JUAN MAJADA
Responsable del programa de investigación forestal del SERIDA
Intentaré transmitir los planteamientos actuales de la investigación forestal aplicada al desarrollo sostenible, sea de montaña o no. Es particularmente necesario hacer este tipo de planteamiento porque España tiene tradición agrícola-ganadera pero no tiene tradición forestal. Puede haber aprovechamiento de leñas, carbón vegetal… pero no existe una cultura forestal arraigada a nuestro acervo nacional. Es necesario definir políticas y estrategias que permitan el desarrollo de políticas de investigación forestal y aplicarlas al medio rural de forma que sea sostenible. Ahora mismo, en el mundo forestal existe una dualidad importante que va desde la utilización industrial por parte de las grandes multinacionales de las especies forestales, a una mala política forestal nacional, teóricamente orientada a la conservación, aunque el resultado no ha sido éste. Desde 1940-45 el Estado español inició políticas denominadas de repoblación del patrimonio por las que se plantaron millones de hectáreas de pinos, teóricamente para establecer políticas de conservación que, sin embargo, no han logrado el resultado deseado.
En muchas ocasiones se ha podido generar una cierta actividad económica en torno al mundo de la madera (Valsaín, Segovia), pero en la mayor parte de los casos se han hecho repoblaciones que han fracasado por la falta de adaptación, por el desconocimiento de los procesos que conducen al crecimiento de los árboles o por una mala vegetación de esas masas con todo lo que conlleva, como problemas de incendios o falta de generación de recursos a partir del mundo de la madera u otros aprovechamientos ligados a los montes. Esto ha llevado a una situación insostenible a muchos ecosistemas forestales que ha puesto de manifiesto que la cadena monte-industria, ya sea turismo, una fábrica para hacer tableros, o una empresa que haga muebles de madera de castaño, que aglutina desde el propietario forestal hasta el último eslabón de la cadena, en nuestro país tienen serias deficiencias.
Las únicas herramientas de gestión que existen en España son las que los últimos años han diseñado las universidades y centros públicos, que son excesivamente gasométricas ya que los gestores únicamente saben, en el mejor de los casos, cómo puede crecer una serie de árboles estimando a partir de un área o a partir del diámetro o la altura de un árbol, qué cantidad de volumen es capaz de extraerse de una masa forestal… Pero realmente no existen herramientas y los gestores gestionan a su libre albedrío en función de los conocimientos que tengan o de lo que buenamente puedan. Esa es la realidad de los gestores forestales en España, no existen herramientas que realmente puedan integrar todo lo que es un ecosistema forestal, mantener la biodiversidad, aumentar el grado de conservación, la productividad…
Ante el vacío de conocimiento y de herramientas de gestión, las campañas de subvenciones de la política agraria y el abandono de las tierras, la UE ha definido áreas estratégicas que no tratan de poner alternativas encima de la mesa sino de apostar por los complementos de renta utilizando madera u otros aprovechamientos al abrigo de los bosques que podemos gestionar, ya sean repoblaciones o bosques naturales. Esto pasa por utilizar esa madera o productos de madera.
Ahora mismo tenemos que cumplir los criterios que se han establecido para intentar llegar a un 20 por ciento de energías renovables y minimizar la utilización de combustibles fósiles. Parte de esos combustibles serán biomasa residual o residuos forestales y, en cualquier caso, será necesario definir herramientas de gestión que permitan utilizar este tipo de residuos, ya sea para la producción de energía eléctrica directamente o para producir pellets para que las calderas funcionen con restos de madera que, al precio de mercado costaría la mitad que el gasoil y se obtendría la misma eficiencia energética.
Aunque hay un montón de cosas encima de la mesa, no tenemos herramientas ni posibilidades de complementos de renta completamente estructurados como en otros países que llevan trabajando 10 ó 15 años en intentar poner solución a este tipo de problemas. Fruto de esta reflexión, el Estado español estableció un grupo de trabajo en el cual participó el Serida y en un año y medio ha definido un poco cuál es la estrategia forestal nacional que tiene que dar soluciones a estos problemas planteados. Los criterios que se han indicado a los órganos competentes en la Administración para intentar solucionar estos problemas básicamente son:
– Mantenimiento de los recursos. Tenemos problemas de patógenos, plagas, falta de adaptación… y también existe un aspecto fundamental, que no se puede llegar a la sostenibilidad sin hablar de un mínimo de rentabilidad. Es imposible mantener un desarrollo rural sostenible a partir de especies forestales que crezcan un metro cúbico por hectárea y año, nunca va a ser rentable, y empleando herramientas de mejora es posible mantener una alta diversidad con una mayor productividad. Si no conseguimos mayor productividad no vamos a poder obtener un mínimo de renta de este tipo de plantamientos.
– Mantenimiento de los recursos hídricos y nutricionales del ecosistema. Evitar el agotamiento de nutrientes.
– Aspecto social del monte en cuanto a multifuncionalidad y utilización de todo lo que tiene que ver con aspectos recreativos, mantenimiento del paisaje, sanidad… Al abrigo de todo esto, se han generado plataformas tecnológicas europeas y nacionales
-se presentó en diciembre del año pasado- donde se ha puesto encima de la mesa cómo podemos
sacarle más valor añadido a la madera que tenemos en el monte.
– Va a haber un intento de promocionar la utilización de la madera en la construcción, vivir con madera y recuperar antiguas tradiciones para que los arquitectos puedan volver a utilizar madera en sus construcciones de forma regulada y para que los aparejadores recomienden la utilización de la madera… no se huye de las nuevas tecnologías como utilizar la madera para hacer biocombustibles o para hacer nuevos productos que demandan los consumidores, sino que la madera debe competir con el plástico y los metales. Mantener esto supondrá alcanzar niveles de producción y de complementos de renta en el mundo rural en detrimento de una menor contaminación por el uso de materiales metálicos o plásticos.
– Optimizar los rendimientos caloríficos y energéticos de productos derivados de la madera que, en cualquier caso, van a redundar en una mayor demanda de productos que se tendrán que producir en el territorio.
– Aspecto social del monte, buscar la multiplicidad de uso y funciones y generar materiales que cumplan con la doble función de garantizar la adaptabilidad y generar un mínimo de productividad que permita a la gente del mundo rural obtener ese complemento de renta que necesita.
Por otro lado, respecto a los planteamientos de la investigación mundial para mejorar las deficiencias comentadas, existen muchos sistemas por los que los árboles se pueden introducir en el medio; se pueden hacer plantaciones monoespecíficas, mixtas de arbolado, mixtas de arbolado con especies hortícolas o con pasto para establecer una estrategia de silvopasticultura de silvoagricultura… hay un montón de combinaciones que se están desarrollando ahora mismo con datos que permiten decir hay alternativas que permiten obtener unos complementos de renta interesantes con distintos tipos de modelos.
En la cadena monte-industria, desde la producción de los materiales forestales de reproducción al establecimiento de los modelos de gestión, independientemente del modelo que se decida hasta la consecución del producto final -obtención de una madera de alta calidad como tablones de nogal para muebles, madera de pequeño formato para parquets o madera para bioenergía, por ejemplo- tenemos herramientas que podemos utilizar. Algunos ejemplos que ya está haciendo el servicio nacional de investigación son:
– Selección de materiales ya adaptados; siempre que sea posible debe buscarse la multifuncionalidad. Por ejemplo, se han seleccionado nogales de la geografía asturiana con una madera de calidad excepcional que, al mismo tiempo, tengan cierta cantidad y calidad de fruta para poder buscar esta doble actitud madera-fruta que, en algún momento, proporcionará dos complementos de renta.
– Madera de castaño de alta calidad con árboles que tienen de crecimiento medio de 1,3 a 1,5 metros de media anuales; estos materiales existen y no son eucaliptos y supone disminuir los turnos de corta a 10, 15 o 20 años, respecto a materiales no mejorados.
– Castaño seleccionado por su actitud forestal pero que tiene una calidad de fruta apta para confeccionar marrón glacé, por ejemplo. Todos estos materiales están en un banco clonal y, evidentemente, pueden formar parte de esas posibles alternativas que en cualquier caso se adaptarían perfectamente a un entorno de montaña.
– Los pinos u otro tipo de materiales combinado con pasto; se puede intentar establecer densidades de árboles variables en función del objetivo final: si uno quiere obtener complementos de renta según los turnos de corta, tendrá una densidad determinada de arbolado siempre utilizando material mejorado genéticamente. En función del objetivo final, la densidad podrá ir un poco más hacia arbolado o un poco más hacia pasto y eso condicionará la carga ganadera que va a tener el sistema en el cual, durante una serie de años, la carga ganadera será mayor y, a medida que el arbolado vaya creciendo, la carga ganadera disminuirá, pero siempre que exista esa carga ganadera controlando el matorral.
Por otro lado hay que hacer hincapié en el tema de la transferencia. No existe una cultura forestal que sea fácilmente transmisible de generación a generación y es nuestra obligación que todos estos conocimientos lleguen a los propietarios. A aquellos que hasta ahora tenían ganado y quieren reconvertir su actividad y cambiar de tipo de ganado e introducir otros complementos de renta a través de especies forestales, es muy importante hacerles llegar toda esa tecnología que no les ha sido trasmitida de padres a hijos.
Un ejemplo que se puso en marcha el año pasado pretende con conífera, aunque también se está haciendo con nogal y castaño, seguir la metodología de poda para conseguir madera libre de nudos. Los cursos, que empezaron el pasado otoño y se impartirán otros 30 esta primavera, han obtenido una valoración muy buena y todo el mundo dice que es necesario continuar con este tipo de política de formación. Lo más solicitado fueron jornadas de selvicultura sobre castaño, otras especies forestales, asociacionismo, subvenciones…
