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FUNDACIÓN
La Fundación Santa María de Albarracín es una organización sin ánimo de lucro que pretende hacer de lbarracín un emblema cultural, en sintonía con la excepcionalidad patrimonial y paisajística de esta ciudad. Es un novedoso proyecto de gestión del patrimonio, que persigue la proyección ordenada y armónica de esta singular ciudad, apoyándose en la recuperación y activación cultural de su rico patrimonio.
La Fundación Santa María de Albarracín se creó en el año 1996, promovida por las instituciones constitutivas de su Patronato. Se localiza en el antiguo Palacio Episcopal de la ciudad, rehabilitado por un programa previo de formación aplicada, y con el interés preferente de retomar y proyectar los resultados ejemplares de estos proyectos previos de escuelas-taller. Destacan entre sus fines estatutarios los siguientes objetivos:
– El desarrollo sociocultural y económico.
– La restauración, conservación y gestión del patrimonio cultural.
– La dinamización y proyección del legado cultural e histórico.
– La promoción de actividades culturales y formativas diversas.
– El establecimiento de vías de colaboración entre entidades diferentes.
Una de las áreas más importantes de actuación de la Fundación es la restauración arquitectónica. Desde su constitución se han recuperado en conjunto nueve monumentos de gran trascendencia para la ciudad, la mayor parte de ellos también de responsabilidad fundacional en su gestión posterior. Nos referimos a las residencias de Santa María, Pintores y Julianeta, a los museos y monumentos integrantes del denominado Albarracín, Espacios y Tesoros, al auditorioiglesia de Santa María y al mismo palacio de reuniones de la Fundación.
La activación permanente de la ciudad se consigue con la aplicación de un importante programa cultural, vertebrado en acciones diferentes agrupadas en cursos y seminarios, exposiciones y conciertos. Desde hace algún tiempo se viene desarrollando además un importante programa de creación artística, para profesionales de la pintura en una primera etapa, y también un demandado ciclo de formación complementaria, para restauradores en bienes muebles. Este programa dinamiza anualmente la ciudad, convirtiéndola en un referente cultural de primer orden.
En la actualidad Albarracín se considera también una destacada ciudad de reuniones y congresos. Las infraestructuras y servicios que presta la Fundación, facilitan el desarrollo de cualquier evento colectivo, apoyándose además en los numerosos hotelitos de cuidado interiorismo, que hoy ofrece esta localidad.
Albarracín es el marco adecuado para la concentración de cualquier colectivo profesional, que busca el atractivo de un lugar muy especial, con cómodas instalaciones y apoyo organizativo, facilitado por la misma Fundación Santa María de Albarracín.
PATRONATO DE LA FUNDACIÓN
La Fundación Santa María de Albarracín está regida por un Patronato, constituido por los representantes de las instituciones fundadoras y cinco miembros elegidos entre personas especialmente relevantes para la cultura y el patrimonio de la comarca. Entre las instituciones representadas en el patronato se encuentran la Diputación General de Aragón, el Obispado de Teruel y Albarracín, el Ayuntamiento de Albarracín e Ibercaja.
TRAYECTORIA Y RESULTADOS DEL PROYECTO
En 1995 Su Majestad La Reina Doña Sofía inaugura la restauración del Palacio Episcopal. Un año más tarde se constituye la Fundación Santa María de Albarracín, cuya sede se establece en el mismo palacio, vertebrado desde entonces como el motor cultural de la regeneración última de la ciudad de Albarracín.
Con la Fundación se instaura un original sistema de gestión integral del patrimonio que supone el incremento progresivo y ordenado de las infraestructuras culturales de Albarracín, dependientes de la Fundación.
Cada año se restaura y activa una nueva intervención arquitectónica, de la que acaba responsabilizándose la misma Fundación. Es un proceso cíclico de restauración, equipamiento y dinamización, que conlleva el incremento paulatino de la dotación inmueble de esta Fundación, y de su necesaria activación cultural y lógico mantenimiento mueble. Los resultados son francamente sorprendentes como se recoge en los apartados siguientes:
1. RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA
A partir de la recuperación del Palacio Episcopal se instaura desde la Fundación un proceso de regeneración integral de edificios con los que se completa sobre todo y de forma gradual, la dotación cultural de la misma institución.
Aunque son intervenciones de interés general, cada año una obra acaba completando la oferta de infraestructuras culturales de la Fundación.
2. RESTAURACIÓN DE BIENES INMUEBLE
Superada la recuperación más formal de los edificios, y creadas las infraestructuras culturales necesarias, se comienza la restauración gradual de bienes muebles, desarrollándose un ciclo aplicado de cursos superiores para restauradores, y últimamente un programa de creación de empleo. En la actualidad se está trabajando en la formalización de un Centro permanente de Restauración.
ANTONIO JIMÉNEZ
DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN SANTA MARÍA DE ALBARRACÍN
Resumen de la intervención realizada por Antonio Jiménez en las jornadas “Cultura Rural, Rehabilitación, Innovación y Evolución”
«Albarracín es hoy uno de los pueblos mejor conservados de España, gracias a un proyecto de recuperación de muchos años. El punto de partida fue el patrimonio, que empleamos como recurso básico.
El panorama, después de la Guerra Civil, era verdaderamente desolador. La localidad era un conjunto de yeso y madera que se caía a pedazos. En los años ochenta surgieron las Escuelas Taller, que tuvieron un papel formidable y realizaron un proyecto muy interesante de desarrollo a largo plazo en torno al patrimonio.
En Albarracín comenzamos nuestro trabajo con las Escuelas Taller hace casi veinte años.
Después creamos la Fundación como necesidad lógica derivada del trabajo que se había realizado. Nuestro recurso era el patrimonio y nos dedicamos a restaurarlo, pero para nosotros el proceso no termina cuando se realiza la inauguración y se corta la cinta: el espacio que se ha recuperado debe ser puesto en uso con una finalidad, preferentemente cultural.
Hemos realizado 26 intervenciones arquitectónicas desde la época de las Escuelas Taller y también hemos restaurado 500 bienes muebles, además de realizar otras muchas actividades culturales y cursos formativos. En una población tan pequeña como Albarracín, con tan sólo mil habitantes, gestionamos cinco espacios abiertos al público: Museo Diocesano, Museo de Albarracín, Castillo, Torre Blanca y Ermita. Además, existen tres residencias, una iglesia auditorio y un palacio de reuniones y congresos. Sin el trabajo de la Fundación, nada de esto sería posible.
El año pasado 34.000 personas visitaron los museos de Albarracín, lo que permite que el proyecto tenga una viabilidad y unos beneficios económicos. Hemos descubierto que el mercado va en esta dirección y, nos guste o no, tenemos que practicar un enfoque casi empresarial.
Lógicamente, la finalidad de una Fundación como la nuestra no es producir en busca de un beneficio, pero necesitamos contar con un remanente de dinero para afrontar nuevos proyectos.
Hoy Albarracín es una ciudad viva, modelo en muchos aspectos, que tiene como retos futuros controlar la masificación turística y luchar contra la despoblación del territorio.»
