Asturias, entre prácticas y folclore: el proceso de patrimonialización, tensiones y desafíos

CONSUELO HERNÁNDEZ V.

Actualmente Asturias está inmersa en un proceso de reforzamiento de la identidad regional. En dicho proceso las llamadas artes populares (artesanía, bailes, canciones, etc.), el paisaje natural y el mundo rural han adquirido un protagonismo mayor. Pensemos por ejemplo en el notable incremento de parques y reservas naturales en diversas zonas de Asturias, en la amplia difusión que actualmente tienen los bailes y música regional, además del fomento y difusión de ceremonias y prácticas propias de la vida rural. Este reforzamiento de la identidad asturiana toma cuerpo en la vida social a través del proceso de patrimonialización. Este proceso surge a partir de una disposición legal que tiene como objetivo configurar el patrimonio histórico y cultural(1), esto es, seleccionar una serie de elementos que al adquirir el carácter de Bien de Interés Cultural (BIC) reciben un tratamiento especial. Ahora bien, más allá de las disposiciones legales, nos interesa analizar las características del proceso de patrimonialización y las posibles tensiones y distanciamientos que emergen en la sociabilidad local.
¿Qué elementos son objeto de patrimonialización? En este caso, son seleccionados aquellos elementos particulares a Asturias que cumplen una función identitaria. Se realzan todos aquellos rasgos que diferencian dejando de lado aquellos que vinculan con el resto del territorio español. En muchos casos, este proceso de selección se realiza sin tener en cuenta la función social e histórica que han cumplido o cumplen muchos elementos. Se fomenta una concepción de lo culturalmente relevante que, por un lado, se aleja de la dinámica social actual y, por otro, invisibiliza parte de la evolución de la sociedad rural dado que muchos procesos y hechos no logran calificar como de relevancia histórica(2).

La idea de patrimonio cultural se sustenta en una imagen parcial del mundo rural. Desde los primeros relatos del siglo XVII(3) y XVIII(4) se puede observar cómo existe una especial atención tanto por el paisaje natural asturiano como por la forma de vida de quienes habitan el campo. Algunos relatos describen fiestas, ceremonias, prácticas, formas de cultivo y cría de animales, además de la casa asturiana, su forma de organización familiar y algunas particularidades materiales. Previo al romanticismo, una serie de viajeros(5) se interesaron por el territorio español motivados por la escasa información que de él se tenía y por la imagen exótica que de él se difundía. En esta época había una especial valoración por el viaje, que se entendía como medio de enriquecimiento personal y científico. El interés estaba centrado en observar y registrar los diversos modos de producción, la geología, flora y fauna que ofrecía el lugar para así comprender la productividad de la región, sus posibles potencialidades y dificultades.
Era la época en la que primaba la idea de progreso y pragmatismo. Posteriormente llega el romanticismo y con él una interpretación estética del campo. Los escritores e intelectuales de la época, se esfuerzan por construir relatos que embellecen las mismas prácticas, fiestas y ceremonias que antes se interpretaban con otros fines. Esta perspectiva no sólo impregna ámbitos como la pintura y la literatura si no que además constituye la base de lo que posteriormente se llamó folclor. Los estudios folclóricos en Asturias se inician a finales del siglo XIX(6), con el objetivo de reforzar la identidad regional.
El posterior proceso de patrimonialización se hace eco de las acciones a favor del folclor.
Prevalece entonces una perspectiva impregnada por el romanticismo y su interpretación estética del campo que proyecta una imagen de lo rural anclada al pasado dónde son valorados aquellos elementos que reproducen de forma más fiel las formas de vida antigua, dejando de lado todo aquello que no demuestra una raíz histórica profunda. El proceso de patrimonialización completa su labor al proteger y difundir los elementos calificados como BIC. Esto abre las puertas a la «normalización» como requisito del éxito de la protección del patrimonio. Se estandarizan así las formas asturianas, se habla de un tipo de asturianeidad que cumple la función de patrón. Los elementos calificados como BIC se difunden dentro y fuera del territorio asturiano, se fomenta una producción de Bienes Culturales (artesanía, bailes, ceremonias, etc.) y se regula su correspondiente valoración en mercados como el turismo, las actividades de ocio o el arte popular entre otros.
Es así como, al momento de analizar la realidad actual de la vida rural en Asturias, nos encontramos con que el proceso de patrimonialización ha generado algunas tensiones y vacíos en diversos ámbitos. Veamos dos ejemplos.
La enseñanza de la lengua asturiana(7). Es clara la gran importancia que tiene actualmente la lengua asturiana para la identidad regional. Es por esto que no sólo se llevan a cabo acciones dirigidas a su protección y difusión si no que además es objeto de enseñanza en las escuelas. A través de una investigación desarrollada en un pueblo del occidente asturiano, hemos podido observar algunas tensiones. Muchos niños aprenden a hablar y escribir asturiano en la escuela, siendo éste distinto al que tradicionalmente se habla en la zona(8). El uso y la valoración de la lengua asturiana varían de una generación a otra, si bien los abuelos de los niños utilizan la lengua asturiana cotidianamente, en general tienen una valoración negativa de la misma producto de la falta de escolarización vivida en su infancia, por otro lado, los padres de los niños valoran la lengua en tanto elemento identitario pero no le dan el mismo uso que sus padres por haber sido educados en la época que todo rasgo o elemento de regionalismo era excluido de la educación formal y, actualmente nos encontramos con jóvenes y niños interesados en la lengua asturiana, dándole un uso y valoración desconocidos hasta el momento. La enseñanza de la lengua asturiana se apoya en escenas de la vida rural (la elaboración del vino, la sidra, la matanza del cerdo, etc.), diversos recitables (cuentos, oraciones, refranes) y relatos de la mitología asturiana. De esta manera, la cultura asturiana es presentada como recuerdos y fantasía, lo que reforzaría un distanciamiento de la dinámica social actual.
La matanza del cerdo(9). Se trata de una práctica que no es objeto de patrimonialización porque no cumple con la función de distinción del resto del territorio español. Sin embargo, es una práctica presente en la vida rural, de gran tradición y con una importante función social y cultural. Tiene una función social que prima por sobre el sentido práctico y económico de origen. A nivel parroquial, reactiva relaciones de colaboración y de solidaridad entre vecinos. A nivel familiar, reúne a la familia con aquellos que han migrado a la ciudad. Tiene también importancia cultural ya que actúa como vía de transmisión de conocimientos y valores de una generación a otra, además de dar salida a oficios y prácticas que le son exclusivas. La matanza del cerdo es una práctica que sirve de escenario para la transmisión de muchas creencias y saberes propios del campo.
A partir de lo planteado anteriormente, podemos señalar que se hace necesario que las ciencias sociales contribuyan, por un lado, a la reintegración del mundo rural que actualmente aparece fragmentado tanto en su interpretación como en su desarrollo, pensemos por ejemplo, en la aparente incomunicación que existe entre los proyectos de desarrollo productivo, los de fomento del folclor y los de protección del entorno natural. Por otro lado, las ciencias sociales deben contribuir a la actualización del conocimiento sobre dicha realidad rural dado que se han vivido procesos de extrema importancia e impacto que han reconfigurado los modos de producción, las formas de vida familiar y las relaciones comunitarias en los pueblos y villas. Junto con el necesario proceso de patrimonialización, los estudios e investigaciones deben aportar información que permita conocer las nuevas ruralidades y por tanto fomentar el diseño y desarrollo de proyectos de carácter endógeno dónde no sólo se reconozca la realidad actual del campesino en Asturias si no que además su propio conocimiento sea protagonista de su propio desarrollo. La cultura es en esencia diversa, heterogénea y creativa, el tender a una extrema patrimonialización puede reprimir dicha energía y fomentar una cultura anclada al pasado, estática, descontextualizada y desvinculada de la realidad del mundo rural.

 


1. Para el caso de España ver Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. Para el caso asturiano ver
Ley 1/2001, de marzo, del Patrimonio Cultural.
2. El proceso de prejubilación, procesos migratorios como el caso argentino, además del patrimonio industrial y minero
de la región son algunos elementos silenciados por el proceso de patrimonialización.
3. Ejemplo, el jesuita Luis Alfonso de Carvallo (1571-1635) y su obra Antigüedades y cosas memorables del Principado de
Asturias, publicada en 1695.
4. Ejemplo, el dominico Fray Toribio de Santo Tomás y Pumarada (1658-1714[15]), con su Arte General de Grangerías escrito
entre 1711 – 1714 y Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) y su amplia obra, entre otros.
5. Destaca entre diversos viajeros ingleses, franceses y alemanes, el pastor protestante inglés Joseph Townsend
(1739-1816) y su Viaje por Asturias en 1786-1787.
6. En Asturias durante el siglo XVIII se realizaron algunos registros donde se describe y reflexiona sobre algunas
costumbres y tradiciones, haciéndose particular hincapié en el caso de los Vaqueiros de Alzada. Es en el siglo siguiente que
se fundan las primeras sociedades dedicadas al estudio y difusión del folclor asturiano. A finales del siglo XIX surge la
Sociedad Demológica Asturiana (nacida en torno al recientemente formado Centro Asturiano de Madrid) asociada al proyecto
mayor de Antonio Machado y Álvarez.
7. Hernández V., Consuelo (2006) «Escuela y comunidad. La cultura asturiana en un pueblo del suroeste de Asturias», en
Tres estudios antropológicos sobre el occidente de Asturias. Gijón: Museo del Pueblo de Asturias – Red de Museos etnográficos
de Asturias. Pp. 257-331. Investigación basada en un trabajo de campo realizado entre octubre de 2003 – marzo de
2004, y mayo de 2005 en un pueblo del Concejo de Cangas del Narcea.
8. Se ha optado por enseñar el asturiano oficial, es decir, el asturiano de la zona centro de Asturias a pesar de las diversas
variantes existentes en todo el territorio.
9. Investigación en curso. Trabajo de campo realizado desde agosto de 2006 en poblados del Concejo de Tineo.

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