MIGUEL ÁNGEL ÁLVAREZ
Director del Indurot
El Indurot es un centro de la Universidad de Oviedo, el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio. Llevamos 22 años trabajando y creemos y practicamos la ordenación del territorio como un esquema general de actuación en muchos apartados. Todos los ponentes anteriores han participado de la idea de centros de investigación multidisciplinares en los que se aborda de forma global, con mayor o menor intensidad, los procesos. Sin embargo, debido al esquema actual de investigación, que tiende a que las publicaciones tienen que estar en los sistemas de impacto más potentes para que valoren adecuadamente nuestro trabajo científico, se ha ido perdiendo ese carácter interdisciplinar de cohesión, del conjunto de grupo, y al final, cada uno desarrolla una parte del análisis. Pero, en pocas ocasiones, como ocurrió en los años setenta, se producen programas comunes de actuación -como el Instituto Pirenaico, que establecía un programa global de una zona, con una estrategia de acción para esa zona-, eso se ha perdido en gran medida.
Sin embargo hay otro grupo de locos, en los que nos encontramos, que desde que empezamos sí que intentamos desarrollar ese trabajo multidisciplinar de forma común. Nuestro primer trabajo se desarrolló aquí y se llamó ‘Estudio Ambiental del Concejo de Somiedo’, que reunía el trabajo de siete profesores de la Universidad de Oviedo de ámbitos como la Biología, la Zoología, la Economía, el Patrimonio Cultural… y de un montón de becarios que ‘curraron como desgraciados’ durante un par de años. La idea partió de un conjunto de gente que pensó que tenía que hacerse algo en un territorio para conocer sus valores. Escogimos Somiedo, que era uno de los sitios menos conocidos de Asturias y más complejos de analizar; estamos hablando de hace 25 años, cuando muchas de las carreteras que cruzan este territorio
todavía no existían.
De este trabajo interdisciplinar y de conversaciones con jóvenes somedanos surgió la discusión de cuál era el futuro, qué se debía hacer, hacia dónde teníamos que ir, y surgió la idea de buscar una figura de protección como elemento clave de desarrollo. Además de la investigación y de las ideas plasmadas en ese documento, se necesitaba lo más rápidamente posible pasarlo al ámbito de la gestión, lo que significó que un año después de que se declarase el Parque Natural de Somiedo existiese un PRUG, un Plan Rector de Uso y Gestión donde se establecieron las pautas de actuación en ese territorio y la zonificación, discutida y comentada con unos criterios razonables de funcionamiento. Eso permitió que la gente de Somiedo encontrase una posibilidad real de desarrollo de su futuro y que la mayor parte de la gente lo recibiese con los brazos abiertos. En este momento Somiedo está en el cuarto PRUG,se aprobó antes de ayer; la zonificación inicial sigue siendo válida, no se ha modificado, y en el contexto de Somiedo ha funcionado y no ha generado tensiones con los habitantes de este territorio.
Lo que reivindico es la interdisciplinariedad de los proyectos, es un elemento clave, y todos estamos en esa línea de manera clara ¿Qué ha pasado en estos 20 años en el territorio? Seguimos trabajando en Somiedo y dentro de cinco días se va a presentar una primicia: los indicadores de sostenibilidad de este espacio, indicadores que hablan de desarrollo económico y humano, apoyo logístico, diversidad y conservación y aspectos institucionales y administrativos ¿Qué ha pasado? Hay varios puntos clave:
– Desde la perspectiva del desarrollo económico y humano la situación de Somiedo está muchísimo mejor que hace 20 años, con un handicap general que existe en todas las zonas de montaña y en la Cornisa Cantábrica, el envejecimiento de la población. Sin embargo, es un envejecimiento en menor escala que en las zonas de montaña de su entorno, es un problema gravísimo de cara a cualquier iniciativa de cambio de utilización del territorio.
– Apoyo logístico. Ha mejorado sustancialmente. Los aspectos que menos han mejorado son los del seguimiento del medio natural y los relacionados con la educación ambiental. Ahí no ha habido una iniciativa significativa y no se ha avanzado en exceso.
– En relación a biodiversidad y a la conservación, la situación es variable. Determinados tipos de especies van razonablemente bien -el oso es el paradigma de esa situación, las condiciones son mejores que hace 20 años- pero hay otros indicadores que no son tan buenos. El urogallo, por ejemplo, presenta serios problemas.
– Hay falta de seguimiento, no se disponen de datos de comparación en muchos apartados que permitan ver con claridad si las cosas han mejorado o empeorado de forma global en el territorio. Por ejemplo, en el caso de los incendios, la diferencia respecto a los años 80 y comienzos de los 90 respecto a la situación actual es espectacular, y eso se debe a todas las políticas del Principado y al papel de Mino, como alcalde, implicado hasta la médula en ese apartado, porque considera que la existencia de incendios en este territorio es algo absolutamente negativo en cualquier programa de desarrollo del territorio donde.
– Las instituciones locales son claves en este proceso y es muy importante que estén implicadas en todos los aspectos de funcionamiento del parque, no sólo en los de desarrollo de su pueblo sino en ‘el resto de las manzanas de la cesta’.
– En aspectos institucionales y administrativos. Las cosas han mejorado espectacularmente, hay mucha más actividad.
Reivindico que se establezcan nuevos programas de actuación integrales en áreas concretas donde se abogue por los conocimientos de distintos especialistas cada vez más centrados y mejor valorados… Además, todo esto hay que pasarlo de una zona experimental, donde están perfectamente analizados los problemas, a territorios más amplios, y ahí la implicación de la Administración es clave. Los nuevos programas de desarrollo (Proder, Feder) tienen que ir hacia ese tipo de planes integrales de actuación en los territorios y menos a actuaciones concretas.
Otro punto clave es plasmar todas estas cuestiones en territorios concretos y hacer un seguimiento. Tenemos que conocer cómo cambian las variables para saber si estamos llevando las cosas por el sitio adecuado. El sistema de indicadores no requiere un esfuerzo excesivo y permite tomar decisiones, es lo que está desarrollando la comunidad internacional. Está intensificando el trabajo experimental en apartados concretos para obtener mayor conocimiento pero, simultáneamente, está disponiendo de una información cada vez más fiable, más uniforme, que permite tomar decisiones. Es un elemento muy importante.
Otro aspecto importante es la identidad de marca del espacio que estamos tratando.
Extremadura tiene su imagen de marca con el cerdo ibérico y todo lo que está vinculado a este elemento clave de desarrollo sostenible y nosotros tenemos nuestra naturaleza como un elemento fundamental de marca. La marca parte de Somiedo, tiene este significado y tiene que tener cada vez más elementos diferenciadores, pequeños elementos que permitan mejorar la calidad global de cada uno de los productos que salgan del parque. Si lo logramos, estaremos estableciendo un modelo sostenible y, por lo tanto, la calidad de esa información creo que es clave.
