El futuro de la fala de Jálama

JUAN M.CARRASCO GONZÁLEZ
Universidad de Extremadura

Extremadura posee una riqueza lingüística muy desconocida dentro de España. El hecho de que no posea una lengua oficial diferente de la del conjunto del Estado quizás haya contribuido a que demos una imagen de nuestra región que no se corresponde en absoluto con la realidad. De hecho, dentro de la dialectología, Extremadura ha sido objeto de especial atención desde finales del siglo XIX por especialistas españoles y extranjeros. Leite de Vasconcelos, Krüger, Menéndez Pidal, Espinosa hijo, Zamora Vicente, Clarinda de Azevedo Maia, Maria de Fátima de Rezende Matias, Maria da Conceição Vilhena, etc., son algunos de los autores de diferentes estudios monográficos sobre la variedad lingüística de Extremadura.
Las variedades lingüísticas fronterizas extremeñas, según una clasificación propia(1), son las siguientes:
Grupo 1: Jálama (Valverde del Fresno, San Martín de Trevejo y Eljas).
Grupo 2: Herrera de Alcántara, donde se habla un dialecto portugués arcaizante, con numerosos elementos de origen castellano.
Grupo 3: Cedillo y las aldeas fronterizas de Valencia de Alcántara y La Codosera, donde se habla un portugués moderno que se adscribe a la región dialectal de Castelo Branco y Portalegre.
Grupo 4: Olivenza (que incluye los términos municipales de Olivenza y Táliga), donde se habla un portugués moderno de tipo alto-alentejano.

Todos los grupos dialectales fronterizos de Extremadura tienen su origen en el portugués hablado al otro lado de la frontera, bien sea por una repoblación portuguesa medieval (caso de Herrera de Alcántara) o por asentamientos de familias portuguesas en la edad moderna (Cedillo y las aldeas de Valencia de Alcántara y La Codosera) o, finalmente, por haberse cambiado la línea fronteriza (Olivenza y Táliga). La única excepción la constituye la fala de Jálama, pues aparece como consecuencia de la repoblación de aquella región por parte del rey leonés con gentes provenientes de Galicia. Aunque en el siglo XIII, cuando se produce esta repoblación, la lengua de Galicia y la lengua de Portugal constituían una unidad fundamental, el galaico-portugués antiguo, ya poseían algunos elementos diferenciales que poco a poco irían diferenciando lo que se hablaba al norte y al sur del río Miño, de manera que ya a mediados del siglo XIV aquella unidad quedaría definitivamente rota. Además, los repobladores de Valverde, San Martín y Eljas convivieron durante muchos siglos con personas que hablaban leonés, a un lado y otro de la frontera, y sólo más tarde entrarían en contacto con el portugués y, ya en nuestros días, con el castellano. Por ese motivo, la evolución de la fala siguió un camino distinto tanto al del gallego (pues nunca más estuvo en contacto con Galicia) como al del portugués. Desde un punto de vista diacrónico podemos decir que existen tres ramas distintas que se desgajaron del galaico-portugués antiguo: el gallego moderno, el portugués moderno y la fala de Jálama.
Ahora bien, existe un gran problema de filiación sincrónica. Es decir, en nuestro días, ¿dónde debemos clasificar la fala? Para mí, y en una perspectiva estrictamente lingüística, no hay duda: se trata de una variedad perteneciente al grupo románico gallego-portugués. Pero esta respuesta, que me parece científicamente incontestable, no es satisfactoria en otra perspectiva distinta.
Para entender esto, yo les propongo la siguiente reflexión (a modo de juego): ¿la fala es un habla local (o mejor, tres hablas locales: el valverdeiru, el mañegu y el lagarteiru), o es un dialecto, o es una lengua? Existen diferentes tipologías de lenguas construidas a partir de diferentes criterios sociolingüísticos, pero nosotros no vamos a entrar en esas disquisiciones propias de especialistas. Y, sin embargo, el futuro de la fala depende de la consideración social y oficial (no lingüística) que posea, por lo que estos planteamientos son muy oportunos en un foro como este.
Un habla local, o tres hablas locales diferentes, no parece que sea. Hablamos de habla local cuando nos referimos a las peculiaridades que posee cualquier población que habla una lengua: por el ejemplo, el habla de Salamanca, el habla de Béjar, el habla de Llerena o el habla de Miranda de Ebro. En todos estos lugares se habla una misma lengua, pero con pequeñas peculiaridades en nada significativas. No es el caso de la fala de Jálama…
Un dialecto sí está fuertemente caracterizado, hasta el punto de que, lingüísticamente, puede haber las mismas diferencias entre dialectos que entre lenguas distintas. Hay dialectos del alemán que están más lejos entre sí, que el español del portugués, por ejemplo. La diferencia fundamental es que la lengua (y no el dialecto) está reconocida oficialmente en un territorio (un estado, una comunidad autónoma, una región, una comarca, etc.), tiene un uso público en la Administración, tiene su propio sistema de integración en la enseñanza, cuenta con una tradición literaria escrita y posee sus propias instituciones (reales academias, institutos de la lengua, etc.) que han desarrollado su propia normativa de estandarización (es decir, posee su ortografía y su gramática, para entendernos).
Según esto podríamos decir que la fala es un dialecto, pero siendo así, rápidamente se nos ocurre preguntarnos: ¿un dialecto de qué lengua? ¿Es un dialecto portugués, es un dialecto gallego, es un dialecto del español? ¿Qué es? La respuesta que demos a esta pregunta va a determinar la pervivencia o no de la fala tal y como la conocemos en nuestros días.

Dialecto portugués                                               Fritz Krüger, Oskar Fink, José Leite de
                                                                         Vasconcelos, Federico de Onís, Alonso Zamora
                                                                         Vicente

Dialecto portugués oriundo del gallego                   Paul Teyssier

Dialecto gallego-portugués o la tercera rama del    Pilar Vázquez Cuesta y Mª Albertina Mendes da
galaico-portugués medieval                                 Luz, Clarinda de Azevedo Maia, José Enrique
                                                                        Gargallo Gil, Juan M. Carrasco González

Dialecto gallego o variedad dialectal                     Luís F. Lindley Cintra, Xosé Henrique Costas
fundamentalmente                                            González, Francisco Fernández Rei, Xavier Frías Conde 
gallega del antiguo galaico-portugués 

Dialecto de transición entre el gallego-portugués   Antonio Viudas Camarasa
y el astur-leonés

Si nos fijamos ahora en este cuadro, veremos qué complicado es establecer la filiación de la fala, pues ha dado origen a opiniones tan diferentes. Los primeros estudiosos, de forma comprensible, identificaron estas hablas como un dialecto portugués, pues sus rasgos gallegoportugueses y su carácter fronterizo no hacían sospechar otra cosa. Leite de Vasconcelos suponía que «o português existiu em S. Martin, desde que aí ha povoação, ou porque o sitio foi povoado por Portugueses, tão vizinhos d’ele, ou porque a área primitiva da lingua portuguesa o abrangia: o que vem a dar na mesma»(2), pero no dejó de referir la hipótesis de una colonización gallega que, en todo caso, él mismo rechazó: «É verdade que quem diz português, diz mais ou menos galego (neste caso: galego antigo); mas a Galiza fica muito afastada, para que exercesse aqui influencia: excepto se se quer supor que o territorio samartinhego foi nos primordios completamente colonizado por Galegos»(3).
Esta última afirmación de Leite de Vasconcelos resultó ser una curiosa premonición. Mucho tiempo después, Lindley Cintra demostraba que toda esta región (el antiguo Riba-Coa medieval, cuyo extremo sur alcanzaría el valle de Jálama), reconquistada y repoblada por el rey de León, fue mayoritariamente colonizada por gallegos, pues así lo demuestra la lengua de la documentación medieval(4). Ahora bien, como ya advertimos anteriormente, esto sucedió en una época en que gallego y portugués aún no estaban suficientemente diferenciados.
Como se puede comprobar en el cuadro anterior, muchos autores definen el dialecto de Jálama simplemente como una variedad gallego-portuguesa, pues lo es tanto desde el punto de vista histórico como desde el punto de vista sincrónico. Es, además, una forma de evitar la confusión de este dialecto con los modernos dialectos gallegos y portugueses, o de marcar la distancia que les separa de éstos. Por ese motivo, de forma más explícita, yo mismo proponía definir el dialecto como la tercera rama del galaico-portugués medieval…
Los gallegos llevaron su idioma al valle de Jálama como también lo hicieron en muchos otros sitios de lo que vendrían a ser España y Portugal. Dentro de Portugal, la lengua fue fácilmente asimilada (como lo fue en época muy reciente en las aldeas orensanas que pasaron a Portugal con el Convenio de límites fronterizos) y no es posible investigar en ellas lo que resta de su origen gallego. El dialecto de Jálama se salvó de su completa asimilación por quedar dentro del reino de León, aunque sufriese por ello de forma muy acusada la influencia del leonés y del castellano. Su no asimilación por el portugués y su aislamiento con respecto a la evolución del gallego moderno explica que conserve rasgos lingüísticos comunes con el portugués y con el gallego, sin que tales rasgos puedan ser clasificados con exclusividad
dentro de uno u otro idioma.
Dado que del portugués vecino ha adoptado algunas peculiaridades evolutivas (por ejemplo, las que afectan a los diptongos decrecientes(5)), dado que conserva rasgos comunes con el portugués que ya ha perdido el gallego (por ejemplo, las sibilantes sonoras(6)) y teniendo en cuenta además que mantiene con el portugués una continuidad geográfica que nunca ha tenido con el gallego, podemos comprender que algunos autores mantengan que se trata de un dialecto portugués – por lo mismo que comprendemos que otros autores mantengan que el habla de Hermisende es un dialecto gallego: las hablas de Jálama serían, por lo tanto, un dialecto portugués originado por una repoblación gallega medieval, así como el habla de Hermisende es una variedad gallega moderna de Zamora originada por una pertenencia histórica de aquella aldea a Portugal. En este sentido, por ejemplo, se salva la aparente contradicción de Paul Teyssier cuando afirmaba que en San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno se habla un dialecto portugués oriundo del gallego. Y también se comprende que en los mapas lingüísticos elaborados por Zamora Vicente o por el mismo Lindley Cintra aparezca el dialecto de Jálama unido al portugués contiguo sin ninguna marca de diferenciación(7).
El profesor Viudas Camarasa realizó una propuesta novedosa y ciertamente atractiva para la clasificación o definición de estas hablas que respondía muy bien a su carácter de encrucijada lingüística: un dialecto de transición entre las hablas gallego-portuguesas y el denominado astur-leonés occidental. En un análisis detallado que hice de esta propuesta ya manifesté que no podía sostenerse esta aseveración con los argumentos que aportaba(8). De forma sintética podemos resumir este planteamiento en los siguientes puntos: 1) Únicamente se refiere al habla de San Martín de Trevejo, por lo que sólo a ésta aplica la definición de dialecto de transición; 2) Utiliza para su análisis un texto publicado en 1910 por una persona sin preparación lingüística(9); 3) Compara el habla de San Martín con el astur-leonés occidental, a pesar de que es bien conocido que los rasgos de tipo leonés conservados en Extremadura se corresponden con un leonés de tipo oriental: «[…] el leonés oriental comprende la parte oriental de Asturias (entre el río Sella y Santander), Santander, la mayor parte de las provincias de León, Zamora y Salamanca y las comarcas de la Extremadura leonesa»(10).
Partiendo de estos presupuestos erróneos, el Prof. Viudas Camarasa yerra en las conclusiones, atribuyendo a influencia astur-leonesa rasgos que son íntegramente gallego-portugueses.
La última propuesta, sin duda la más seria y más rigurosa centíficamente, es la que realiza el Prof. Xosé Henrique Costas González en 2001(11). Según esta propuesta, que en realidad ya había sido anunciada en otros trabajos anteriores(12), las hablas de Jálama son fundamentalmente gallegas, sin duda desde un punto de vista histórico (por la procedencia de los repobladores en la Reconquista), pero también en una perspectiva sincrónica actual:
Sen embargo, as variedades lingüísticas empregadas no Val do Río Ellas son «galegas» en sentido amplo e histórico, aínda que con presencia clara de léxico leonés e castellano, este último mais recentemente. Non é a primeira vez que afirmamos que as falas do Ellas son «galegas» ou «fundamentalmente galegas», por mais que algúns outros autores maticen, puntualicen ou contradigan esta opinión nosa […]
As falas do Ellas son historicamente galegas porque maioritariamente galego era o compoñente étnico-lingüístico que repoboou o campo de A Cidai (Ciudad Rodrigo), o noroeste de Cáceres e Sabugal e Riba-Coa veciñas […]
É máis, nosoutros, coñecedores da diversidade dialectal galega e, tamén e en menor medida, das variedades dialectais do Val do Ellas, cando comparamos os fenómenos sobranceiros do val e comprobamos a súa presencia en áreas marxinais do galego moderno – nomeadamente surorientais – chegamos á conclusión de que estas falas representan dalgún xeito unha maqueta de moitos fenómenos dialectais, fonéticos, morfolóxicos e léxicos, esparexidos polo noso dominio lingüístico actual.(13)
Ya observamos en este planteamiento inicial dos aspectos que, en mi opinión, deberían revisarse en el futuro: por un lado, la ausencia de influencia portuguesa (lo que no deja de sorprender tratándose de un dialecto gallego-portugués en contacto ininterrumpido, desde hace siete siglos, con la lengua portuguesa); por otro lado, la presencia de influencia leonesa y castellana exclusivamente en el léxico, cuando me parece evidente que hay influencia de este tipo también en la morfosintaxis y en la fonética (sistema vocálico de tres alturas, orden de los elementos de la frase, desaparición de determinados tiempos del paradigma verbal, como el infinitivo personal o el futuro de subjuntivo, etc.)
Con el propósito de fundamentar su opinión de que se trata de un dialecto gallego, utiliza un sistema supuestamente objetivo: el método dialectométrico propuesto por Michael Metzeltin y Otto Winkelmann en el Lexikon der Romanistischen Linguistik para establecer los rasgos distintivos de las lenguas iberorrománicas y su grado de proximidad(14). Aplicando a las hablas de Jálama los rasgos propuestos por estos autores (8 fonéticos, 24 morfológicos y 11 sintácticos), el resultado es, según Xosé Henrique Costas González, absolutamente abrumador a favor de la proximidad de Jálama con el gallego, con un 81% de coincidencias(15):
Según estos resultados, la fala (Val do Ellas) estaría más próximo del gallego (81% de coincidencias) que de cualquier otro idioma. Sin embargo, un simple vistazo a todos los resultados nos revela rápidamente su carácter contradictorio: ¿cómo es posible que, después del gallego, sea el astur-leonés la variedad más próxima a la fala? ¿No debería ser el portugués, dado que se trata de una variedad galaico-portuguesa? ¿Por qué el grado de coincidencia con el castellano (59%) es casi el mismo que el del portugués (60%)?
El método dialectométrico de Metzeltin y Winkelmann no fue establecido para comparar variedades dialectales dentro del gallego-portugués y en relación al castellano y el asturleonés, sino para hallar rasgos distintivos entre las diferentes lenguas oficiales de la península Ibérica. Además Henrique Costas elige para su comparación únicamente los rasgos del valverdeiru, que es la variedad de la fala más castellanizada, ignorando por completo al mañegu y al lagarteiru. Finalmente, comete algunos errores cuando analiza el portugués, pues desconoce que muchos de los rasgos que él considera exclusivos del gallego o de la fala existen por igual en portugués. Naturalmente, la propuesta de Henrique Costas no puede ser admitida en una perspectiva rigurosa y científica.
Es evidente que Henrique Costas, como otros lingüistas vinculados a universidades gallegas (Francisco Fernández Rei, Xavier Frías Conde) sólo les interesa la fala como variedad gallega, y todos sus trabajos referidos a la fala están orientados básicamente a demostrar esta filiación exclusivamente gallega de la fala. Es más, todo lo que en la fala puede separarles del gallego, les molesta y lo excluyen, considerando incluso que no es necesario conservarlo en un futuro (por ejemplo, las sibilantes sonoras, típicas del galico-portugués medieval, y que se han conservado primosoramente en San Martín y en Eljas).
Por eso precisamente tienen especial querencia por Valverde del Fresno. En esta localidad, la fala se ha castellanizado mucho más que en Eljas y San Martín, especialmente en la pronunciación. Esta castellanización coincide muchas veces con castellanismos típicos del gallego: ensordecimiento de las sibilantes, desaparición de [O] y [z], etc. Lo que une en la actualidad la fala (esencialmente el valverdeiru) al gallego moderno no es, naturalmente, su origen común en el siglo XIII (pues son rasgos que no existían en gallego), sino la común influencia del castellano.
Aunque no siempre lo digan con toda franqueza, la clasificación de las hablas de Jálama como dialecto gallego es ya una realidad dentro de Galicia. Vean, por ejemplo, este mapa del gallego que abre la página web del Departamento de Gallego de la Universidad de Vigo:
Aquí vemos cómo la fala aparece unida al llamado «gallego exterior» (en color salmón, dentro del mapa), sin diferenciar nada del resto. Es como si lo que allí se hablase fuese lo mismo que en Lubián o en el Bierzo gallego-hablante, es decir, que formase parte del bloque oriental de los dialectos gallegos
modernos.
Según la clasificación dialectal del gallego que lleva a cabo Xavier Frías Conde en «Sobre os bloques dialectais do galego: unha nova proposta»(16), la fala constituiría el «gallego meridional»:
1) Gallego occidental (= bloque occidental de Fernández Rei)
2) Gallego central (= bloque central de Fernández Rei)
3) Gallego oriental (donde se incluye el gallego del Bierzo, de Zamora, el ancarés y el del Eo)
4) Gallego rayano (donde se incluye el naviano y el ancarés)
5) Gallego meridional (donde se incluye el gallego de Extremadura ¡y el de Calabor!, en Zamora)
De forma explícita, Frías Conde señala que la fala no es más que una de las variedades del gallego exterior: «Coñécese co nome de galego exterior ao galego falado nas rexións veciñas a Galiza, fóra das súas fronteiras administrativas e que abrangue os territorios da Terra Eo-Navia (Asturias), o Baixo Bierzo (León), As Portelas (Zamora) e A Serra de Xalma (Cáceres)». En este mapa de Frías Conde pueden ver la clasificación general de los dialectos gallegos. La fala de Jálama estaría, por lo tanto, dentro del gallego exterior, como si fuese una habla moderna del gallego. En este otro mapa de Frías Conde se puede apreciar más fácilmente:
El siguiente paso, dentro de esta campaña de adscripción de la fala al gallego, es procurar una normalización del uso del gallego normativo en San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno. Puede que a algunos de los presentes, que conocen a nuestros amigos gallegos, les resulte chocante esta idea, pero es indudablemente el objetivo final. El pasado mes de julio se celebró un curso de verano organizado conjuntamente por las universidades de Vigo y Extremadura(17).
Fue un curso de enorme éxito por el número de matriculados, especialmente gallegos, y se trata de un buen ejemplo de las actividades que se pueden realizar gracias a la existencia de una variedad lingüística, por no hablar de la publicidad que se le hace a la zona en relación al turismo.
Ahora bien, todos los que estuvimos allí quedamos un poco sorprendidos por el convencimiento que tenían, tanto algunos profesores, como los alumnos, de que la fala era gallego y no otra cosa.
En Galicia, la adscripción de la fala al gallego moderno no es una mera hipótesis de trabajo o una opinión, sino algo comúnmente aceptado, y eso tiene una implicación lógica: San Martín de Trevejo, Valverde del Fresno y Eljas deben ser objeto de inmediata normalización lingüística en gallego. Es decir, el futuro que le esperaría a la fala sería desaparecer y ser asimilada por el gallego normativo de Galicia. Lo que las instituciones gallegas no sólo desean, sino que verdaderamente ya están preparando es substituir la fala tradicional de Jálama por el gallego.
Les voy a mostrar algunos ejemplos de esto. El primero es el artículo «La generalización de una nueva táctica para el gallego exterior» escrito por un conocidísimo dirigente de la Mesa pola Normalización Lingüística: Xosé Manuel Sarille18. Como verán, algunas de las propuestas de la Mesa ya han sido llevadas a cabo, mientras que otras se pretenden imponer próximamente.
No ano 2002, A Mesa pola Normalización Lingüística decidiu revisar o seu proxecto de traballo para as zonas xeográficas chamadas do galego exterior ou galego estremeiro. (Seguramente debería chamarse «galego non oficial», por ser esta a característica que fai da franxa asturiana, berciana, das Portelas e das poboacións de Extremadura, un todo semellante á hora de encarar a recuperación da lingua e a
cultura).
Fixemos unha avaliación da actividade que A Mesa desenvolvera desde que en 1986 nos adentráramos naquela realidade, descoñecida para todos en Galiza, e comezáramos a colaboración cos compañeiros das que despois serían A Mesa para a Defensa del Galego de Asturias e A Mesa para a Defensa do Galego do Bierzo.
Fíxose naqueles primeiros anos un traballo esforzadísimo e diverso, mais pódese dicir, sen interese por esquecer nada, que os aspectos sobre os que máis se incidiu foron os seguintes:
a) a afirmación pública e a extensión da idea de que o que se falaba nesas terras era galego,
b) o labor de autoorganización, coa conseguinte produción de material propio, libros, revistas e encontros científicos,
c) dar a coñecer esta realidade através dos media,
d) reivindicación, diante das autoridades autonómicas de Galiza e de cada comunidade correspondente, do recoñecimento da lingua galega,
e) a impartición de galego optativo no ensino,
f) a elaboración no caso asturiano dunha norma propia para o galego daquela zona.
A respecto da subnorma asturiana, cómpre suliñar que desde Asturias se negaba que aquela fala pertencese ao corpus do galego e a confrontación estivo servida. Esta mesma experiencia de criar unha norma propia tamén se quixo reproducir en Extremadura sen chegar a resultados concretos.
Tamén se pretendeu facer que o galego fose lingua oficial de concellos, aprobándose na Veiga de Valcarce unha proposta que ao cabo dos anos non derivou en aumentos no uso en nengún ámbito. Este artigo non pretende restar importancia a nengunha medida, porque todas elas resultan ser incuestionabelmente máis positivas que a falta de acción, letal sempre para o idioma galego. […]
En 2002 consideramos que debíamos reconducir a acción. Pensábamos que o mellor xeito de recuperación do galego e a súa cultura non era unicamente seguir reafirmando o feito de que o idioma falado alí era o galego, nen seguir nesa liña de amosar estudos filolóxicos e vincular tan repetidamente galego con etnografía, que é moi respeitábel pero que deu tan malos resultados na normalización lingüística en Galiza. […] Coidábamos que se debía oferecer algo máis, entre outras cousas unha maior vinculación coa realidade galega, unha maior circulación da cultura e da comunicación, case inexistente até agora.
E decidimos facer propostas de irmandamento entre concellos da comunidade autónoma galega cos daquelas terras. Un ano e pico antes das eleccións municipais comezamos a xeira e buscamos concellos que estivesen dispostos a ensaiar a nova táctica. E eran menos dos que nós pensábamos. Só demos con tres do galego non oficial (ao mellor había máis pero non demos con eles). O alcalde de Lubián, o de San Martiño de Trevello e a alcaldesa da Veiga de Valcarce amosáronse dispostos.
[…] E buscamos dentro da comunidade autónoma, coa condición de que tivesen mar, que era un aliciente fundamental para cidadáns do interior. […]
Hai somentes uns meses falamos co novo goberno de Moaña, o seu alcalde comprendeu rapidamente a nova estratexia e decidiu vincularse, sen irmandarse, con San Martiño de Trevello. Fixemos unha viaxe a Extremadura para que se coñecesen os dous alcaldes e desde aí xurdiu a nova colaboración que xa deu lugar a un importante encontro nos Tres Llugaris, con músicos, magos e escritores de Galiza.
[…] Todo isto configura unha nova táctica. Trátase de insistir menos nas cuestións teóricas, na reafirmación científica e máis de levar a cabo accións que se integren na vida común dos cidadáns […]
Como ven, las propuestas de asimilación lingüística están ya en proceso de ejecución y, naturalmente, han sido adoptadas por las instituciones gallegas.

Lei de Normalización Lingüística
Lei 3/1983, do 15 de xuño de Normalización Lingüística (D.O.G.: 14/7/83)
Título V. DO GALEGO EXTERIOR
Artigo 21
1. O Goberno Galego fará uso dos recursos que lle confiren a Constitución Española e o Estatuto de Autonomía para que os emigrantes galegos poidan dispoñer de servicios culturais e lingüísticos en lingua
galega.
2. Así mesmo fará uso do previsto no artigo 35 do Estatuto de Autonomía a fin de protexe-la lingua galega falada en territorios limítrofes coa Comunidade Autónoma.

Como se ve en el texto anterior, en la Ley de Normalización Lingüística, el Gobierno gallego debía limitarse a asistir a las comunidades gallego-hablantes en la emigración y a zonas gallego-hablantes limítrofes con el territorio gallego. Sin embargo, en la actualidad, a estas zonas limítrofes se ha añadido el caso de Jálama, a pesar de no estar recogida en la citada Ley.
En este reciente informe de la Secretaría General de Política Lingüística de la Xunta de Galicia (puede consultarse en el sitio web oficial), se afirma que en Extremadura se habla gallego, de modo que se deben desarrollar medidas de protección del gallego también en las localidades cacereñas de Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo:

SECRETARÍA XERAL DE POLÍTICA LINGÜÍSTICA DA XUNTA DE GALICIA
Áreas galegofalantes fóra de Galicia
O galego é lingua oficial en Galicia, pero o seu uso esténdese máis alá das fronteiras políticas.
Chámaselle galego estremeiro ao galego falado desde sempre en territorios da antiga Gallaecia, que hoxe pertencen ás provincias de Asturias, de León e de Zamora. Na comunidade de Extremadura existe tamén un pequeno núcleo de tres lugares nos que se fala a lingua galega: Valverde do Fresno, As Ellas e San Martiño de Trebello. O galego destes territorios parte dunha situación de desequilibrio con respecto ao da Galicia administrativa, tanto no recoñecemento dos dereitos lingüísticos dos galegofalantes como nas medidas de protección e promoción da lingua galega […]la lingua galega falada en territorios limítrofes coa Comunidade Autónoma.

La relación de municipios fuera de Galicia donde debe actuar la Secretaría General de Política Lingüística son los siguientes, según esta institución:

Relación de concellos nos que se fala galego
Asturias:
Allande,Boal, Castropol, Coaña, Eilao, O Franco, Grandas de Salime, Ibias, Navia, Pezós, San Martín de Oscos, Santalla de Oscos, Santiso de Abres, Tapia de Casarego, Taramundi, A Veiga, Vilanova de Oscos e Vilallón.
Castilla y León:
León: Arganza, Barxas, Benuza, Borrés, Cacabelos, Camponaraia, Candín, Carracedelo, Carucedo, Corullón, Fabeiro, Oencia, Peranzais, Ponte de Domingos Flórez, Ponferrada, Priaranza, Sobrado, Sobradelo, Toural dos Vados, Trabadelo, Valboa, Veiga de Espiñareda, Veiga de Valcarce, Viladecais e Vilafranca do Bierzo.
Zamora: As Pías, Porto, Lubián, Hermisende e Peñalba de la Pradería (lugar de Calabor).
Extremadura:
Valverde do Fresno, As Ellas e San Martiño de Trebello.

Propuestas para una conclusión
La fala goza de una vitalidad extraordinaria, totalmente desconocida no sólo entre los dialectos fronterizos de Extremadura, sino también entre otras hablas minoritarias. Baste decir que la fala es de uso en todas las franjas de edad: desde los niños hasta los de mayor edad, todos hablan la fala, superando el 90% de los habitantes de los tres lugares (más de 5.000) e incluso conservándose también entre las comunidades de emigrantes (que suman aproximadamente otros 5.000). Mientras el resto de hablas fronterizas extremeñas están en vías de desaparición, incluyendo el portugués de Olivenza, pues sólo las personas de más de 75 u 80 años las conservan, la fala no ve peligrar de forma inmediata su existencia. Sin embargo, como hemos visto, existen planes de asimilación lingüística que, en último término, pretenden substituir el habla local por el gallego normativo. Simultáneamente, las autoridades extremeñas, que son las primeras responsables por la fala, se limitaron a declararlas Bien de Interés Cultural y se olvidaron de ellas completamente.
El futuro de la fala sólo puede garantizarse, en mi opinión, si se llevan a cabo determinadas acciones como las que propongo a continuación:
1) La Universidad de Extremadura, la Junta de Extremadura y algunos representantes de los tres lugares deberán establecer una convención ortográfica que respete las peculiaridades de pronunciación de la fala, pues es una forma de garantizar su identidad y de evitar asimilaciones lingüísticas. Además, es necesario para facilitar la producción de textos escritos.
2) La Junta de Extremadura, de acuerdo con la Universidad y las autoridades locales, deberá promover la investigación académica sobre la fala, evitando que sólo haya grupos de investigación provenientes de universidades gallegas. Estos grupos de investigación son los responsables por difundir la idea de que en Cáceres se habla gallego. En las localidades implicadas podría haber un centro de documentación o de difusión cultural y lingüística que sssofertase becas para trabajar en diferentes programas, como, por ejemplo, en la creación de una página web que se convierta en la referencia fundamental para cualquier interesado por la fala en cualquier lugar del mundo.
3) La Junta de Extremadura debe promocionar y divulgar la fala entre los escolares de los tres lugares, con el fin de preservarla para las generaciones futuras. Esto puede hacerse de dos formas: con actividades extraescolares (como ya se hizo, con notable éxito) o con la impartición de asignaturas optativas.
4) La fala se puede convertir fácilmente en un reclamo para el turismo. Bien saben en los tres lugares, sobre todo en San Martín y en Valverde, cuánto ha beneficiado la afluencia de gallegos ávidos por oír la fala. En un futuro, mediante la celebración de encuentros, cursos o festivales (bien divulgados no sólo en Galicia, sino también en Extremadura, en el resto de España y en Portugal), la fala podrá contribuir aún más al desarrollo del sector turístico en aquellas localidades. La experiencia previa del mirandés, en Portugal, es muy alentadora en este sentido.
5) La fala debe preservar su identidad y defender sus peculiaridades lingüísticas, pero no debe renunciar a estrechar lazos con gallegos y portugueses, sus hermanos del grupo románico gallego-portugués. Si se consigue que en Galicia respeten la fala tal y como es y, ante la actividad desarrollada por la Junta de Extremadura, no pretendan intervenir con sus propias instituciones, nada impide mantener las mejores y más cordiales relaciones con los gallegos y en recibirlos de la mejor manera. Al fin y al cabo, hasta ahora, son el público principal para las actividades de la fala.
 

 


1. Juan M. Carrasco González, «Hablas y dialectos portugueses o galaico-portugueses en Extremadura», Parte I (Grupos dialectales. Clasificación de las hablas de Jálama), Anuario de Estudios Filológicos, XIX (1996), pp. 135-148; Parte II (Otras hablas fronterizas. Conclusiones), Anuario de Estudios Filológicos, XX (1997), pp. 61-79.
2. «Linguagem de San Martín de Trevejo (Cáceres: Espnaha)», Revista Lusitana, XXVI (1927), pág. 14. 3. Ibidem.
4. Y, en razón de su origen histórico, Lindley Cintra afirma que el dialecto de Jálama es una variedad fundamentalmente gallega del galaico-portugués medieval. En realidad, no se trata de una clasificación de geografía lingüística sincrónica, aunque la hayamos adoptado nosotros en el cuadro anterior.
5. Coincide en gran medida con el portugués dialectal, y no tanto con el estándar, tanto en los procesos de disimilación (ou > oi, eu > ei) como de asimilación (ou > o, eu > e).
6. Así ocurre en Eljas y San Martín. En Valverde se ha producido un proceso de ensordecimiento de las sibilantes que le aproximan más al gallego actual.
7. A propósito de esta posibilidad de doble adscripción del dialecto de Jálama al gallego y al portugués, quizás deberíamos tener en consideración (salvando las distancias) el siguiente comentario de Lyons acerca de «la imposibilidad de establecer unas líneas de demarcación nítidas entre los «dialectos» de una misma lengua o de varias lenguas vecinas» (v. John Lyons, Introducción en la lingüística teórica, versión española de Ramón Cerdá, 5ª ed., Barcelona, Editorial Teide, 1979, págs. 34-35):
[…] Lo que se considera generalmente dialecto de una lengua puede involucrarse más o menos imperceptiblemente dentro de un dialecto de otra. Por ejemplo, existen dialectos hablados en ambos lados del límite entre el holandés y el alemán, que son igualmente inmediatos (o remotos) tanto al holandés como al alemán normativos. Si nos figuramos que han de ser dialectos de una de las dos lenguas, nos hacemos víctimas de la concepción tradicional sobre el parentesco entre «lengua» y «dialecto». A ello cabe añadir que los criterios sobre cuestiones de este tipo se resienten con excesiva frecuencia de prejuicios políticos o nacionalistas.
8. Es evidente que en el caso de las hablas de Jálama no hay continuidad geográfica en la doble adscripción (no están entre Galicia y Portugal), pero sí una muy estrecha continuidad lingüística.
Cf. «Hablas y dialectos portugueses o galaico-portugueses en Extremadura. (Parte I:Grupos dialectales. Clasificación de las hablas de Jálama)», op. cit., págs. 140-145.
9. Se trata del «Cuadro de costumbres (Escrito en la Fabla [sic] popular de San Martin de Trebejo [sic])» publicado por José López Vidal en la Revista de Extremadura, XII (1910), Cáceres, págs. 230-232 y 356-360.
10. Alonso Zamora Vicente, Dialectología española, Segunda edición, 4ª reimpresión, Madrid, Gredos, 1985, págs. 88-89.
11. «Fronteiras lingüísticas no Val do Río Ellas (Cáceres)», Revista de Filología Románica, 18 (2001), págs. 35-50.
12. V. entre otros trabajos: «Breve caracterización das falas (fundamentalmente galegas) do Val do Río Ellas», Cadernos da Lingua, 6 (1992), págs. 85-108, y «O galego de Extremadura: as falas do Val do Río Ellas» en Juan M. Carrasco González y Antonio Viudas Camarasa (Eds.), Actas del I Congreso Internacional Luso-Español de Lengua y Cultura en la Frontera (Cáceres, 1 al 3 de diciembre de 1994), Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 1996, t. I, págs. 581-589.
13. «Fronteiras lingüísticas no Val do Río Ellas (Cáceres)», op. cit., págs. 36-37.
14. Lexikon der Romanistischen Linguistik, Tübingen, Max Niemeyer Verlag, 1992, vol. VI, t. 1, págs. 28-35.
15. Reproducimos este cuadro de Xosé Henrique Costas González, «Fronteiras lingüísticas no Val do Río Ellas (Cáceres)», op. cit,. Pág. 39.
16. Revista de Filología Románica, 14, 1 (1997), pp.241-256. Revisado y completado en trabajos posteriores.
17. «A Fala de Xálima / El Habla de Jálama», VIII Edición de los Cursos de Verano Internacionales de la Universidad de Extremadura, del 10 al 12 de julio de 2007, dirigido por Xosé Henrique Costas González (Universidad de Vigo) y Juan M. Carrasco González (Universidad de Extremadura).

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