ACTIVIDAD ECONÓMICA

Antecedentes y perspectiva económica

Desde una perspectiva histórica, la evolución económica viene determinada por la introducción y desarrollo de la industria extractiva a finales del siglo pasado, que transformó no sólo la estructura económica de la comarca, sino también sus actividades sociales y culturales. Esta época marca el comienzo de las explotaciones mineras en la comarca, primero en la zona de Barruelo y posteriormente en la de Guardo, produciéndose en ambos casos un importante incremento de población. El proceso migratorio se nutre, fundamentalmente, de personas provenientes de Extremadura y Andalucía.
Mientras que la minería del carbón comienza a ser la actividad principal de la comarca, el sector agrario tradicional, y de forma especial la ganadería, continúa su desarrollo. Por otra parte, el aumento de la actividad económica de la comarca produce un conjunto de efectos inducidos en otros sectores, como los servicios y la construcción. Es en los años anteriores a la Guerra Civil, cuando la comarca vive sus mejores momentos, a pesar de la gran conflictividad social de la época. El nivel de renta y consumo es alto, y se asiste a la consolidación de la actividad extractiva, que se lograría definitivamente tras el paréntesis de la Guerra Civil y como consecuencia, primero, del incremento de la demanda de carbón que se produce en Europa durante la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, por la política de autarquía seguida en la década de los cincuenta.
El clima propicio para la actividad económica que se genera en la comarca, junto con su situación geográfica de cruce de comunicaciones, favorece el despegue de una industria alimentaria, la de elaboración de galletas, que en la década de los 50 se consolida como la segunda actividad económica. El sector agropecuario sufre las transformaciones propias de la crisis de la agricultura tradicional: como es bien sabido, la mecanización y el éxodo de la población activa agraria caracterizan a la agricultura española durante esta época.
En los años sesenta, la construcción de pantanos supone un nuevo impulso para la industria energética, y a finales de esta década, la configuración económica de la comarca obedecía ya a sus características actuales con tres sectores básicos de actividad económica: la actividad extractiva y energética, la industria agroalimentaria y la ganadería.
La tendencia que se registra es, por tanto, hacia una clara terciarización de la economía y un claro declive de la actividad agraria y la minería. En tan sólo una década, ha disminuido mucho la importancia de la agricultura, la industria (incluida la energía) y la construcción como fuentes de empleo, para aumentar la del sector servicios.
La actividad minera

El origen de la industria extractiva data de finales del siglo pasado, desarrollándose en varios municipios de las tres subcomarcas naturales. Su implantación en esta provincia y en la de León dio origen, también a finales de siglo, a la construcción del ferrocarril de vía estrecha La Robla¬- Bilbao, que la atraviesa longitudinalmente y que todavía está en funcionamiento.
El Plan de Estabilización Económica de 1.959 y la política de importación masiva de petróleo, contribuyeron al desplazamiento de la minería del carbón a favor de la industria petroquímica. A lo largo de los años 60, se produce el declive de la minería tradicional con especial incidencia en la cuenca de Barruelo. La paulatina sustitución de carbón por combustibles derivados del petróleo provoca el cierre progresivo de minas, quedando reducido el uso del carbón a la producción de energía eléctrica y de Cock.
La adhesión de España a la Comunidad Europea supone el inicio de un proceso de apertura del mercado español del carbón e incrementa la competencia. Por otra parte, la elevada productividad y bajos costes de explotación conseguidos en yacimientos carboníferos, generalmente explotados a cielo abierto, por algunos países como Estados Unidos, Sudáfrica, Australia y Canadá, han permitido desarrollar un mercado internacional del carbón altamente competitivo, obligando a la Unión Europea a establecer un conjunto de objetivos y normas encaminados a reestructurar la minería del carbón en los países comunitarios, al objeto de mejorar su productividad.
En el caso de España, las medidas adoptadas por las empresas mineras para mejorar la productividad de sus explotaciones, están provocando una reducción sustancial de sus plantillas e incluso el cierre definitivo de sus explotaciones de interior, cuyos elevados costes de extracción les impiden competir con los precios ofertados en el mercado internacional.
Las referidas crisis carboníferas han supuesto unos efectos muy dispares en las cuencas palentinas, toda vez que mientras en la Cuenca de Barruelo el proceso de reconversión y ajuste de las industrias extractivas iniciado en los años 60, ha originado una disminución de su población que supera el 70%. La Cuenca de Guardo registró incrementos de su actividad minera hasta 1970, recolocando a una parte de los excedentes laborales de Barruelo por lo que los efectos del actual proceso de reconversión tendrán una incidencia muy superior.
Sector primario
La ganadería extensiva constituye el aprovechamiento agrario más relevante de la Montaña Palentina, en tanto que permite rentabilizar los recursos pastables de las zonas de montaña. La calificación de la comarca de la Montaña Palentina como «zona de alta montaña», acota los aprovechamientos tanto agrícolas como ganaderos.
Gran parte de la superficie se cultiva en secano, las altas pluviometrías registras a lo largo del año reducen los aportes adicionales que se hacen a través del riego, de ahí que sea reducido se uso. Los cultivos más extendidos son los cereales de grano, entre ellos cabe destacar la cebada (6.738 has) y el trigo (.269 has) y el centeno y avena ocupan una superficie menos destacada 3.177 y 896 has, respectivamente. Dentro de los cultivos hortícolas destaca el cultivo de la patata con algo más de 700 has.
En su conjunto el sector agrario ha sufrido un proceso de transformación, aún no finalizado, que ha implicado, en los últimos años, una reducción de la población activa agraria, tanto en términos absolutos como relativos, así como del número de explotaciones. En cuanto al descenso del número de explotaciones desde los años 70, se estima que ha sido superior al 45%. El descenso de la población activa agraria, junto con la reducción del número de explotaciones, ha ocasionado un significativo aumento de su tamaño medio.
El régimen de tenencia tradicional de la tierra es el de propiedad o tenencia directa y en el caso de arrendamiento se está pagando por hectárea cantidades que están muy por debajo de la media provincial. Se trata de explotaciones de tamaño reducido con un nivel de mecanización alto, aunque el grado de parcelación ha disminuido debido a la concentración parcelaria realizada en los últimos años. Respecto a la forma de repartir las tierras comunales, se realiza en lotes entre los vecinos, en otros se subastan y en otros se utiliza un sistema mixto.
El problema más grave al que se enfrenta la agricultura de la comarca es el de la elevada edad de sus titulares, puesto que el titular de la explotación se caracteriza por encontrarse entre las edades de 35 a 64 años, dejando entrever que la falta de reemplazo generacional será evidente en los próximos años.
Las limitaciones que el medio impone al desarrollo de la agricultura junto con la crisis de los últimos años, han supuesto que progresivamente, haya ido perdiendo importancia la actividad productiva, acentuándose el aprovechamiento ganadero de la comarca.
En el ganado vacuno de carne, el más extendido de la comarca, el tipo de explotación más frecuente es el de régimen extensivo. Durante los meses de invierno, de diciembre a marzo, el ganado está estabulado, con una alimentación basada en forrajes, paja y heno, y el resto del año el ganado permanece en los montes. Además, existe la Marca de Garantía «Carne de Cervera» en los núcleos situados en la montaña palentina con sede en Cervera de Pisuerga, concretamente M.G. ha sido la primera carne fresca de vacuno de la región que alcanzó esta figura de calidad.
La producción de leche es relativamente importante, sobre todo al sur de la comarca. En la zona existe solamente una industria láctea autorizada para el comercio, de manera que la mayoría de la leche se canaliza hacia las industrias de Burgos y León principalmente. La aplicación de las cuotas lácteas ha supuesto un descenso importante de los efectivos lecheros, y un aumento de las nodrizas dedicadas a cría y carne.
Respecto al ganado ovino, se explotan para la producción de leche y la carne. El aprovechamiento básico es la producción de carne y aunque la raza más explotada sea lechera en el municipio de Guardo, no se practica el ordeño, por lo que la industria de derivados no ha adquirido la importancia que se podría esperar.
El ganado porcino ha padecido grandes cambios, adquiriendo importancia en los últimos años debido a la instalación de empresas foráneas. Dicho subsector ha pasado de tener algo menos de 260 cabezas de cerdos orientada a la explotación familiar (en 1998) a explotarse industrialmente y superar las 23.500 cabezas en la actualidad, en la zona de Guardo. 
En cuanto al aprovechamiento forestal, más del 80% son es titularidad pública y el resto de propiedad privada. Esta última, apenas es explotada debido a que las especies más extendidas son el roble y el encinar de alto valor ecológico, con escasas posibilidades de utilización industrial, pero si es importante su aprovechamiento como leña. En los montes públicos también hay una cierta extensión de pinares procedentes de repoblaciones.
La actividad industrial y construcción
El auge en la subcomarca de Guardo surge en 1943 con la construcción de una planta de Explosivos Río Tinto que, utilizando el carbón como fuente energética, se dedicaba a la obtención de carburos a partir de calizas, abundantes en la zona. En 1963 se produjo una ampliación de la planta con un tercer horno de energía hidroeléctrica. 
La zona de Guardo recibió otro fuerte impulso a finales de la década de los cincuenta y principio de los sesenta con la construcción de la Central Térmica «Terminor» en el municipio de Velilla del Río Carrión, a 3 Km de Guardo, que entraría en funcionamiento en 1963. Este hecho produjo un fuerte aumento de la población en este último municipio, que superó a Barruelo y se convirtió en el más poblado de la provincia. En 1980 se iniciaron las obras de la segunda fase de la Central, que entró en funcionamiento en 1986, Y que le ha convertido en el pulmón de la vida económica de la zona de Guardo.
A la crisis de la minería se une, en 1986, la de la industria química. En dicho año comienza el proceso de reestructuración de la planta de producción de carburos de Explosivos Riotinto. 
El proceso de ventas, filiarización y joint-ventures, derivó en que la planta industrial de Guardo se reorientara, quedando reducida su plantilla al 10% de los empleados que tradicionalmente tenía la planta. En la actualidad, la empresa Erkol -última parte de la planta original de Explosivos en funcionamiento- que se dedicaba a la fabricación de alcohol polivinílico y acetato de polivinilo, materias primas de otras industrias como la textil o la de pinturas, ha cesado la actividad.
Dentro de la, industria extractiva, también existen algunas empresas dedicadas a la extracción de áridos. Hay 3 canteras y unas 6 graveras. Dos de las canteras se dedican a la fabricación de terrazos, a partir de arena de caliza triturada (marmolina). Es un material que se enfrenta a una pérdida de mercado por la competencia de otros pavimentos más baratos.
Dentro del sector industrial, la industria manufacturera (productos alimenticios, textiles, madera y papel y otras) ha sufrido una recesión en los últimos años. Desde 1988 hasta 1994, se produjo una reducción considerable de los centros de actividad. La disminución de los centros de actividad se ha concentrado en Guardo y Cervera.
El sector textil y el de industrias de la madera (carpinterías) han sido los más afectados. Sin embargo, la industria alimentaria (fundamentalmente repostera), con un tamaño mayor, ha sobrellevado mejor esta época de recesión, aunque también ha descendido el número de centros en toda la comarca.
El número de centrales de producción de energía eléctrica se ha mantenido constante en los últimos años, mientras que en el subsector de la extracción de piedra y áridos (minería) las licencias de actividad se han reducido. 
Los datos anteriores reflejan el descenso de la actividad industrial de la comarca en los últimos años, en especial en el subsector manufacturero de tejidos y carpinterías. En cualquier caso, este descenso de la actividad no ha afectado a los sectores básicos de la actividad económica de la comarca, esto es, la minería, cuya crisis es anterior a 1988, y a la industria agroalimentaria.
A la desigual distribución geográfica de la industria, se añaden diferencias en su orientación. La mayor industria agroalimentaria, la industria galletera, primera en importancia en términos de ocupación, se localiza en Aguilar de Campoo, al este de la comarca. Su implantación se vio favorecida por su situación geográfica, en un cruce de caminos entre Palencia, Burgos y Santander. Otras empresas agroalimentarias importantes de la comarca, aunque de menor tamaño, son Pastas Uko, fábrica de pastas y hojaldres en Cervera de Pisuerga, y Virgen del Brezo, fábrica de repostería de Santibáñez de la Peña. 
El análisis del sector de la construcción muestra en primer lugar la importancia del sector como generador de empleo. Por otra parte, si tenemos en cuenta la evolución de la actividad, se observa que el número de empresas ha descendido notablemente. Otros grupos de empresas vinculadas a la construcción, como las de fontanería o las de electricidad, también han descendido en número en el mismo período. Sin embargo, el subsector de la decoración y el de locales dedicados a la venta de pisos han incrementado su importancia. Por otra parte, en el ámbito municipal, se observan algunas diferencias, ya que mientras en Cervera de Pisuerga ha aumentado el número de empresas dedicadas a la construcción, en Guardo el descenso ha sido bastante considerable.
La pérdida permanente de efectivos ocupados en el sector industrial, junto con la cada vez menor relevancia de la población ocupada en el sector agropecuario, han incidido directamente en el proceso de terciarización de la economía de la Montaña Palentina, con un constante crecimiento de la población activa ocupada en el sector de los servicios. 
La estructura de la ocupación en los tres municipios más importantes de la comarca presenta algunas características diferenciales. En Cervera, la importancia del sector agrario como fuente generadora de empleo es superior al de la industria, y superior al de la media comarcal. En este municipio destaca también la importancia de los servicios, superior a la que se observa en Aguilar y Guardo. En estos dos municipios es la industria la mayor generadora de empleo, con proporciones similares aunque ligeramente superiores en Aguilar. Por el contrario, los servicios tienen mayor importancia en Guardo, donde la agricultura apenas es representativa.
El comercio, los servicios y el turismo
En términos globales este es el sector con un mayor peso relativo en lo que se refiere a la generación de empleo, dándose también una elevada concentración en los municipios grandes, cabeceras comarcales.
En los últimos años, el sector servicios también se ha visto afectado por una tendencia negativa en su evolución. El comercio ha sido el más afectado, tanto en las ventas al por mayor como al por menor, e independientemente de sí se trata de ventas de comestibles u otro tipo. Sin embargo, el subsector de hostelería, bares y restauración ha incrementado de forma significativa su importancia en la comarca.
Por localidades, es en los grandes municipios donde se ha registrado un descenso más acusado, debido por otra parte a que es donde se da una mayor concentración. En los pequeños municipios, donde aparece registrado un número reducido de locales dedicados a actividades comerciales, el descenso no ha sido tan brusco.
Los municipios de tamaño medio (Alar del Rey, Barruelo de Santullán, Santibáñez de la Peña y Velilla del Río Carrión) cuentan con un nivel de servicios bastante inferior al grupo anterior, aunque parece suficiente, sobre todo en productos y servicios de primera necesidad.
Otras localidades con un número de habitantes entre 60 y 550, como Castrejón de la Peña, Dehesa de Montejo, San Salvador de Cantamuda o Respenda de la Peña, presentan mayores deficiencias y los equipamientos comerciales se limitan a una o dos tiendas de artículos de primera necesidad, con escasa variedad. 
Finalmente, una serie de municipios con menores niveles de población están bastante aislados de los círculos comerciales de la zona. Normalmente se abastecen en las cabeceras de las comarcas naturales, en el comercio tradicional y en las ferias que se celebran un día a la semana en Aguilar de Campoo, en Cervera de Pisuerga y en Guardo.
En servicios financieros la comarca ha experimentado una mejora sustancial, y en la actualidad cuenta con instituciones localizadas en su mayor parte en las cabeceras: Aguilar de Campoo, Guardo y Cervera de Pisuerga.
En lo relativo a los servicios de transporte, las cabeceras comarcales concentran el 70% del sector. Del total de vehículos y camiones dedicados al transporte de mercancías, la mayoría pertenecen a las fábricas de galletas y otras industrias. Alrededor de estos sectores se ha generado un conjunto de servicios como talleres de reparación y lavado de vehículos, así como de venta y accesorios, localizados en su mayoría en Guardo y Aguilar de Campoo, con el 90% de estos servicios. 
En el resto de servicios (seguros, gestorías, asesorías profesionales…) también se da la concentración geográfica en los municipios cabeceras de comarca, sobre todo en Aguilar de Campoo.
Aunque el sector turístico se incluye dentro de los servicios, su expansión y creciente importancia en los últimos años nos lleva a estudiarlo de forma separada. En la actualidad, el turismo es un elemento clave dentro de los programas de desarrollo integrado que se diseñan para la comarca de la Montaña Palentina.
Un tipo de afluente turístico, sobre todo en época estival, es el formado por familias que aprovechan sus vacaciones para encontrarse con el lugar y los vecinos de donde son oriundos. Habitualmente, este tipo de veraneantes no utiliza los servicios de hoteles, pensiones, etc., sino que poseen en la zona una segunda residencia. Se trata de un tipo de turismo con un elevado grado de fidelidad y que ha experimentado en los últimos años un auge considerable, reflejado en el aumento de las mejoras y rehabilitación de viviendas.
El turismo rural, aunque con menos tradición en la zona, también ha despegando de forma considerable en los últimos años. La combinación de tranquilidad y recursos naturales protegidos, junto con la elevada presencia de recursos histórico-artísticos, proporcionan un fuerte atractivo para el visitante urbano. Esta política, iniciada hace unos años, ha permitido que la comarca disponga de numerosos establecimientos de turismo rural. Ello ha permitido iniciar una línea de apoyo y fomento del turismo rural a través de programas de formación, así como de estrategias de promoción.
Además la comarca cuenta con establecimientos turísticos de tipo tradicional, en parte para cubrir necesidades propias de municipios con un elevado nivel de industrialización, pero también con una finalidad más propiamente turística. No hay que olvidar que en la comarca existe, desde 1966, una Reserva Nacional de Caza.
El turismo rural en la Montaña Palentina se halla integrado en la Red de Turismo Rural. Dentro de los alojamientos se incluyen casas rurales, tanto de alojamiento compartido como de alquiler completo, centros de turismo rural, posadas y pequeños hoteles de montaña. En la actualidad, en lo referente al alojamiento, la oferta está integrada por casas rurales de alojamiento compartido, centros de turismo rural, posadas rurales además de casas rurales de alquiler completo. 
Con el objeto de promocionar una oferta integrada de turismo rural, en la red también se integran empresas de actividades de ocio (centros ecuestres, organización de rutas de senderismo, bicicletas, taxis de montaña, rutas de naturaleza,…), restaurantes, artesanía y empresas de elaboración de productos agroalimentarios artesanos (embutidos, dulces, quesos y miel).

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