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La gestión de zonas de montaña ante el nuevo periodo 2007-2013 (MESA REDONDA)

ALVARO CARRASCO
Gerente de País Románico

Es obligado, dado que es el primer encuentro de los previstos dentro del proyecto de cooperación Mover Montañas, explicar cómo ha surgido el proyecto, cuál es nuestra motivación y quiénes estamos en él. La idea nació de un encuentro propuesto por el Ministerio de Agricultura a finales del año 2004 que se celebró en Aguilar de Campoo y que giró en torno al futuro de los territorios de montaña. En aquellas jornadas surgió la necesidad por parte de algunos grupos que por su historia, ubicación y por su propia programación tienen presencia en las montañas, de crear un proyecto de cooperación en el marco del eje 2 de la programación de LEADER.
¿Qué mejor instrumento que LEADER para hacer una propuesta que tiene como valor la cooperación entre territorios? Las antiguas políticas de montaña en España se pusieron en marcha con la Ley de 1982, con la creación de los comités de montaña en los que yo personalmente participé y que tenían, además, el soporte de una ley. Pero todo aquello, con la llegada de los fondos comunitarios, se ha perdido. Sin embargo, la existencia en el territorio de grupos de acción local como interlocutores puede permitir recuperar de alguna manera un sentido a lo que nosotros realizamos en territorio de montaña.
Lo que nosotros podemos hacer es mostrar a la opinión pública todas las iniciativas que en estos últimos 12 ó 14 años se han venido realizado y pagando con la iniciativa LEADER como iniciativas de innovación. El objetivo es construir un grupo de trabajo con capacidad de influir en una revisión general y Jaime Izquierdo nos ofreció la posibilidad -puesto que él dirigía la estrategia española- de hacer coincidir estas dos iniciativas. Estamos encantados con este acuerdo, es nuestra primera posibilidad de participar en las propuestas que, en su día, se harán por parte del Principado al Gobierno de España.

Pensamos que hay que recuperar las políticas que se perdieron y estar presentes en todos los foros tanto a nivel nacional como a nivel europeo que se propongan. Esa es un poco la base y el motivo de la creación del grupo de cooperación en el que estamos, de momento, 26 grupos de acción local de todos los macizos montañosos españoles:
– Los Velez, de la zona de Almería
– Cedesor, en La Ribagorza, Aragón
– Agujama, El maestrazgo, Teruel
– En Canarias hay tres grupos: isla de la Palma (Ader), Tenerife (Federte) y Gran Canaria (Aider)
– Alto Nalón, Asturias
– Montaña Central de Asturias
– Valle del Ese, Entrecabos, Asturias
– Oscos Eo, Asturias
– Camín Real de la Mesa, Asturias
– Alto Narcea, Asturias (Prácticamente todos los grupos de montaña asturianos están aquí y se constituyen como uno de los colectivos más potentes)
– Grupo Saja Nansa
– Grupo Adri Montaña Palentina
– Asam en la Sierra de Béjar
– Adisac, en Sanabria, Zamora
– Sacam, en Sierra de Alcaraz, en Montiel, Albacete
– Consorcio Alt Urgell, en Lérida
– Adisgata, en la Sierra de Gata, Extremadura
– Galsinma, en la sierra norte de Madrid
– Integral, en Murcia
– Peña Trevinca, entre Orense y Zamora
– Mallorca Rural, el único grupo de montaña en Baleares
– Codinse, en Segovia
– Berguedá, en Barcelona
– Gals Pallars Ribagorza, Lérida
– País Románico
Nuestros objetivos son:
1. Vamos a hacer un proyecto que económicamente es pequeñito y en el que vamos a poner unos 20.000 euros cada grupo y vamos a desarrollar acciones cuyo objetivo va a ser la creación de una red de territorios de montaña como un espacio, como el foro donde podamos reflexionar y elaborar propuestas que encajen en la estrategia española para el desarrollo la zonas de montaña y que también influyan en las futuras iniciativas tanto europeas como españolas territoriales. Que las montañas podamos hacer propuestas que nos distingan de otros territorios, porque pensamos que seguimos teniendo problemas, sobre todo de población, que de esta forma específica podemos solucionar.
2. Queremos participar en todas las plataformas reivindicativas y organizaciones en general que promuevan la defensa de las montañas españolas y europeas. Como grupo de cooperación, creemos que sería una oportunidad estar en Euromontana donde hay instituciones y gobiernos del Estado español y de otras regiones europeas porque creemos que se puede influir en la futura política europea de montaña.
gestion_03. Queremos reivindicar y hacer visible la situación en la que se encuentran algunos territorios de montaña. Hay que hacer hincapié en aquellos territorios periféricos que tienen graves problemas de comunicación y grandes desequilibrios. Pienso que esa situación, tanto en las acciones que pretendemos, como con la campaña de comunicación que intentaremos llevar a cabo, tenemos que reflejarla. Esta es la parte más importante de las que tenemos que desarrollar estos años.
4. Impulsar la Carta Europea de las Montañas. Ahora que se ha vuelto a recuperar la Carta Española de las Montañas hay que estar ahí con el Ministerio de Medio Ambiente donde se deben establecer los principios, directrices y recomendaciones para el diseño de políticas integrales en los territorios.
En cuanto a las acciones que pretendemos:
1. Un plan de imagen y comunicación del proyecto. Con un gabinete de prensa, creando una imagen corporativa y una página web que refleje todos los objetivos que pretendemos.
2. Un congreso, que no tiene por qué ser en un sitio ni una fecha determinada, sino que perfectamente esté disperso en el tiempo y en el espacio; aunque se pretenden llevar a cabo unas veinte reuniones en todos los territorios de montaña que están en el proyecto. Puede servir como base para la publicación de conclusiones y recomendaciones y del libro que pretendemos hacer sobre las montañas.
3. El libro que va a tener las ponencias presentadas en cada uno de estos encuentros; también se va proponer y desarrollar.
4. Una guía de buenas prácticas. Los grupos de acción local somos puente en las propuestas que podemos hacer en base a la experiencia, a los proyectos que se han desarrollado y que consideramos que son estratégicos; los proyectos de inversión en todos los ámbitos sectoriales, temas de agroalimentación, cuestiones relacionadas con el mantenimiento de las explotaciones ganaderas, en todos los proyectos de cooperación que han tocado temas de repoblación, incentivo a los emprendedores… son miles de proyectos los que se han venido desarrollando.
5. Una guía documental sobre el espacio normativo, regulador y legislativo de los espacios de montaña.
6. Una serie televisiva compuesta por diez capítulos pensando en todos los macizos montañosos. Podría tocar diversos aspectos temáticos, pero está todavía por desarrollar. De hecho, hay una parte importante del presupuesto total, alrededor de 300.000 euros para el tema de la serie, aunque todavía estamos en debate, porque no sabemos si ese dinero es mejor gastarlo en pequeños espacios.
7. Todo lo que supone la participación de estos 26 grupos de cooperación en la estrategia española a favor del desarrollo rural sostenible en zonas de montaña. En este ámbito habrá reuniones temáticas que van a analizar en profundidad cuestiones trasversales que nos afectan a todos y reuniones territoriales para definir, en base a la problemática de cada uno de los territorios, cuales son los problemas que afectan al conjunto de las montañas españolas.
Pretendemos seguir adelante corrigiendo los fallos que se hayan podido producir en esta primera convocatoria por falta de tiempo, quizá, pero pienso que nos va a servir para conocer qué se está haciendo en este territorio, en nuestro entorno y cuál es la problemática y va a quedar finalmente reflejada en la documentación, el libro y las actas.

 

ANTONIO LUCIO CALERO
Subdirector general de Montes. Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca de Cantabria.

Comentar primero que la charla del alcalde de Somiedo, además de ilustrativa, ha sido un soplo de relativo optimismo. Y digo relativo porque al menos desde la visión que yo tengo sobre el papel, para mí crucial y fundamental, de la Administración local, de la gente de los pueblos en la conservación de la biodiversidad y en la gestión de las zonas de montaña, la imagen de Somiedo y de su alcalde lamentablemente todavía no está extendida, al menos en el conjunto de la Cordillera Cantábrica. Ahí somos responsables todos, las administraciones sin duda, pero también el nivel de madurez, de conciencia del mundo rural sobre cuáles son sus alternativas, su futuro, y qué papel juegan los valores naturales como la biodiversidad en estas zonas de montaña; no como se ven a menudo como un freno para el desarrollo, sino como una oportunidad de desarrollo y de mejora de las condiciones de vida.
Transmite optimismo y cierta envidia sana la visión de un alcalde que ha apostado por la biodiversidad y el desarrollo de su pueblo. Voy a ceñirme a dos o tres pinceladas desde el punto de vista de la Comunidad Autónoma de Cantabria y desde la responsabilidad que tengo en la subdirección de la Dirección General de Montes y Conservación de la Naturaleza. Vivimos unos momentos en los últimos tres años de cambio importante y puesta al día en nuestra Comunidad Autónoma en cuanto a los instrumentos que tenemos para la gestión del patrimonio natural y en buena medida, como ha quedado de manifiesto en la jornada, para el futuro del desarrollo rural en Cantabria. En estos últimos tres años hemos puesto al día los instrumentos normativos en esta Comunidad Autónoma. Para nosotros las comunidades autónomas vecinas, particularmente Asturias, siempre han sido un referente en cuanto a instrumentos normativos y desarrollo técnico.
Cantabria era una de las pocas comunidades que no tenía legislación propia con relación a la conservación de la naturaleza, ni de caza ni de pesca. Y no siendo la única herramienta, hay que disponer de normativas actualizadas y modernas, es interesante.
Tenemos una Ley de Conservación, una Ley de Caza, todo aprobado este año, y se presenta la semana que viene al Parlamento una Ley de Pesca. Esto me da pie a hablar de conservación, de caza y pesca, y a introducir una primera cuestión: el mundo rural de la Cordillera Cantábrica es un mundo cuyos valores naturales están asociados a la presencia del hombre y debemos ser capaces de gestionar esta presencia, considerando los cambios que se han producido con el tiempo, considerando que los parámetros de vivir mejor de un ganadero de montaña no tienen por qué ser diferentes a los de cualquier habitante de una zona de otra región -ver todos los canales de televisión, poder desplazarse en un vehículo…- son parámetros que tiene la sociedad y que no hay por qué, desde una visión rural idílica, considerar que no deben ser elementos a tener en cuenta. Desde el punto de vista de la gestión de los recursos naturales, el hombre históricamente ha modulado los paisajes, ha intervenido en estos recursos y ha generado buena parte de los elementos que ahora en el siglo XXI estamos intentando conservar o recuperar. Obviamente no pueden conservarse los recursos naturales viendo al hombre como un factor a limitar, a condicionar o a evitar. En ese sentido, hablar de la conservación de la naturaleza, caza y pesca para mí es hablar de elementos que históricamente han estado relacionados y han permitido la conservación de los recursos naturales, aún con sombras, naturalmente.
Uno de los instrumentos de esta política de conservación de la naturaleza en el medio rural en las montañas españolas son las políticas de espacios protegidos. Pero es una de las herramientas, no es la herramienta. En este sentido, desde nuestra percepción, el modelo de espacio natural protegido que debe intentar exportarse a la mayor parte del territorio no es el modelo de parque nacional. No lo es conceptualmente y no lo es en su aplicación, es un modelo crítico con el modelo de parque nacional que existe en la actualidad. La crítica más técnica no es al problema jurídico, que también existe, sino al problema de concepción de espacio natural protegido como el Yellowstone de finales del siglo XIX o la montaña de Covadonga de principios del siglo XX.
El modelo de espacio natural protegido es un modelo en el que el hombre interactúa con la naturaleza; interaccionan a veces en sentido negativo y tenemos que tomar medidas de protección del medio, pero en otros casos, debemos tomar medidas activas para permitir que allí donde no sea posible por las leyes del mercado clásico, intervenir por las leyes del mercado ambiental y favorecer la presencia del hombre en ese territorio. Porque es la manera de recuperar, conservar y mejorar el estado de muchos ecosistemas y de muchos elementos asociados a esos ecosistemas.
En Cantabria tenemos una dicotomía grande. Nuestro nivel de intervención y criterios cuando gestionamos la costa son radicalmente diferentes. Ahí tenemos que defender, en el sentido casi literal del término, al territorio del crecimiento urbanístico. Pero el enfoque en la zona de montaña es otro y los modelos de espacios protegidos que, por ejemplo tenemos que adoptar actualmente en Liencres para defender un territorio de un crecimiento urbanístico absolutamente desmesurado, no son ni muchísimo menos los modelos que tenemos que aplicar en la montaña. Por eso nos hace falta madurar, mejorar y crecer a la Administración, pero también a la Administración local y a la sociedad del medio rural.
A mi me preocupan algunas dinámicas que ven al turismo como única herramienta de mejorar económicamente. Es muy importante el turismo, pero un turismo asociado a aquellos elementos característicos del territorio; para partirse la cabeza en un río no hay que ir al mejor río de la Montaña Cantábrica, ni hay que destrozar el mejor sector de una especie determinada, porque ese sector, protegido de ese tipo de uso turístico, tiene atractivos para otros visitantes. Pero tiene que haber turismo y tiene que haber actividades tradicionales en el sentido más amplio de la palabra, que van desde la agricultura, la ganadería, el uso los montes, el uso forestal, las leñas, la caza y la pesca. En la medida que seamos capaces de integrar eso estaremos haciendo gestión del territorio para conservar la biodiversidad.
gestion_1Otro matiz; queremos y no hemos tenido éxito hasta la fecha, -entiendo que por un par de fatalidades y por falta de tiempo-, implicar a la gente de los municipios en los espacios.
No simplemente, como es obligado, en un patronato en el que se habla, sino implicarles, por ejemplo, delegando la gestión de las infraestructuras de interpretación y de gestión del espacio. No es fácil para nosotros poner a funcionarios a gestionar centros de interpretación, además, aunque fuera fácil no es lo más conveniente; no es fácil para nosotros el sistema de guías ambientales en un espacio natural protegido, que tiene que haber, hacerlo a través de una empresa pública, no es sencillo aunque parezca que sí. Además que puede ser más eficaz que eso se encargue de hacerlo el municipio. Este tipo de herramienta y otras de implicación de los propietarios de los terrenos, con fórmulas de custodia y similares para gestionar los espacios, están contempladas en la conservación de la naturaleza de Cantabria.
Este es un poco el esquema en el que queremos trabajar y en el que, desde luego, nos falta andar mucho camino. Espero que dentro de 18 años nos acerquemos un poquito al modelo de Somiedo que, probablemente tampoco es extrapolable a toda la Cordillera, pero como modelo conceptual a mí si me vale.

 

JOSÉ MANUEL LOMBERA
Jefe de Servicio de Gestión Ambiental. Centro de Investigación del Medio Ambiente.
Organismo autónomo del Gob. de Cantabria dependiente de la Consejería de Medio Ambiente.

Daré mi punto de vista sobre el desarrollo rural y de modo concreto sobre el desarrollo rural de las zonas de montaña. A mi no me parece que sea tan distinto el desarrollo rural de modo genérico del desarrollo rural en las zonas de montaña, aunque bien es verdad que las zonas de montaña tienen ciertas particularidades. Dicho esto, y entendiendo que esta mesa y la participación a lo largo de todas las jornadas tiende a aportar modestamente algún punto de vista a la estrategia de desarrollo sostenible, yo diría muy clarito que el primer punto de esa estrategia debe ser reclamar muchos fondos para las zonas de montaña. Sin ningún tipo de empacho, porque está justificado. No se debe de tener ningún temor en que alguien considere que es una petición pedigüeña, habría muchas razones para justificar que se transfieran fondos a las zonas rurales en general, y de montaña en particular. Ese me parece un primer punto de la estrategia perfectamente defendible.
Pasando a otros aspectos, la cuestión es ¿qué queremos hacer con esos fondos que podemos llegar a obtener? Desde mi punto de vista hay dos factores fundamentales: tenemos un problema que es la población y otro que es la gestión del territorio. Para mí son las dos claves de lo que hay que hacer en el medio rural y en las zonas de montaña. La población poco a poco ha ido disminuyendo, envejeciendo, y tenemos la necesidad de fijar un mínimo de población. La población en cualquier medio tiene unos umbrales mínimos, entonces hay que tratar de aportar estrategias que garanticen ese mínimo de población en las zonas de montaña. No quiero distinguir zonas de montaña alta, media y baja. Vamos a dejarlo en montaña porque, probablemente, las de montaña alta se despoblarán en su gran mayoría; las de montaña media trataremos de que resistan en la medida de lo posible, y probablemente, sean las de montaña baja las que acumulen la mayor parte de los recursos humanos.
Tampoco debemos asustarnos si la población de las zonas rurales disminuye, es un fenómeno que ha sucedido en muchos territorios y hay países con zonas rurales y una densidad de población bajísima y tienen muy bien gestionado su territorio. Entonces creo que el problema de población es distinto al problema de gestión del territorio. No creo que debamos asustarnos tanto porque la población derive hacia una localización distinta, aunque debemos de esforzarnos en dotar de todos aquellos medios que hagan a la población atractivo el medio rural.
gestion_2A mi me interesa más plantear las grandes ventajas y las necesidades que en el próximo periodo de programación pueda estar en manos de los Grupos de Acción Local o equivalentes, de gente que pueda gestionar las zonas y el territorio rural, de montaña, espacios naturales…
Para los grupos de Acción Local yo creo que se ha abierto en el nuevo periodo de programación una gran perspectiva en un campo fundamental como es la gestión del territorio.
No voy a decir que no existiese en anteriores periodos de programación, pero ni el LEADER II ni el LEADER Plus han hecho gran cosa al respecto. Sin embargo, el hecho de que un eje del nuevo periodo de programación se defina de ese modo, permite destinar a ese problema una intensidad de fondos importante y mayor que hasta ahora. La gestión del territorio es la clave de lo que podemos hacer con las zonas rurales, de su supervivencia y su manejo. Incluso, seguramente, esa gestión es lo que pueda dar pie a la justificación de los fondos. Muchos años atrás, por otras razones, tuve que estudiar métodos de evaluación económica de los recursos ambientales, eso que hoy probablemente ha madurado mucho más y seguramente permite cuantificar en unidades monetarias el valor de los recursos naturales de nuestro territorio y nos van a dar un valor que presentar a la población -da lo mismo la rural que la urbana, porque no se trata de contraponer lo rural a lo urbano sino de que cada cual sepa cuáles son los valores que aporte y la necesidad que unos tienen de otros-.
Esa valoración económica justifica la reclamación de unos fondos importantes para la gestión de ese territorio y que se instrumenten herramientas que permitan poner en marcha estrategias para preservar ese territorio.
Participo de la idea de que los espacios naturales no son espacios naturales -atribuyéndoles el valor que les damos ahora- por casualidad. Hemos llegado todos aquí con la presencia del hombre, con la presencia del ganado, con la presencia de los silvicultores… con muchas presencias compartidas en el territorio y creo que el hombre ha sido fundamental para que esto sea así. No entendamos al hombre como un rival en la gestión del territorio sino como la herramienta fundamental que puede hacer que nuestro territorio vaya en la dirección que queremos. Hay que implicar a la población. Tal vez una de las cuestiones en las que más relación se ha establecido hasta el momento entre la Consejería del Medio Ambiente, el CIMA -Centro de Investigación del Medio Ambiente- y los Grupos de Acción Local sea el impulso de la Agenda 21 Local en el medio rural. Eso tiene un papel importante no sólo para diagnosticar los valores ambientales de los territorios rurales a través de sus municipios, sino sobre todo, tiene filosóficamente un concepto como sustrato de todo: la participación de la población, que la población conozca lo que tiene, que lo valore, que se capaz de transmitirlo… Solamente el conocimiento de los valores ambientales del medio rural sería justificación suficiente como para que cualquier poblador del medio rural reclamase con orgullo un tratamiento diferencial en lo económico en el destino de recursos públicos hacia esas zonas.
Me parece que esto es muy importante no sólo como perspectiva sectorial medioambiental -a mí me gustan más bien poco las perspectivas sectoriales, soy más partidario de perspectivas que integran todos los sectores-. En cualquiera de estas facetas el valor ambiental del territorio de montaña justifica que se hagan esfuerzos diferenciales hacia esas zonas de montaña, hacia la gestión del territorio que creo que es la gran vía por explorar que se abre en el próximo periodo de programación y en la que hay que dar participación a mucha gente.
Cantabria es una Comunidad Autónoma en la que se ha producido un gran éxodo del medio rural probablemente ligado, pero no únicamente, en la pérdida de efectivos ganaderos que ejerzan la actividad. Hemos pasado en no muchos años de 20.000 ganaderos a 3.000 escasos hoy y, seguramente, seguiremos bajando. No voy a decir que esa gente no esté haciendo otras funciones que no sean las adecuadas, pero sí digo que esa gente no está haciendo unas funciones que realizadas consciente o inconscientemente en el territorio aportaban una gestión positiva para la sociedad. 15.000 efectivos destinados a esa gestión del territorio eran muy importantes y hacían una gran labor. Probablemente con el paso del tiempo la gestión del territorio se convierta en un problema de gran magnitud, no ya porque se produzcan algunas catástrofes naturales que como consecuencia de no haberlo gestionado bien serán más graves de lo que podrían haber sido, no solamente porque la falta de cuidados silvícolas o la falta de expansión del matorral origine incendios que no siempre estaremos en condiciones de atajar y que además costarán a la Administración muchísimos recursos, sino por el mero hecho de que la gestión del territorio implica la preservación de valores muy importantes.
El paisaje que tenemos es un paisaje conseguido mediante la actividad ganadera y otras actividades. No trato de reivindicar la función del ganadero pero sí creo que debe recocerse su función. Creo que además no hay que contraponer el destino de fondos a políticas normalizadas de la PAC con el destino de fondos al desarrollo rural. No tienen por qué estar contrapuestas ni tienen por qué entenderse rivales, -lo que yo coja te lo quito a ti y viceversa-. En no muchos años, probablemente, una inadecuada gestión del territorio, un inadecuado uso del factor humano en la gestión del territorio, nos lleve a tener que destinar unos fondos que no sé si estaremos en condiciones de vehicular des e las administraciones públicas para prevenir desastres importantes, para prevenir pérdidas en los valores naturales importantes y para prevenir pérdidas en el paisaje, que es otro actor coadyuvante de ciertas actividades económicas muy importantes para el medio rural. En definitiva, se debe hacer una incidencia muy grande en que el factor humano poblador del medio rural destinado a la gestión del territorio será seguramente la mejor inversión que se haga para el futuro del territorio rural y para el futuro de las poblaciones urbanas, que van a ser las que en cuantía van a beneficiarse en mayor medida de todo eso.
Hay una labor importante que creo debe realizarse en esa reivindicación de fondos. Ni los agricultores ni los ganaderos deben sentir que es una limosna lo que la PAC les concede -aunque tal vez la forma en que la PAC se lo concede ha llevado a mucha gente a pensar eso e incluso a los propios ganaderos y agricultores-, ni la población urbana debe entender que esa discriminación positiva de fondos hacia el medio rural es algo que resta bienes suyos, es al contrario, es una inversión. Hay quienes dicen que debiera de patrocinarse -lo mismo que somos capaces de bautizar a un niño, bautizar a una población rural-, no sé si esa es la estrategia.
Pero, por qué no de los recursos de las zonas urbanas destinar una parte importante de los fondos a las zonas rurales, por qué no tratar de convencer a la población urbana de lo que le beneficia el medio rural.

 

 

JUAN DE LA CRUZ BUSQUÉ
Centro de Investigación y Formación Agraria de Muriedas (CIFA)

Sobre la reducción del número de ganaderos, que va ligada a un cambio radical en la estructura  de las cabañas ganaderas, hay menos ganaderos y funcionando poco, y eso implica que la gestión del territorio cambia. En muchos casos faltan conocimientos, porque falta tiempo para manejar ese territorio, entonces desde el Centro de Investigación y Formación Agraria de Muriedas, en Cantabria, estamos trabajando en ese sentido, en crear herramientas de gestión y de apoyo a la gestión de esos territorios. Muchos desconocen que existe este centro (CIFA), es un centro pequeñito cuyas funciones son la investigación y experimentación agraria, pero aplicada.
Tenemos un claro sentido de que no vamos a hacer una investigación base, sino con resultados claramente aplicados al sector.
Nuestra función es la formación no reglada, que se complementa con la formación que suelen dar las asociaciones de desarrollo rural e incluso los sindicatos. El trabajo de investigación es aplicado y eso implica que el equipo de investigación siempre está trabajando en el campo.
Disponemos de terrenos en el propio centro de investigación; fincas de la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca; fincas colaboradoras, siempre estamos en contacto con productores y, particularmente en mi caso, trabajo en terrenos comunales de montaña.
Los proyectos se eligen bien por necesidades acuciantes, suelen venir de problemas que llevan ya bastantes años y que llegan a unos límites bastante graves, como es el proyecto que he llevado durante los últimos años sobre la invasión de lecherina, una planta endémica en la Cordillera Cantábrica que ha estado casi inutilizando una superficie muy grande de pastos de montaña en la zona de Cabuérniga, porque es una planta que no consumen las vacas y las yeguas.
También se eligen por aspectos coyunturales actuales como es el tema de la bioenergía en las zonas más deprimidas de Cantabria, como las zonas del sur, de Campoo. Estamos metidos en proyectos de introducción de la colza, con experimentación de distintas variedades. Otras proyectos nacen a partir de resultados de proyectos anteriores, que te plantean preguntas nuevas que queremos contestar.
Un aspecto que parte de la filosofía del centro es diversificar. Estamos dentro de la Dirección de Desarrollo Rural y es parte de la filosofía también de la dirección. Los proyectos duran cuatro años habitualmente, e intentamos también trasferir los resultados de estos proyectos. Somos pocos, no tenemos muchos medios, sería necesario una unidad de transferencia, que es una cosa que existía antiguamente y está actualmente ausente en muchos casos. Ahora hacemos esa transferencia en base a cursos de formación, publicaciones o aplicaciones informáticas.
Los proyectos del CIFA que están enfocados a la gestión de la montaña los dividimos en dos tipos de estudio:
1. Estudios regionales, que son de clara aplicación a la ordenación del territorio.
2. Estudios dentro del área de sistema de producción animal ligada al territorio que son herramientas de gestión.
gestion_3Dentro del primer campo, a nivel regional, hay estudios sobre la tipificación de pastos de Cantabria que se han terminado de realizar este último año y otro que es la planificación agroecológica de Cantabria. El primero ha sido un proyecto realizado a nivel nacional, en todas las comunidades autónomas, y trata de sistematizar toda la información que existe de investigación histórica hasta nuestros días en cuanto a ecología, productividad, los sistemas ganaderos asociados y la socioeconomía resultante. Los resultados se pueden mostrar en información cartográfica a nivel regional o por municipios y dan información a cada municipio de los recursos pastables que tiene y del ganado que lo aprovecha. Es una información de partida tanto para la Administración regional, para hacer políticas de desarrollo, como para las entidades locales también.
El segundo proyecto regional que está a punto de terminar y de presentarse es la planificación agroecológica de Cantabria. Ha sido un esfuerzo en el que está implicada la Universidad de Cantabria, que ha realizado el proyecto en colaboración con nosotros, donde a partir de información ecológica y de los requisitos de distintos cultivos o aprovechamientos ganaderos o silvícolas se crean mapas que revelan en qué zonas son más actas los distintos tipos de aprovechamiento.
Es un proyecto complejo y para cada uno de los cultivos se tiene un mapa con la actitud de cada una de las zonas. Hay mapas sobre la capacidad de usos del suelo donde se ve que en la zona de montaña es muy escasa en suelos muy productivos, pero también te da una base cartográfica para plantear distintas acciones. El segundo mapa que se presenta es la actitud para distintos tipos de producciones: cultivos extensivos, producción silvícola…
Los trabajos en los que estoy más implicado forman parte del área de sistemas de producción animal. Los fundamentos de este área son estudiar y promover sistemas de producción animal sostenibles tanto biológicamente, económicamente y socialmente, basados en el aprovechamiento y preservación de los recursos naturales existentes. Pensamos que desde el punto de vista económico y ecológico la ganadería es la mejor herramienta que tenemos para gestionar una serie de espacios de muy escaso valor desde el punto de vista ecológico, en cuestión de suelos muy pobres y climas duros, en los que la ganadería bien gestionada, bien manejada puede ser una buena herramienta para ellos.
Los objetivos concretos que tiene este área es estudiar las interacciones de ganado con la naturaleza, con los distintos tipos de pastos; estudiar la ecología de los pastos; la eficiencia productiva, cuánto económicamente suponen los distintos sistemas productivos para los ganaderos, y desarrollar herramientas informáticas que ayuden a la toma de decisiones.
Voy a presentar dos modelos de simulación; nuestra idea es pasarlos a aplicaciones informáticas, a software, que se puedan utilizar tanto por parte de la Administración regional como por entidades locales. El primero, es un modelo que llamamos Puerto, y es un modelo que simula y estima cómo funciona el pastoreo en los puertos, en las zonas altas de montaña. Se ha probado para una zona de pastos de puerto, que es la zona de Sejos en la mancomunidad de Campoo Cabuérniga, en el Valle de Cabuérniga. Este modelo desarrollado por nosotros simula bajo las condiciones típicas de pastos de montaña comunales de la Cordillera Cantábrica, que es la gran diversidad espacial que tenemos en comunidades vegetales, diversidad de ganado -donde lo hemos aplicado nosotros hablamos de unas 80 cabañas ganaderas en un espacio de 1.200 hectáreas, entre vacas y yeguas, una gran complejidad de ganado con distintos alcances-. Bajo estas condiciones simula el grado de aprovechamiento del pasto por el ganado, nos dice si va a haber sobrepastoreo, infrapastoreo o si hay un pastoreo correcto y la respuesta del ganado a dicho aprovechamiento también.
Este modelo sirve para evaluar el potencial ganadero de estos terrenos, para evaluar si el pastoreo que se realiza actualmente es sostenible o no y detección de fenómenos de sobrepastoreo.
Este modelo lo realizamos sobre todo para el problema de esta planta invasora y determinamos que el sobrepastoreo puede ser un factor que facilita la introducción de esta planta por la debilidad de las plantas normales de la braña. Queríamos ver si este modelo detectaba también que las zonas con más lecherina eran las zonas también más pastoreadas.
También sirve, una vez que ves la situación existente, para ajustar las cargas a la disponibilidad de pasto y también podría ser útil para establecer la localización de distintas actuaciones, que pueden ser desbroces, abonados, cierres etc… El modelo sigue una estructura con la información que necesitamos por parte de los ganaderos, por un lado; los alcances de ganado a grandes rasgos de cada ganadero -lo hemos hecho con 80 cabañas y no ha sido difícil- y por otro lado, necesitamos un mapa de la explotación, de los distintos pastos que cada uno lleva asociado con su productividad. También lleva asociado las características de los distintos tipos de ganado que tenemos. Asimismo recoge los algoritmos que ligan el pasto con el ganado, cómo funciona el ganado en pastoreo, todos los estudios científicos que hemos ido recogiendo tanto de la Cordillera Cantábrica como de otros sistemas montañosos parecidos con mucha información científica.
Al mismo tiempo presenta los resultados: la utilización forrajera a nivel espacial -lo podemos poner a distintas escalas de trabajo- y el rendimiento ganadero, cambios en el peso, si los animales ganan o pierden peso en el pasto.
Respecto al estado actual del modelo, aplicado en Sejos, está en preparación una aplicación informática para su uso como herramienta de gestión tanto por la Administración regional, para las ayudas que existen ahora de inversiones colectivas agroambientales, para la conservación de la naturaleza en la Red Natura 2000 -este espacio pertenece a la Red Natura 2000-, como por las administraciones locales, para que ellos mismos gestionen sus espacios.
El segundo modelo, estamos empezando a trabajar en él, es como una ampliación del anterior. Cogemos el Valle del Deva, el sistema ganadero desde los prados particulares cercanos a los pueblos hasta el puerto. Estamos cogiendo un valle concreto de Liébana, de los más ganaderos que existen en este valle, y se están tratando diferentes aspectos, incluyendo la dinámica de la vegetación. Es un modelo ya creado en Estados Unidos y queremos aplicarlo a esta situación de la Cordillera Cantábrica.

 

 

MANUEL CORBERA MILLÁN
Grupo de Investigación Geografía Histórica del Paisaje. Universidad de Cantabria

Apesar de que llevo desde 1991 siguiendo el programa de Saja Nansa, sólo soy un observador de cómo se gestiona ese programa, no tengo experiencia en gestión. Lo que puedo ofrecer es alguna opinión desde fuera que en todo caso son reflexiones que me han surgido del propio título de la mesa redonda. A mi modo de ver, el propio título de la mesa, donde se dice que lo que se pretende es revisar la gestión anterior y ver que gestión se va a llevar en las zonas de montaña para el próximo periodo, eso ya implica que lo que se propone es mejorar la gestión anterior, si ha habido alguna gestión anterior. Mejorar esta gestión implica plantear objetivos claros y esto ya crea dificultades. La Carta Española de las Montañas propone crear una política para garantizar la protección de las montañas, preservar sus valores naturales, paisajísticos y culturales como única vía -me interesa subrayar este término- para garantizar la equidad, el bienestar y el desarrollo equilibrado de sus habitantes satisfaciendo -también quiero subrayar esta palabra- a la vez las aspiraciones, intereses, expectativas espirituales, recreativas, científicas, intelectuales y vitales del conjunto de la sociedad. Me pregunto si puede ser un objetivo quizá para orientar la gestión del próximo periodo. He querido subrayar estas palabras porque, a mi modo de ver, este objetivo jerarquiza algunas cosas y además, parece que en el sentido inverso a como lo dice. Es decir, desde mi punto de vista, cuando plantea que es la única vía el garantizar la protección de las montañas está jerarquizando ya la protección de las montañas con relación al propio bienestar, al propio desarrollo de las poblaciones que viven en ese tipo de hábitat. En segundo lugar, dice satisfaciendo a la vez las expectativas de la población urbana, se supone que es del resto de la sociedad y se supone que es urbana en ese sentido. Ahí hay una jerarquización de tres componentes que conforman ese concepto conservación y protección de las montañas, garantizar el nivel de vida o el modo de vida de la comunidad de las poblaciones que habitan en él y, en tercer lugar, satisfacer los intereses de las poblaciones urbanas.
Creo que aquí hay una primera discusión, estamos de acuerdo con ese objetivo y ¿cómo jerarquizas las tres cuestiones que se plantean en él para llevar a cabo la gestión? Por que es importante que tomemos una opción en esa jerarquización; que pensemos si es más importante garantizar la vida de los que viven allí, si es más importante conservar la naturaleza o si es más importante satisfacer las necesidades o conservar la naturaleza satisfaciendo las necesidades de las sociedades urbanas, que también es una posibilidad. A mi modo de ver sería una primera discusión.
Luego si nos planteamos qué se gestiona en relación con las áreas de montaña, lo que nos encontramos es una gran cantidad de cosas gestionadas: los bosques, la naturaleza, las aguas, las subvenciones… se gestionan un montón de cosas con niveles de gestión muy diferenciados, intervienen los municipios, los gobiernos regionales, los grupos de acción local… Hay una gran cantidad de cosas que se gestionan y una gran cantidad de gestores, sin contar incluso con la gestión privada de los propios ganaderos sobre el territorio y sobre el paisaje. Me da la impresión de que nos encontramos ante una especie de inmenso caos, muchos objetivos que no sabemos hasta qué punto no se contradicen.
También hay que plantear ¿qué cosas faltan por gestionar? Porque ahora mismo se está planteando mucho la conservación, no sólo de la naturaleza sino también paisajística y cultural, pero realmente ¿hay gestión paisajística y cultural en ese sentido, o hay gestión de lo que se viene llamando ahora -creo que con acierto- patrimonio territorial, como integración de los elementos naturales, culturales y paisajísticos? Eso no se ha gestionado hasta ahora ¿hay instrumentos para gestionar ese patrimonio territorial? ¿hay que crearlos? ¿de qué manera crearlos? Es otra forma de plantear problemas en esa línea.
La tercera cuestión es ¿cuál es el nivel de gestión que nos podemos plantear? Hasta ahora se habla de gestión de las zonas de montaña pero, realmente, esto no es más que un concepto; hablar de zonas de montaña no es un territorio, no se está hablando de un área geográfica, se está hablando de un concepto, por lo tanto ese concepto tiene que tomar tierra y concretarse en un área geográfica concreta.
Lo que nos encontramos es que como hay una gran cantidad de gestores del territorio, esos gestores están normalmente asociados a una escala administrativa, es decir, tenemos gestores que están en el Gobierno regional, hay gestores que actúan desde los municipios -en algunos casos de forma muy acertada, como Somiedo- y hay otra tercera escala que, sin embargo, no tiene reconocimiento administrativo, que es la escala comarcal y que desde principios de los 90 viene demostrando que es eficaz tomarla como área de referencia para llevar a cabo en el territorio. Los grupos de acción local están acostumbrados y además se han creado ya una gran experiencia en el propio trabajo sobre áreas comarcales, creo que es una buena dimensión que permite la integración territorial, puesto que se habla de desarrollo endógeno y se plantea como elementos que son importantes desarrollar las potencialidades locales, pero las potencialidades locales llevadas a cabo desde una escala municipal son muy pocas, hay que buscar algo donde se integren esas potencialidades endógenas y además que permitan la integración mayor del territorio en la escala regional.
Otra de las cosas a tener en cuenta es que la garantía del empleo no se encuentra muchas veces ni en la escala municipal, ni siquiera en la escala comarcal, muchas veces se ha venido encontrando en la escala regional llevada a cabo a través de la movilidad. Pero en definitiva, esa integración territorial es importante y las comarcas, a mi modo de ver, crean una cuenca de empleo que puede garantizar una parte de la demanda de empleo. Tiene también la ventaja de ser una unidad eficaz en la ordenación del territorio y tiene también la eficacia de reunir áreas de parte baja de la montaña, lo que permite unas complementariedades no sólo desde el punto de vista de los recursos y el empleo, sino también en cuanto a diversidad de los medios naturales y culturales que pueden existir. Creo que la comarca es muy
importante aunque sigue sin reconocimiento administrativo y esto es un problema desde el punto de vista de la gestión.
Con estas cosas lo que quiero es mover la discusión ¿cómo gestionar a partir de ahora? Me da la impresión de que lo primero que hay que hacer es crear planes de desarrollo a escala comarcal que incluyan los diferentes aspectos que están ya señalados y que creen un diagnóstico bien estudiado, interdisciplinar del área y que en base a ese diagnóstico se plantee una coordinación de las diferentes instancias que gestionan el territorio de una u otra manera y que a través de ese plan se creen estrategias o pautas para el desarrollo.
Insisto en que tomando como unidad la comarca no debería ser sólo, a mi modo de ver, de zonas de montaña exclusivamente sino que, tomando la comarca, en algunos casos serán propias de montaña y exclusivamente de montaña, pero en otros casos pueden ser comarcas mixtas y esto es bueno porque permite utilizar las complementariedades.

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