de la dieta básica de un pueblo.

Ese hombre moderno que dice amar a la naturaleza desde las grandes ciudades no vuelve a la naturaleza para vivir en ella, sino que busca en ella básicamente esparcimiento, entretenimiento… busca llenar su tiempo libre para reencontrarse con la naturaleza y con todo lo que hay en ella. Que el hombre haya dado este cambio sustancial a la hora de visualizar el medio ambiente es muy válido, porque cuando la gente conoce algo tiende a respetarlo. Mientras no lo conoces es más difícil respetarlo, pero este conocimiento desde el punto de vista del entretenimiento ha sido también origen, en los últimos años, de una degradación ambiental más o menos importante ¿Dónde se ha producido esta degradación? Fundamentalmente en los bosques. ¿Qué importancia tiene para la micología y su regulación que se produzca esta degradación? Pues que los hongos son recursos endógenos ligados a los ecosistemas forestales.
España tiene aproximadamente 27 millones de hectáreas de ámbito forestal, allí se sitúa el 90% de la biodiversidad y de la biomasa fúngica del territorio. Todas aquellas acciones que llevemos a cabo y que incidan directamente en el territorio forestal estarán incidiendo directamente sobre la producción micológica.
Esta producción se mantiene de una forma más o menos estable a lo largo del tiempo. Lo que ha cambiado es la utilización el hombre de ese recurso, ya que en los últimos 30 años se ha pasando de un consumo medio de 300 gramos por habitante y año -en 1970 comer hongos era casi anecdótico-, a un consumo de hasta tres kilos por habitante y año en 2000, algo que supone un cambio sustancial para un producto natural. Estamos todavía muy alejados de países centroeuropeos donde el consumo ronda los 27 kilos por habitante y año y todavía es posible aumentar la demanda. Y al incrementarla, es posible en territorios como éste, aumentar la oferta.
Curiosamente el recurso micológico está muchas veces ligado a territorios de montaña despoblados o desfavorecidos desde el punto de vista industrial. Allí la posibilidad de utilizar un recurso natural endógeno como éste se convierte en algo interesante pero ¿cómo podemos aprovecharnos de algo que está en la naturaleza sin que esto suponga una alteración del medio? ¿cómo se puede regular el aprovechamiento sin incidir de una forma muy negativa? A mi modo de ver, la gestión sostenible de este recurso sólo se puede hacer si primero contestamos a todas aquellas preguntas que se contesta un periodista cuando encuentra un tema de interés ¿qué? ¿cuándo? ¿cómo? ¿dónde? y ¿quién? Es necesario plantearnos estas preguntas para conseguir un aprovechamiento sostenible racional.
¿Qué debemos regular? Los hongos, pero ¿qué son los hongos? Son el conjunto de la biodiversidad fúngica de un territorio. Pero si no conocemos el territorio, malamente podemos regular el recurso; ese desconocimiento conlleva una mala gestión.
Además, no basta con saber qué es lo que hay, sino que es necesario hacer una regulación en base al conocimiento de la cantidad aprovechable que hay de ese producto. Conocer la cantidad existente de un producto y poder regularlo exige hablar de largos periodos de tiempo, no se pueden hacer estimaciones con datos inferiores a cinco años para obviar actuaciones debidas a la climatología, que repercute de forma tan importante. Cuando sabemos qué hay y qué nos interesa, desde el punto de vista de la regulación económica, debemos saber cuál es la tasa de renovación de las especies año tras año en unos territorios fijados.
Podemos conocerlo en base a estudios de campo en parcelas o en territorios de una superficie fácilmente abordable que permita tener unas estimaciones reales. Cuando sabemos lo que hay, debe plantearse ¿cómo se renueva ese producto? ¿en qué habitats está? Es preciso identificar los hábitats preferentes de interés micológico para determinar su manejo y evitar que por desconocimiento se actúe afectando al resto de sus recursos naturales. En el caso de la regulación legislativa, en algunos aspectos se ha empezado la casa por el tejado, porque primero se ha regulado y luego se han estudiado los recursos existentes.
micologia_1¿Cómo conocer o estimar las cantidades de diferentes hongos de interés económico que existen en un territorio como Castilla y León? Hay que tener en cuenta que no se pueden hacer regulaciones de gran nivel porque no es lo mismo gestionar este recurso en Galicia, Asturias o La Rioja que en Castilla y León, por que se trata de la región más grandes de la UE y cuenta con unas diversidades tan grandes que exige un estudio detallado. ¿Cómo se puede conseguir? En base a análisis realizados en pequeñas parcelas situadas en el territorio que sirvan de ejemplo de toda la diversidad existente en estas áreas. Por ejemplo, podrían elegirse distintas parcelas de cien hectáreas ubicadas en diferentes  untos geográficos y regular el producto en todo el territorio de la Comunidad Autónoma. En este sentido, he elaborado una propuesta en base a los principales hábitats -hayedos, abedulares, robledales, encinares, alcornocales, pinares, castañares, choperas…- planteando unas cien parcelas con una superficie abordable de 625 metros, lo que permitiría en un tiempo relativamente corto conocer con detalle qué es lo que hay, qué es lo que interesa, en qué cantidades y cómo se renueva.
Sin embargo, ¿cómo puede la población aprovechar lo que hay y conseguir que los recursos micológicos producidos se queden en la zona? Todos los habitantes de un territorio somos mantenedores del territorio. Desde mi punto de vista, es necesario el conocimiento de cada una de estas parcelas para determinar el número de especies que aparezcan, si son comercializables o no, el número de ejemplares de cada una de las especies reconocidas y el diámetro del sombrero de cada uno de los ejemplares para establecer un tamaño óptimo de recolección.
No se pueden coger todas las setas, hay que establecer un rango de tamaño porque no puede ser que cada primavera haya ejemplares que se recogen y cuyo tamaño no llega al de una moneda de veinte céntimos de euros. Además de ¿cómo se va a consumir? lo peor es ¿cómo se va a comercializar? Cogiendo este tipo de ejemplares se está impidiendo que se reproduzcan sexualmente y por lo tanto que se adapten y sean capaces de producir individuos adaptados. Sabemos que los adultos tienen un tamaño de entre cinco y doce centímetros, pero no es así en todas las especies, algunas tienen adaptaciones locales y, o las conocemos, o no lo regulamos. Esto supone realizar análisis en territorios pequeños.
micologia_2También es preciso saber la duración de cada una de las especies, cuál es el periodo en el que se puede recoger. Hay un periodo de duración con un principio y con un final que se adapta año tras año a la previsión climatológica.
Con todos esos datos ¿qué conseguimos saber? Tener una estimación de qué es lo que hay, se podrá ofrecer un número teniendo en cuenta que no se podrá recoger todo porque si no, no estaríamos hablando de gestión sostenible sino de un abuso del recurso. Un uso racional sostenible del recurso conlleva la recolección del recurso sin que signifique esquilmarlo.
Además, por nuestro propio interés, conviene más recoger poco durante muchos años, que mucho durante un periodo muy corto. A la vez que se estudian las parcelas, es necesario hacer un seguimiento de la humedad relativa que hay, no a nivel superficial sino entre 10 y 15 centímetros de profundidad en el suelo. Hay que ver dónde está el hongo trabajando, llevando a cabo su metabolismo y esto no puede ser igual para todas las especies.
¿Dónde están los hongos? En Castilla y León hay territorios ricos desde el punto de vista forestal y cabe sospechar que también lo sean desde el punto de vista micológico. Se necesita saber qué es lo que hay en un territorio a través de estimaciones científicas, con cuantificaciones reales prolongadas en el tiempo para evitar la azarosidad de la climatología.
Aprovechar el recurso conlleva hacer un manejo integral de todo el territorio, de todo el conjunto. Esto supone tener en cuenta qué medidas correctoras se pueden introducir en los ecosistemas que favorezcan un mayor desarrollo o aprovechamiento de los recursos micológicos, sin que esas mismas medidas supongan una alteración o deterioro en el medio, es más, debiéramos buscar de entre todas, aquellas que en lugar de perjudicar, ayuden a mejorar la calidad y el estado de equilibrio del ecosistema manejado.
Una vez que sé todo lo que hay en el territorio y qué cantidad puedo aprovechar, es preciso regularlo, ¿quién puede regular ese aprovechamiento? Hay que conocer qué tipo de aprovechamiento micológico se practica y además tener en cuenta si se hace en territorios públicos o privados. En este caso hay quien puede pensar que si una finca es suya puede recoger lo que quiera siempre y cuando el organismo competente se lo permita; eso hace que estemos perdiendo dos tercios del territorio forestal nacional.
Asimismo, existen diferentes tipos de aprovechamiento:
0. Aprovechamiento Episódico. El hombre que viene de Madrid una vez al año a pasar el fin de semana y sale y coge cuatro setas.
1. Aprovechamiento ordinario
2. Aprovechamiento vecinal
3. Aprovechamiento comunal
4. Aprovechamiento comercial
5. Recolección con fines
micologia_3¿Quién regula aquello que impide directamente ese aprovechamiento micológico?. El Estado puede hacerlo a través de la Ley de Montes de 2003, que fue la última gran ley firmada por el anterior presidente del Gobierno y que venía a sustituir a una ley antigua de 1957, muy apegada a épocas pretéritas, que tenía una concepción del monte completamente productivista. La de 2003 es una Ley de Montes que al menos tiene una visión diferente del monte, no se habla de él como un área de producción, sino que se acerca a él con una visión más amplia. Es un reglamento amplio que regula la actuación en este campo. El problema es que el Estado es el dueño del 5% del territorio forestal de España. Si sólo es propietario de este porcentaje y además se da la circunstancia de que las transferencias forestales están en las comunidades autónomas, poco es lo que puede regular.
La Junta de Castilla y León ha hecho una regulación en base a reglamentos de su interés. Publicó en su día el decreto de 1999 sobre recursosmicológicos que no dejaba de ser una copia del decreto de caza. Donde ponía caza puso hongos y se quedó tan tranquila. A medida que se vaya desarrollando ese decreto se podrá conseguir una regulación adecuada.
En los últimos años, cuando parte del territorio se ha dado cuenta de que había un aprovechamiento potencial muy interesante desde punto de vista económico, surge por parte de las entidades locales, que son las dueñas de buena parte de los territorios forestales de Castilla y León, la posibilidad de poder poner barreras a ese aprovechamiento y nace la figura del coto, que cada vez son más frecuentes pero que caen en un limbo jurídico ya que no se sabe muy bien en base a qué se hace esa regulación. Hay entidades que lo hacen en base al decreto de 1999, otras en base a la Ley de Régimen Local y acotan aunque no se sabe muy bien quién lo hace, cómo lo hace y cuál es el rendimiento económico de este recurso que lleva a cabo.
¿Esa es la figura más válida para regular el aprovechamiento racional del producto?. Puede ser, pero si lo es realmente, que se haga una regulación estricta, que sea igual para el Ayuntamiento de Villardeciervos que para el de Sanabria o el de Salamanca, para cualquier parte del territorio de Castilla y León. Que no haya diferencias sólo es posible con una regulación más estricta y más regulada que la que existe en la actualidad, que no lo es en absoluto.
¿Qué medidas pueden conducir a un aprovechamiento micológico sostenible en los años venideros?. Lo primero que habría que hacer es crear la figura delmicólogo profesional, copiar un poco las propuestas italianas, que es un país puntero en el aprovechamiento de este recurso pero, ¿quién otorga esa figura? Micólogo profesional es aquella persona que al menos es capaz de reconocer toda o la mayoría de la biodiversidad fúngica aprovechable en un territorio.
Tenemos que diferenciar aquello que es comercializable y todo aquello que, sin serlo, se parece. Es casi más importante esto último que lo primero, es más importante saber qué es lo que no debo coger y qué se puede aprovechar ¿Quién otorga esa figura de micólogo profesional? En este caso deberá ser la Junta de Castilla y León. ¿Puede una asociación privada conceder esta figura? ¿estamos dispuestos a ello? No estamos dispuestos. Tiene que haber un reconocimiento de una entidad pública que sea capaz de evaluar la categoría profesional de una persona en manos de la cual puede estar buena parte de la investigación.
Respecto a crear Centros Públicos de Control (CPC), ¿cómo es posible que en toda la Comunidad Autónoma existan lugares donde los vecinos acuden a gente conocida que entiende de estos recursos y se los coman? Por ley, tienen que ser los centros veterinarios quienes hagan esa certificación. Sin embargo los alumnos de Veterinaria de la Universidad de León tienen en estos momentos tres horas de micología en toda la carrera. La mayoría no van a ser capaces de diferenciarlas, sin embargo, por ley, son los responsables de certificar la validez de este producto para el consumo.
En caso de no existir un veterinario titular, su papel lo asume el farmacéutico titular, una carrera que normalmente ya no tiene ninguna hora de micología y, por lo tanto, la capacidad de reconocer la diversidad del recurso no es fácil. Un centro público debe ser una entidad con un reconocimiento por parte de la Junta de Castilla y León que dé validez a estas certificaciones.
También habría que crear los carnets, -otra figura traída de Italia-, que exijan un mínimo conocimiento, por lo menos un examen visual, que no es sencillo. No es para fastidiar a la gente que sale al campo a recoger setas, sino para garantizar que al menos conoce lo básico.
Lo que ahora está más de moda es la creación de micotiendas, tiendas especializadas en
productos micológicos, y el micoturismo. Respecto a la venta de este tipo de recursos en centros comerciales y los precios que llegan a alcanzar, es necesario plantearse qué porcentaje de estas ganancias revierte en los habitantes de la zona de recogida.

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